Proceso de paz en Colombia, una fuente de inspiración para el mundo

Raúl Rosende, Director de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia, ofreció un completo discurso sobre la importancia del Acuerdo de Paz de Colombia para Naciones Unidas. El foro ‘Las voces de las víctimas’, organizado por la JEP y la Procuraduría General de la Nación, fue el espacio donde Rosende ofreció su discurso en favor de la justicia transicional y la JEP.

El evento que se desarrolló en Ibagué, contó con la participación de expertos internacionales en temas de paz como Mark Kersten, doctor en relaciones internacionales y postoctorado en políticas de justicia penal internacional, al periodista francés Thierry Cruvellier y Raúl Rosende, con 26 años de experiencia en coordinación de iniciativas de paz y en monitoreo de acuerdos de paz, facilitación de negociaciones entre autoridades y actores armados no estatales y verificación de acuerdos de paz y humanitarios.

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En cuanto a los invitados locales y nacionales también se destacó la participación de Roberto Vidal, Magistrado de la Jurisdicción Especial para la Paz y el Alcalde de Ibagué, Guillermo Alfonso Jaramillo, quien en su momento también instó a los participantes para proteger la JEP.

“Aprovechamos esta oportunidad para manifestar nuestro apoyo incondicional a la JEP. Sabemos la magnitud de este desafío y las dificultades para alcanzarlo, pero tenemos la certeza de que los colombianos debemos rodear y proteger esta Jurisdicción”

Por su parte, Raúl Rosende planteó los motivos por los cuales Naciones Unidas consideran a Colombia como un una fuente de inspiración para el mundo, por el Acuerdo de Paz logrado entre el Gobierno Nacional y las Farc-ep, en ese sentido se desarrolló todo su discurso argumentando en tres puntos esta afirmación.

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Primero se refirió a la resolución del conflicto resaltando el éxito de las negociaciones pese a la difícil tarea de ponerle fin a un conflicto armado de medio siglo. “Una cosa que en el mundo se ha dado muy pocas veces y en la última década, no se dió ni una sola vez” expresó Raúl.

Yo les quiero decir que, el hecho de que en el 2016 se haya firmado un acuerdo entre dos partes que se estuvieron confrontando durante medio siglo, es una cosa que en el mundo se ha dado muy pocas veces y que particularmente en la última década, en los últimos 15 años, no se dio nunca. Y en ese sentido Colombia ha pasado a ser un ejemplo.

Luego siguió con el proceso de cese al fuego. Nuevamente calificó este logro de los colombianos como una fuente de inspiración para el mundo ya que en ese punto, sobre cese al fuego “Naciones Unidas tenemos una gran experiencia fallida de muchos fracasos en ceses al fuego, sin embargo, el cese al fuego como se implemento en el 2016 realmente fue de un cumplimiento impecable, casi, casi perfecto.” Puntualizó Rosende.

Las condiciones no eran las mejores, no solamente por el medio siglo de enfrentamiento que hace que un cese al fuego sea complicado. Tampoco eran las mejores por las condiciones de Colombia, el hecho de ser un país muy grande, con una geografía muy difícil, una fuerza irregular dispersa en gran parte del país, sin embargo, el cese al fuego se cumplió y fue casi a la perfección y eso también fue fuente de inspiración para el mundo.

En esa misma línea, Raúl continuó exaltando los logros de la paz ente el gobierno y las Farc. Ahora se refería al punto de la dejación de armas y la reincorporación de excombatientes a la vida civil.

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Sobre el tema, nuevamente recalcó la amplia experiencia de fracasos que han acumulado las Naciones Unidas en todo el mundo, por eso, para director de Verificación de las Naciones Unidas para Colombia es de resaltar que aquí se han logrado, casi a la perfección, todos los puntos en los que Naciones Unidas ha fallado.

