Los líderes que buscan renovar la política en el Tolima

En un evento convocado por el abogado Carlos García, aspirante al concejo de Ibagué, se desarrolló un encuentro multipartidista entre líderes, dirigentes y precandidatos a las Corporaciones de elección popular para el departamento del Tolima, para hacer un llamado a la unidad en torno a las necesidades más sentidas de Ibagué y el Tolima.

Los asistentes buscan con este tipo de encuentros plantear una opción distinta y renovada a las formas de hacer política en la región, que este sea un ejercicio basado en la transparencia, el respeto, y las ideas.

El evento contó con la participación de Adriana Avilés Alvarado (Cambio Radical), Mariano Martínez Ospina (Partido Conservador), Carlos Antonio Becerra (Excandidato al Concejo por el Polo Democrático Alternativo), Diego Fernando Bonilla (simpatizante Partido de la U), Alberto Arana Sierra (Precandidato a la Asamblea por Cambio Radical), Andrés Felipe González (simpatizante del Centro Democrático), Miguel Moreno Arciniegas (Precandidato a la Asamblea por la UP) y Juan Guillermo Hernández Lombo (Precandidato a la Asamblea por Alianza Verde).

Estas son algunas de las intervenciones de los participantes al evento, cada uno planteó, lo que para ellos, debería ser el actuar de la política, los dirigentes y electores.

“En la ciudad encontramos diferentes grupos políticos que de continuar con las prácticas tradicionales de hacer política nunca nos vamos a sentar a pensar y a ponernos de acuerdo para trabajar con camaradería por la ciuda. Hoy demostramos que desde diversas orillas del espectro ideológico en la política podían sentarse en un mismo lugar para hablar de ciudad” afirmó Carlos García.

Por su parte, Mariano Ospina señaló que “Este es un encuentro que más que ser de dirigentes políticos y precandidatos, es una concentración de amigos que logramos anteponer nuestras diferencias y congregarnos bajo una misma causa”.

Juan Guillermo Hernández llamó a los asistentes a que “En el voto está el poder para lograr un verdadero cambio en la política regional, el problema no está exclusivamente en quienes nos están gobernando, es también una responsabilidad del elector. Hay que ser responsables a la hora de elegir a nuestros dirigentes y es hora de ser responsables con nuestras ciudades y el departamento. La hora de elegir un cambio llegó y no podemos desaprovecharla”.

En esa misma línea Adriana Avilés Alvarado indicó: “En el Departamento existe una coyuntura que mantiene confundidos a los grandes grupos políticos, es el momento de unirnos y actuar desde lo colectivo para dar los cambios que este Departamento y la Ciudad necesitan. Tenemos una gran tarea para que dentro de esos cambios se termine con el papel marginal de la mujer y la empoderemos y hagamos de todas ellas actrices protagónicas de esa transformación política”.

Finalmente Miguel Moreno de la Unión Patriótica expresó: “La próxima deberá ser una verdadera contienda electoral en donde los argumentos, las ideas para construir ciudad y región deberán prevalecer sobre los intereses politiqueros que han imperado durante las últimas décadas en la dirigencia política del Departamento”

Este grupo anunció nuevos lugares de encuentro para hacer de él un espacio para la construcción a partir de los diversos puntos de vista se discutan temas de ciudad y región hacia la construcción de un agenda en común.

Especial Bosque de Galilea, una región en disputa

 

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Foto: Milton Rincón

 

Galilea es una vereda del Municipio de Villarrica-Tolima, la más grande en extensión del Municipio. Ubicada en el oriente del Departamento del Tolima, hace parte de la región del Sumapaz, pues sus bosques andinos son corredores biológicos que conectan con páramos del Parque Nacional Natural Sumapaz, el cual comprende los departamentos de Cundinamarca, Meta y Huila.