Continuando con su alocución, Rosende se enfocó en el tema convocado para el foro, el punto cinco del acuerdo de paz y la justicia transicional, esta última, considerada como un punto clave a defender para así lograr la paz en Colombia.

Primero por las víctimas, que son el centro y los protagonistas del proceso de paz. Y también es fundamental por los comparecientes, por aquellos que han decidido dejar las armas y hoy están en la legalidad, que son la gran mayoría de los ex miembros de las Farc.

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Otro aspecto que destacó fue lo que Raúl Llama la cuadratura del círculo una especie de equilibrio entre Paz y Justicia, prácticamente el alma del acuerdo de paz representados en la justicia transicional. Nuevamente, Colombia es reconocida como pionera en la capacidad que tiene la JEP de combinar Justicia y Paz evitando al máximo privilegiar a una sobre la otra.

Nosotros hemos dicho varias veces, que con el sistema de justicia transicional que se ha puesto en implementación en Colombia, los colombianos han logrado lo que yo llamaría como la cuadratura del círculo, es decir, compatibilizar dos cosas que en el mundo hasta ahora no se había logrado compatibilizar, esto es, justicia y paz, paz con justicia.

Ni en los procesos de democratización del cono sur, ni en los procesos de paz en Centroamérica, ni en otros procesos de paz en África y Medio Oriente se logró compatibilizar estos dos elementos de una manera tan eficaz y tan integral como en Colombia, paz y justicia.

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Sobre el tema, en su discurso también explicó cómo en otras experiencias, la justicia privilegió la paz y esto causó que la sociedad cayera en una amnesia y por el contrario, cuando se privilegió la justicia, esto desencadenó una serie de retaliaciones, que en algunos países se extendió por varias décadas.

Por otro lado, sobre la misma justicia transicional recalcó la importancia de que no solo las víctimas estuvieran presentes en la JEP, sino que también hubiera un marco jurídico para los excombatientes que entregaron las armas y necesitan garantías para iniciar y completar un proceso de reincorporación efectivo que no termine en un retorno a las armas con otros grupos armados o criminales.

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A continuación compartimos con ustedes el discurso completo de Raúl Rosende, como la transcripción del mismo.

Muchas gracias por invitarnos a este evento tan importante para Colombia y para el mundo, y cuando digo el mundo, no estoy exagerando; Naciones Unidas ya ha dicho varias veces que el proceso de paz en Colombia es una fuente de inspiración, para las propias Naciones Unidas como para otros procesos de paz en el mundo.

Hay cosas que se han hecho aquí, que realmente ha puesto a pensar a naciones unidas y ha puesto a pensar en soluciones que se han ido aplicando aquí en Colombia y que se podrían aplicar en otras partes del mundo en otros conflictos.

Yo les quiero decir que, el hecho de que en el 2016 se haya firmado un acuerdo entre dos partes que se estuvieron confrontando durante medio siglo, es una cosa que en el mundo se ha dado muy pocas veces y que particularmente en la última década, en los últimos 15 años, no se dio nunca. Y en ese sentido Colombia ha pasado a ser un ejemplo.

El hecho de que, quienes están peleando, se sienten a dialogar, lleguen a un acuerdo, las armas sean depuestas por uno de los bandos y comience un proceso de paz, es una cosa que, repito, sobretodo en los últimos años en el mundo a pasado muy pocas veces. Entonces este es un primer elemento que explica por qué el proceso de paz de Colombia es fuente de inspiración para Naciones Unidas.

A demás quiero decirles que la forma en que empezó a implementarse el acuerdo, con lo que fue el cese al fuego entre el estado y las Farc, también ha sido una fuente de inspiración.

Como Naciones Unidas tenemos una gran experiencia en ceses al fuego, una gran experiencia fallida de muchos fracasos, sin embargo, el cese al fuego como se implemento en el 2016 realmente fue de un cumplimiento impecable, casi, casi perfecto.

Las condiciones no eran las mejores, no solamente por el medio siglo de enfrentamiento que hace que un cese al fuego sea complicado. Tampoco eran las mejores por las condiciones de Colombia, el hecho de ser un país muy grande, con una geografía muy difícil, una fuerza irregular dispersa en gran parte del país, sin embargo, el cese al fuego se cumplió y fue casi a la perfección y eso también fue fuente de inspiración para el mundo.

Después vino la dejación de armas, también cumplida de manera muy eficaz, y de vuelta, como Naciones Unidas tenemos mucha experiencia fallida en materia de desarmes, aquí se cumplió y se cumplió muy bien.

Puedo mencionar otros elementos por los cuales el proceso de paz ha sido fuente de inspiración, pero voy al tema de hoy. También el punto cinco del acuerdo y la justicia transicional y los otros dos mecanismos del punto cinco han sido fuentes de inspiración.

Nosotros hemos dicho varias veces, que con el sistema de justicia transicional que se ha puesto en implementación en Colombia, los colombianos han logrado lo que yo llamaría como la cuadratura del círculo, es decir, compatibilizar dos cosas que en el mundo hasta ahora no se había logrado compatibilizar, esto es, justicia y paz, paz con justicia.

Ni en los procesos de democratización del cono sur, ni en los procesos de paz en Centroamérica, ni en otros procesos de paz en África y Medio Oriente se logró compatibilizar estos dos elementos de una manera tan eficaz y tan integral como en Colombia, paz y justicia.

En general, se le dio más énfasis a la paz y de esa manera las sociedades se condenaban a la amnesia, o se le daba mayor predominancia a la justicia y de esa manera se iniciaba un siclo de retaliaciones, que en algunos países ha durado por décadas. Aquí se a logrado paz sin impunidad y justicia sin iniciar un siclo de retaliaciones y eso es nos parece muy importante.

Y yo creo que este sistema, muy eficaz que se ha logrado en Colombia, de verdad, justicia, reparaciones y no repetición, obviamente clave para las víctimas que deben ser y estar en el centro de este proceso.

Pero yo también quiero llamar la atención sobre el hecho de que el sistema es muy importante en razón de conferirle seguridad jurídica a los comparecientes, y esto me parece realmente clave para que el proceso de paz tenga fundamentos sólidos.

Aquí tenemos un hecho objetivo y es que un número importante de miles de personas decidieron deponer las armas, decidieron dejar las armas y hoy están en proceso de reincorporación a la vida civil, ese proceso de aquellos que abandonaron la ilegalidad y ahora están en la legalidad, ese proceso hay que preservarlo y hay que protegerlo, es fundamental. Esto obviamente tiene que ver con la reincorporación de los excombatientes a la vida civil.

La reincorporación a la vida civil tiene que ver con tres elementos importantes. Tiene que ver con seguridad socio-económica, es decir, que los excombatientes tengan un medio de vida digno, tiene que ver con seguridad física, que los excombatientes no sean atacados y tiene que ver con seguridad jurídica, y esta tiene que ver con el punto cinco y el sistema transicional que se estableció en Colombia.

Y que esto funcione es clave para que podamos proteger, lo más posible, este proceso por el cual miles de personas han dejados las armas y hoy están en la legalidad. Entonces yo creo que el sistema es clave en Colombia, primero por las víctimas, que son el centro y los protagonistas del proceso de paz. También es fundamental por los comparecientes, por aquellos que han decidido dejar las armas y hoy están en la legalidad, que son la gran mayoría de los ex miembros de las Farc.

De alguna manera esto tiene que ver con evitar esos siclos incesantes de reciclaje de la violencia que han habido en Colombia y ha habido en muchos países en conflicto. Lo que el más universal de los Colombianos, García Márquez, describe en su principal obra, Cien años de soledad: El coronel Aureliano Buendía, organizando 32 guerras civiles y perdiéndolas todas.