Sobre el origen del nombre de “Galilea” muy poco se conoce, pero podría suponerse que es tomado de los pasajes bíblicos, ya sea por estar ubicada en una región montañosa o, por su apartada ubicación de los principales centros urbanos. Galilea en la biblia aparece como una región montañosa, al norte de palestina. Las referencias bíblicas señalan a Galilea como el lugar periférico de la provincia de Judea, donde vivían los más excluidos. Sería en dicho lugar que Jesús resucitado, concentraría su misión evangelizadora. De allí, que en el evangelio de Mateo se encuentre “Comunicado a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán”.

 

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Foto: Comité dinamizador ambiental

 

La extensión de los bosques de Galilea se aproxima a las 33 mil hectáreas distribuidas en 26 veredas de los municipios de Icononzo, Villarrica, Dolores, Purificación, Prado y Cunday. Pero la mayor parte del bosque se encuentra en Villarrica. Podría pensarse que aproximadamente, más de mitad del Municipio de Villarrica es Galilea.

Para entender la dimensión de los bosques de Galilea, basta con pensar en la extensión de la ciudad de Medellín (380 Km2 o 38 mil hectáreas), que supera por pocos kilómetros el área total de los bosques de Galilea.

 

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Foto: Milton Rincón

 

En estos bosques nacen numerosas fuentes de agua, como el río Cunday, al que tributan los ríos Vichia y Cuinde, recibiendo desde allí el nombre de río Prado. Más adelante las Quebradas De Bajas, Yacupi, Altamizal y el río Negro le vierten sus aguas, convirtiéndose así en un importante río del Tolima. La cuenca del río Prado abastece el agua de los cascos urbanos de los municipios de Cunday (Quebrada La Ramada), Dolores (Qda. Miravalle), Prado (Qda. Corinto), Villarrica (Qda. Cuinde) y de otros centros poblados de menores.

Ya sea por el abastecimiento del recurso hídrico a miles de habitantes, o por la generación de energía (300 MWh), como lo hace el proyecto hidroeléctrico Hidroprado, que usa el caudal del río Prado para desarrollar la actividad del embalse; los bosques de Galilea son de vital importancia para las dinámicas de la región oriental del Tolima.

 

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Foto: Milton Rincón

 

Historia: un territorio en disputa

En la región del oriente de Tolima, al igual que en el resto del departamento existieron asentamientos indígenas antes de la Conquista. Se cree que los indígenas Cundies y Cundayes de la tribu Pijao, habitaron las riberas y valles del río Cunday antes de la llegada del conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada en 1537. Las órdenes religiosas rápidamente se instalaon estos territorios y formaron el villorio de Cunday, con su respectiva parroquia.

La conformación de las grandes haciendas se dio en simultánea con el adoctrinamiento de la población indígena que aún sobrevivía. La fertilidad del valle del río Cunday permitió el desarrollo de cultivos como el tabaco, la caña de azúcar, el café, el cacao, o ganadería. También se destacó la oferta maderera de la zona, así como la importante presencia del árbol de la quina, de cuya corteza se conocen propiedades antifebriles, al igual que su uso para el tratamiento y prevención de la malaria. Todos estos atributos hicieron esta zona atractiva para los españoles.

 

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Foto: Tomada de internet

 

Pero, sería hasta finales del siglo XIX que Villarrica, o Andalucía, como se le llamo inicialmente, aparecería en la historia del Tolima.  El inicio se remonta a la Guerra de los Mil Días (1899-1902) y continuaría hasta 1930 con la toma de tierras baldías de la región del Sumapaz promulgado por el presidente conservador Miguel Ángel Abadía Méndez, por medio del decreto 1110 de 1928, con el que se impulsaba la colonización en diversas regiones del país (sin afectar a grandes terratenientes).

Dos años después más de mil campesinos habían solicitado la adjudicación de baldíos en varios municipios de la región del Sumapaz.

 

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Campesinos de Sumapaz

 

Los posteriores procesos de colonización de la región del Sumapaz por parte de campesinos sin tierra, traerían consigo las primeras luchas agrarias que buscaban la formalización de la tenencia de la tierra.