Entonces yo creo que una reincorporación eficaz y un sistema de verdad justicia y reparaciones eficaz, tiene que ver con cortar ese siclo de revoluciones y de guerras civiles en los cuales estuvo fatalmente inmerso el coronel Aureliano Buendía.

Terminar diciéndoles que efectivamente, como para naciones unidas y la comunidad internacional, este proceso es tan importante y tan relevante, que el consejo de seguridad de Naciones Unidas, que es una de las entidades de más nivel, a nivel de política internacional, constantemente, cuando ha hecho pronunciamientos sobre Colombia ha mencionado la importancia y la trascendencia de la JEP y la necesidad de seguir avanzando en el proceso de paz protegiendo la autonomía y la independencia de la Justicia Especial para la Paz. Gracias.

Raúl Rosende director de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia.

 

Mark Kersten, invitado internacional en foro de la JEP y las víctimas en Ibagué

Mark Kersten, invitado internacional en foro de la JEP y las víctimas en Ibagué

Debido a su amplia experiencia, su participación en el foro ‘Las voces de las víctimas’, organizado por la JEP y la Procuraduría General de la Nación, que se se llevó a cabo el pasado 15 de marzo en el Auditorio Mayor de la Academia de la Universidad del Tolima, en Ibagué, constituye un significativo aporte al proceso de construcción de paz en el Tolima y con las víctimas.

Kersten es doctor en relaciones internacionales del London Economic School, con postoctorado en políticas de  justicia penal internacional. Hace parte del Munk School de asuntos globales de la Universidad de Toronto y es experto internacional de la Red de Justicia y Desarrollo.

Participará del panel La Centralidad de las víctimas en la búsqueda de la Justicia, junto al periodista francés Thierry Cruvellier, con Sandra Raquel Castañeda, víctima del conflicto armado y con Roberto Vidal, Magistrado de la Jurisdicción Especial para la Paz.

El evento también contó con la participación de Patricia Linares, presidenta de la JEP y Fernando Carrillo, Procurador General de la Nación.

Como parte de su experiencia, Kersten ha investigado las leyes de amnistía de España y Argentina, las actuaciones de la Corte Penal Internacional en Uganda y los procesos de justicia transicional en Libia y Gambia.

A continuación presentamos una entrevista con él a cerca de los retos que le esperan a Colombia en el camino de la justicia transicional.

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– Como académico internacional, ¿qué expectativas tiene frente al proceso de paz en Colombia?

Es importante administrar las expectativas cuando se trata de paz y justicia. Construir paz después de años de guerra es una empresa bastante difícil, nunca es un proceso fácil. Por eso es importante no desanimarse por los inconvenientes y no ser muy entusiastas por los desarrollos alcanzados.

El proceso de paz entre el gobierno de Colombia y las Farc ya ha dado muchos dividendos. Hace apenas unos pocos años hubiera sido casi imposible imaginar la situación actual, con una guerrilla desmovilizada y una genuina transición política. Así que yo pienso que hay muchas razones para un optimismo precavido de que el actual proceso de paz continuará alcanzando logros y fomentará la paz en Colombia.

– Usted ha escrito sobre varios países que han tenido procesos de justicia transicional. ¿Cuáles son los retos más difíciles que han tenido que enfrentar al comienzo de estos procesos?

Dos retos comunes son asegurar un proceso incluyente y manejar las expectativas. Siempre habrá diferentes puntos de vista acerca de qué significa justicia y qué se requiere para alcanzarla. No hay una sola manera de abarcar completamente las necesidades y deseos de todos, pero el modelo de justicia debe ser lo más incluyente posible y debe tratar de ‘persuadir’ a aquellos que son escépticos. Más que convencerlos de que la justicia transicional es buena, hay que convencerlos de que vale la pena.

Esto también se relaciona con el segundo reto de manejar las expectativas. Porque hay diferentes necesidades y deseos y es importante no levantar falsas expectativas entre las víctimas y sobrevivientes. Se debe encontrar la manera de ser persuasivo acerca de la justicia transicional, sin  prometer cosas que no se pueden alcanzar.

– En Colombia hay escepticismo en algunos sectores frente a la justicia transicional. ¿Qué sugiere usted para superar estas situaciones?

El escepticismo es inevitable y no se puede escapar de él. Hay que considerar que la gente que queremos convencer de que la justicia transicional es buena, probablemente no tiene fe en las decisiones que se tomen sobre su futuro, porque durante años, o incluso décadas, tales decisiones condujeron a la violencia. Hay que reenfocarse en cómo involucrar a los escépticos más que desear tenerlos lejos.

Los propósitos de la justicia transicional no son fáciles y pueden causar miedo entre los que se preocupan porque ellos, o quienes aman, serán afectados adversamente (de todos los lados, víctimas, perpetradores y espectadores). Esto reta a la justicia transicional.

No tiene mucho sentido, desde mi punto de vista, ignorar esos miedos y escepticismos. Se necesita comprometerlos, acogerlos y entenderlos para mostrar, persuasivamente, que la justicia y el reconocimiento de responsabilidad vale la pena para las comunidades afectadas.

Finalmente compartimos con ustedes la transmisión del evento con la participación de Mark en el panel La Centralidad de las víctimas en la búsqueda de la Justicia, junto al periodista francés Thierry Cruvellier, con Sandra Raquel Castañeda, víctima del conflicto armado y con Roberto Vidal, Magistrado de la Jurisdicción Especial para la Paz.


Tomado de: Jep.gov.co

Derechos de las víctimas y construcción de paz, el diplomado para las víctimas en el Tolima

Derechos de las víctimas y construcción de paz, el diplomado para las víctimas en el Tolima

Diplomado: Derechos de las víctimas y construcción de paz, Cahaparral Tolima

En el marco  del Programa de Participación y Reparación Colectiva de las Víctimas –PPRC- que implementa la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento –CODHES- con el apoyo de USAID, la Oficina del Observatorio de Paz y Derechos Humanos y el IDEAD de la Universidad del Tolima, se adelanta el diplomado “Derecho de las Víctimas y Construcción de Paz”, que cuenta con la participación de organizaciones de víctimas de los municipios de Chaparral, Ataco, Planadas y Rioblanco que han participado de la primera fase del PPRC.

El diplomado busca fortalecer las capacidades organizativas en aras de incidir en la territorialización del Acuerdo Final de Paz, el ajuste e implementación de la Ley de Víctimas y políticas relacionadas.

El Diplomado se realiza en el municipio de Chaparral – Tolima, en las instalaciones del CAT del IDEAD, de la Universidad del Tolima, el cual cuenta con 10 módulos, control social, veedurías, papel de la sociedad civil en el ejercicio del seguimiento a la política pública y la temática general de los Acuerdos de Paz.

Para el desarrollo de cada sesión habrá un trabajo conjunto sobre los contenidos a implementar entre CODHES, quien se encargará de su construcción y abordaje, y la Universidad del Tolima, quien desde el IDEAD y el Observatorio de Paz y DDHH darán un apoyo pedagógico.

Fernando Culma, Gobernador de la Comunidad Indígena Cimarrona Parte Alta, de Chaparral – Tolima, manifiesta que tienen una expectativa bastante alta, ya que ellos, como comunidad Indígena deben tener conocimiento de los acuerdos que se presentaron y replicarlos dentro de su comunidad, para que ellos entiendan cuáles son sus derechos y deberes, y cómo están vinculados dentro del conflicto.

Diplomado: Derechos de las víctimas y construcción de paz

Igualmente Alexander Henao, profesional de apoyo de CODHES, en el municipio de Chaparral – Tolima, indica que se encuentran en una apuesta desde las organizaciones sociales y desde la Universidad del Tolima por realizar el Diplomado, en la que han considerado que el proceso de formación no debe quedar acotado a un taller o un solo encuentro, sino que, debe ser un proceso constante en la que se puedan brindar herramientas a líderes y lideresas que las organizaciones han delegado para este proceso de formación.