Así, la masa de campesinos que se asentó en la zona de Villarrica recibieron el influjo de discursos liberales gaitanistas, que tomaron fuerza con la participación política de muchos de sus dirigentes en elecciones populares, como el líder político de origen campesino Juan de la Cruz Varela, quien fue elegido a la Asamblea del Tolima (1945-1949), o Jorge Eliécer Gaitán, elegido como Senador por voto popular en 1947.

 

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El asesinato de Gaitán (9 de abril de 1948), un año después de su elección como Senador, desembocaría olas de violencias, de las cuales Andalucía (Villarrica) no estuvo aislada. Según Alfredo Molano, el 10 de abril hubo 10 muertos conservadores.

Meses posteriores Juan de la Cruz Varela sufrió un atentado, situación que lo obligó a refugiarse en la región del Sumapaz para comandar las primeras autodefensas campesinas que se organizaron en las veredas El Roble y Galilea, en Villarrica, y El Palmar, en Icononzo.

Posteriormente en 1953 Richard Luís Morantes alias “Jacobo Arenas”, Isauro Yosa alias “Comandante Lister” venían desde la región del Davis (Chaparral), con miles de hombres para apoyar a las autodefensas campesinas de la zona. Andalucía solo se convertiría oficialmente en Villarrica hasta 1949, en medio de un contexto convulso de la guerra partidista.

 

Villarrica. 2

 

Los posteriores ataques del Gobierno de Rojas Pinilla sobre poblaciones liberales de Villarrica, obligaron a miles de familias de campesinos a trasladarse a los bastos bosques de Galilea, y al páramo del Sumapaz como sitio de refugio. En abril de 1955, el Gobierno declara al oriente del Tolima como zona de operaciones militares.

Dicha situación implicó desde el toque de queda, la prohibición de bebidas alcohólicas, el tránsito de persona sin salvoconducto expedido por el comando militar, el empadronamiento general, hasta la construcción de un campo de concentración en Cunday. Estas medidas se justificaron con la tesis de que la región había sido infiltrada por el comunismo soviético, quienes habían creado “superestados”.

Por su lado, las autodefensas campesinas se organizaban en trincheras que iban desde Villarica, hasta Prado, donde impedían el avance del ejército.

El 8 de junio de 1955, el ejército en su última fase de operaciones militares, arremetió contra el municipio de Villarrica con aviones que bombardeaban y ametrallaban.

En la vereda La Colonia, según el documento recuperado por los periodistas Silvia Galvis y Alberto Donadío demuestran cómo la Fuerza Aérea colombiana arrojó aproximadamente 50 bombas Napalm, o bombas incendiarias, que al estallar alcanzan temperaturas entre los 1500 a 2000 grados centígrados. Estas bombas fueron usadas también por el gobierno estadounidense durante la guerra contra Vietnam, las cuales poseen un nivel de destrucción masivo.

 

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Entrega de armas en Cabrera

 

El presidente Rojas Pinilla dio permiso a la Fuerza Aérea para el uso “discreto” de las bombas Napalm para esta operación, situación que se ocultó durante mucho tiempo. La toma de Villarrica obligó a la resistencia a retroceder hacia Galilea, para tomar el camino del Himalaya, y así dirigirse hacia el alto Sumapaz, donde podrían migrar hacia las cabeceras del río Duda, El Guayabero, en el Meta, y el Pato, en el Caquetá. Testimonios de sobrevivientes señalan que las marchas superaban las 3000 personas, entre ellos niños y mujeres en condiciones de hambruna, acompañados de animales domésticos y algunos enseres.

 

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Foto: Milton Rincón

 

Sin duda, Villarrica y el bosque de Galilea fueron el epicentro de uno de los capítulos más violentos y dolorosos acontecidos en la historia del siglo XX del país. Los posteriores años vendrían con la conversión de las autodefensas campesinas en una nueva estructura político militar conocida como guerrilla móvil de las Farc- EP.

Existieron otros momentos durante la década de los 50 y 60, donde Comité departamental de Cafeteros, el Instituto de Crédito Territorial y la Caja Agraria, promovieron programas de rehabilitación para que los campesinos regresan a Villarrica, y al bosque de Galilea.