El diplomado cuenta con alrededor de 50 organizaciones, entre ellas, jóvenes, indígenas, afro, mujeres, campesinas, juntas de acción comunal y funcionarios públicos, que han encontrado en este espacio de formación una alternativa para tener herramientas en la defensa de los derechos humanos, y derechos de las víctimas en el marco de la construcción de la paz.

El municipio puede aportarle más a la Universidad del Tolima

El municipio puede aportarle más a la Universidad del Tolima

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente Universidad del Tolima

Siempre hemos enunciado que los principales beneficiarios de los esfuerzos que hace la Universidad el Tolima por cumplir su misión, son los ibaguereños. Allí se han formado miles de jóvenes y adultos, porque la UT en su propuesta de Educación a Distancia (IDEAD) ha favorecido a muchas personas que tenían aplazados sus sueños de formación superior.

A cambio, el municipio es más bien poco lo que históricamente le ha aportado a la Universidad del Tolima, incluso sabiendo que muchos de los gobernantes de turno, en todos sus niveles, han salido de sus aulas. Quizás esto se deba en parte a lo que Beatriz Jaime nos cuenta en su libro Fragmentos de memoria. Luchas tragedias y vidas que forjaron la Universidad del Tolima, cuando afirma que:

(…) la clase gobernante, indistintamente si ha sido liberal, conservadora o militar, ha tratado a la primera y única universidad de la región como a una hija no deseada, que solo causa problemas. (2018, p. 68)

No obstante, un hecho reciente parece que ha empezado a contradecir esta lógica. El 30 de noviembre de 2018 el Concejo Municipal aprobó un acuerdo por medio del cual se concedió la exoneración de pago del impuesto predial, a once bienes inmuebles propiedad de la Universidad del Tolima, por un periodo de diez años. Estos alivios son fundamentales para el sostenimiento fiscal de esta institución cuyo margen de maniobra financiera es muy reducido.

Ahora bien, son necesarias más acciones de este tipo que ayuden a fortalecer uno de los mayores bienes públicos de la ciudad y el departamento. Por ejemplo, los visitantes asiduos de la Universidad del Tolima y los miles de estudiantes que cada día ingresan al campus de Santa Elena, tienen que escabullírsele a los carros, en el cruce de la calle 42 con Cuarta Estadio.

Muchas veces he visto a estudiantes eludir, como toreros, busetas y demás vehículos que congestionan este punto. Por tal motivo es necesario la construcción de un puente peatonal amplio, que incluya carril de bicicletas y paso habilitado para sillas de ruedas. Esto contribuiría a la organización de la movilidad humana en el sector.

Del mismo modo, la vía de acceso a la Universidad del Tolima se encuentra deteriorada, le falta mantenimiento a la cinta asfáltica, igual le pasa a varios trechos de las calles internas de su campus. De seguro que desde la secretaría de infraestructura se pueden incluir estos pequeños tramos en su plan de reparaciones, contribuyendo de este modo al mantenimiento de la ciudadela universitaria.

Es factible también tramitar un acuerdo para exonerar la UT del pago de servicios públicos, los cuales suman cerca de 60 millones de pesos mensuales, entre alumbrado público, agua y luz; al fin y al cabo estos se usan dentro de la sede central en beneficio de la educación de los ibaguereños, ya que la mayoría de estudiantes que asisten allí son oriundos de esta ciudad.

A diario vemos cómo el Estado le da privilegios (bajando impuestos) a las empresas multinacionales para que trabajen en nuestro territorio ¿cómo no darle exenciones a la Institución que educa a los menos favorecidos?

Dejamos pues en la mesa esta propuesta para que el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo y los concejales de Ibagué continúen rompiendo esa historia de abandono del gobierno municipal a su natal Alma mater. De seguro la ciudadanía y la Universidad del Tolima sabrán reconocerles su trabajo.

Ingeniería en Agroecología. La nueva apuesta académica de la universidad del Tolima

*Por: Leyson Jimmy Lugo Perea

 

La Agroecología es una apuesta política, ontológica y epistémica que, desde mediados del siglo XX, no sólo ha cuestionado y desafiado las relaciones de poder en las que se encuentran subsumidas las agriculturas y, en consecuencia, los territorios, sino que, además, ha denunciado la profunda crisis ambiental, entendida ésta como una crisis del modelo civilizatorio, ampliamente sustentado en las lógicas de la extracción, la devastación y la dominación.

Sin embargo, más allá de cuestionar, desafiar y denunciar, la Agroecología se ha encargado proponer y validar otros modos de ser y estar en los territorios, a partir de tejidos agriculturales que contrastan con el fracasado modelo de agricultura propuesto y defendido por el poder hegemónico, a partir de racionalidades técnicas degradantes como la revolución verde, por citar sólo un ejemplo.

De ahí que la Agroecología se entienda como una ciencia, en tanto que se ha constituido como un importante campo de conocimientos a partir de saberes científicos y no-científicos; como un movimiento social que promueve mecanismos de acción colectiva para resistir frente a la modernización de las tradiciones, a la defensa de los territorios y sus modos de crear y re-crear agriculturas; y como un estilo de vida, esto es, como un modo de ser, hacer y conocer alrededor del cultivar, el habitar y el proteger, que conlleva a rupturas con los estilos de vida estandarizados.

Sirvan estas anotaciones para comprender el alcance de esta ciencia, como campo de conocimiento crítico y propositivo, y sus contribuciones para ampliar otros horizontes, en suma, otras formas de ser y estar en los territorios a partir de una multiplicidad de saberes, prácticas, experiencias agriculturales, científicas y tradicionales, que contrastan con la voracidad del agronegocio capitalista, derivando en tramas agriculturales coherentes con las dinámicas ecológicas y ambientales de los territorios, así como potenciales para dinamizar las relaciones económicas y políticas de los mismos.

Como puede verse, éstas consideraciones hacen de la agroecología una importante apuesta transgresora y transformadora, justo en un presente en el que el planeta y la humanidad requieren de nuevas formas de conocimiento, así como nuevas prácticas y experiencias que persistan en cambios y transformaciones en los modos convencionales de apropiación de los territorios.

Lo anterior permite entender por qué la agroecología se ha constituido, gradualmente, en uno de los principales referentes de las agendas sociales e institucionales de diversa índole, toda vez que ha orientado el ejercicio del activismo, los programas de investigación, los cambios en los modos de ser, hacer y conocer agriculturales de familias rurales, la planificación institucional, tanto pública como privada (aun teniendo en cuenta el grave riesgo que corre la agroecología al ser cooptada por dispositivos institucionales articulados al poder hegemónico, como la Organización de las Naciones Unidas ONU, y la Organización para la agricultura la alimentación FAO, por sus siglas en inglés; por ejemplo, para ponerla al servicio del agronegocio capitalista).

A lo anterior se incluye la academia como uno de los escenarios donde mayor visibilización tiene la agroecología, en cuanto a su apropiación y constitución como un campo de formación de agroecólogos quienes abordan con rigurosidad la complejidad de los territorios y sus ruralidades, para “ensamblar” en éstos tramas agriculturales acopladas a sus dinámicas ecológicas y culturales.

De ahí que numerosas universidades del mundo, y, especialmente latinoamericanas, estén “girando” hacia la agroecología para incluirla en sus ofertas académicas, en aras de configurar un horizonte crítico, propositivo y de posibilidades para hacer frente a la crisis ambiental, así como una transgresión a los modelos agriculturales orientados por los designios del poder hegemónico, en clave de agronegocio capitalista, que arrasan, socavan, destruyen, los territorios y sus culturas.