Esto con el objetivo de reactivar la economía cafetera, que por los años de 1950 se encontraba en bonanza (el precio externo del café supero los 5 dólares la libra, el segundo más alto en la historia del café colombiano del siglo XX, solo superado por la bonanza de 1970, año en el que el café alcanzó un precio externo de 7 dólares la libra).

 

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Foto: Comité dinamizador ambiental

 

Fueron varias décadas en las que el frente 25 de las Farc-Ep hizo presencia en el bosque de Galilea y en el resto de Villarrica, situación que mantuvo aislado y conservado este lugar. Entre los últimos episodios de violencia recuerdan sus habitantes, se encuentra la toma guerrillera del municipio a finales del año de 1999.

Aún en el casco urbano se conservan las ruinas de casas y edificios, como el de la Caja Agraria que la guerrilla voló durante la toma. Actualmente, en el bosque de Galilea viven aproximadamente 70 familias de campesinos que, con el acuerdo de paz entre el gobierno nacional y las Farc- EP, han regresado paulatinamente a sus parcelas.

 

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Foto: Comité dinamizador ambiental

 

A pesar de las tragedias ya vividas, los habitantes de Villarrica siguen padeciendo las injusticias del gobierno central. Desde el 2004, con la licencia ambiental expedida por el Ministerio de Medio Ambiente para la petrolera canadiense Nexen Petroleum (empresa que en el 2015 cedió los derechos y obligaciones a Petrobras) con el fin de ejecutar el proyecto “Área de Interés de Perforación Exploratoria Villarrica Norte y Villarrica Sur”.

Esta licencia da vía libre para estudios de exploración en el bosque y más allá de este.

 

Capesinos e investigadores intentando ingresar a Galilea

Campesinos e investigadores intentando entrar a Galilea

 

Lo anterior, no solo pone en riesgo al mayor bosque de niebla del Departamento, sino que también pone en conflicto por el uso de la tierra a las familias campesinas que viven y conservan el bosque de Galilea. Actualmente la intervención del ejército en su función de dar seguridad al proyecto petrolero, ha limitado el acceso de campesinos e investigadores en varias zonas de Galilea.

A lo anterior se suma la falta de legalización de los predios ocupados por las familias campesinas, y los conflictos entre estas familias y los titulares de derechos de exploración y explotación petrolera. Situaciones que, en últimas, podrían generar nuevos conflictos en este territorio, cuya historia ha estado marcada por el despojo, la injusticia, la represión y la guerra.

 

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Foto: Comité dinamizador ambiental

 

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Bosque de Galilea. 33.000 has. Incluye 6 municipios: Icononzo, Cunday, Villarrica, Purificación, Prado y Dolores Fuente: Cortolima 2017

 

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Distribución veredal del bosque de Galilea. Fuente: Cortolima 2017

 

¿Militarización de las regiones o implementación del acuerdo de paz?

Dos días de trabajo y más de setenta personas de varios municipios del Tolima participaron del encuentro regional de Prevención y Seguridad que se llevó a cabo en el ETCR Marquetalia, Cuna de la Resistencia en Planadas Tolima.

Al encuentro asistieron líderes y lideresas en representación de sus organizaciones sociales, así como de las instituciones del estado, entre ellas la y el secretario de gobierno de Planadas y Rioblanco, delegados de la gobernación del Tolima, la ONU, policía, ejército, fiscalía, ARN, UNP, veedurías ciudadanas, ASTRACATOL, representantes de víctimas y líderes de derechos humanos, exguerrilleros y exguerrilleras en proceso de reincorporación a la vida civil de los dos espacios territoriales y dirigentes del partido Farc-Ep departamental.

El objetivo, discutir sobre la seguridad en el departamento para los exguerrilleros y exguerrilleras, así como las y los líderes sociales, en el taller se realizó un mapeo de la región, y se dejó ver el vacío de poder que tienen las instituciones del estado en temas de prevención e implementación del punto tres del acuerdo de la Habana.