En coherencia con esto último, la universidad del Tolima, junto a otras universidades colombianas, se ha unido a este “giro agroecológico” mediante la creación del programa de Ingeniería en Agroecología, a través de su Instituto de Educación a Distancia, con el firme propósito de generar nuevos marcos de comprensión y de análisis crítico, así como de intervención sobre las interrelaciones culturales y ecosistémicas del Tolima y del país.

De este modo, la Ingeniería en Agroecología emerge como respuesta al llamado urgente para reorientar los modos de ser, hacer y conocer en, desde y para las agriculturas en un territorio tan complejo como el departamento del Tolima, el cual se encuentra subsumido en una matriz agricultural controlada y dominada por una racionalidad técnica y científica que persiste en las lógicas de la degradación y la devastación, esto es, una matriz agricultural ampliamente sustentada en arsenales agrotóxicos y en saberes corporativos que cosifican las agriculturas e instrumentaliza a los sujetos rurales, como piezas clave del engranaje agrocapitalista.

Por tal razón la agroecología es asumida por la universidad del Tolima como una importante apuesta, con la cual se espera contribuir en la urgente necesidad de transformar el territorio tolimense y sus ruralidades.

Lo anterior permite afirmar, entonces, que el programa de Ingeniería en Agroecología emerge en un momento oportuno para el departamento del Tolima, como del país, dada la urgente necesidad no sólo de transformar los paisajes rurales configurados y disciplinados por el agroextractivismo, sino, también, para hacer frente crítico a la multiplicidad de problemas y conflictos ecológicos y ambientales derivados del modelo extractivista que opera a lo largo y ancho del territorio, cuyos efectos ambientales y culturales pueden ser ampliamente contrarrestados, en gran medida, por otros modos de producción orientados por la racionalidad agroecológica.

En consecuencia, el plan de estudios aborda un compendio de asignaturas que dan cuenta de la perspectiva crítica y reflexiva que el Ingeniero en Agroecología requiere, para la transformación del territorio tolimense y sus ruralidades, además de  una profunda sensibilidad para ejercer la profesión como respuesta a una necesidad social, a un llamado frente a las necesidades de las comunidades y el territorio en el que circunscriben sus proyectos de vida.

Por último, es importante destacar que, además de lo expuesto con anterioridad, la Ingeniería en Agroecología da cuenta del compromiso y el esfuerzo que la universidad del Tolima, a través del Instituto de Educación a Distancia, tiene con la región y el país, al constituirse en una valiosa oportunidad para aquellas personas que, por razones distintas, no pueden acceder a carreras presenciales.

Ello justifica la necesidad de crear el programa, único en Colombia y Latinoamérica, bajo el modelo de distancia tradicional, el cual, hasta el momento, ha superado las expectativas institucionales en razón a dos grandes aspectos: el primero de ellos comprende la articulación a redes agroecológicas nacionales e internacionales, a las que la universidad del Tolima ha sido invitada para formar parte activa y propositiva, desde las cuales se proyectan importantes trabajos conjuntos en el corto y mediano plazo.

El segundo aspecto tiene que ver con la cuantiosa acogida que tuvo el programa en esta fase inicial, como pudo verse en los más de ciento sesenta aspirantes inscritos. Sin duda, éstos aspectos alientan y motivan los esfuerzos para continuar consolidando esta importante área del conocimiento que, en buena hora, ha llegado al territorio tolimense para consolidarse, una vez más, como una importante apuesta académica con repercusiones promisorias en el Tolima, el país y el mundo.

[1] Ing. Agroecólogo. MSc. en Desarrollo Rural. Esp. en cuencas hidrográficas. MSc. en Filosofía Contemporánea. Esp. en Filosofía Contemporánea. Profesor de planta de la universidad del Tolima, adscrito al Instituto de Educación a Distancia -IDEAD. Director del programa de Ingeniería en Agroecología.