Mientras las instituciones insisten en la militarización de las regiones, las comunidades y la Farc-Ep sustentaron que el camino no es ese, por el contrario, la salida es la implementación del acuerdo de paz y así mitigar el anarquismo en las regiones donde antes operaban las Farc-Ep.

El argumento del estado para su propuesta militar es que “los problemas en las regiones en temas de seguridad, falta de educación, salud, vivienda, tierras para trabajar y la pobreza era por culpa de la guerrilla”

Con la firma del acuerdo de paz quedó demostrado que no es así, ni mucho menos el problema del narcotráfico era exclusivo de las guerrillas, el problema de fondo es el abandono del estado en todos los sentidos con las comunidades; sin empleo, sin tierras para trabajar, sin proyectos productivos, sin salud, sin educación, la juventud pierde su horizonte de vida y termina cayendo en la descomposición social.

Aunque la fuerza pública planteó que el problema ahora es el narcotráfico, las Farc-Ep señalaron que debe implementarse el punto cuatro del acuerdo, sobre sustitución de cultivo de uso ilícito, donde se aplique en su cabalidad la sustitución por cultivos lícitos, con proyectos que a futuro.

Frente al flajelo de la drogadicción, se planteó que es un problema de salud pública por atenderse y que el estado debe atacar el fenómeno del micro tráfico, el cual es financiado por el paramilitarismo.

Respecto al tema de la inseguridad, las comunidades plantearon la necesidad de impulsar la conformación de ‘guardias campesinas’, a lo que el comisionado de paz se opuso, argumentando que esta figura “es ilegal”.

De inmediato, el representante de la guardia campesina del municipio de Chaparral, con la conformación de Zonas de Reserva Campesina ANZOR y los cabildos indígenas, manifestaron la necesidad de fortalecer sus guardias, ya que las autoridades son incapaces de solucionar los problemas de la región.

De igual manera, exigieron a las administraciones municipales y departamentales que apoyen estas iniciativas con recursos y garantías, mientras tanto la veeduría ciudadana del departamento del Tolima, reclamó garantías en su participación de control político al acuerdo de paz.

Otro punto importante de este encuentro fue la necesidad inmediata de hacer un pacto político por la paz, pacto que es necesario aterrizarlo a nivel departamental y en cada municipio, entre las fuerzas políticas, organizaciones sociales, sectores del comercio y empresariales.

Finalmente, el escenario sirvió para intercambiar los puntos de vista de cada quién, pero quedó demostrado una vez más, que el estado muestra poco interés en fortalecer el desarrollo de las organizaciones sociales y las comunidades.

‘Neoparamilitares’ del Tolima organizados y en asocio con la “Oficina de Envigado”

‘Neoparamilitares’ del Tolima organizados y en asocio con la “Oficina de Envigado”

Contexto: ‘Diez grupos surgieron tras desmovilización del bloque Tolima’: CNMH

Los ‘neoparamilitares’ autodenominados “Heroes del Valle” serían responsables de homicidios selectivos, extorsiones, tráfico y porte de armas de fuego, tráfico y porte de estupefacientes, entre otros delitos cometidos en la capital del Tolima y por lo menos  en 12 municipios más del Departamento, según investigaciones de la Fiscalía la organización criminal está liderada por un sujeto conocido con los alias de Óscar, Mafalda o Matius.

Como si fuera poco, a la preocupación por la existencia de una organización ‘neoparamilitar’ en Ibagué, derivada de los paras del ‘Bloque Tolima’ se le suma la alianza entre los “Héroes del Valle” y la Oficina de Envigado de Medellín” quienes le habrían inyectado al grupo tolimense $80 millones de pesos en armas de fuego, pagos de viáticos y ejecución de homicidios.

Las investigaciones de la Fiscalía han permitido establecer hasta la fecha que esta organización criminal con su centro de operaciones en Ibagué, es integrada por 40 personas aproximadamente, de las cuales 28 están identificadas con elementos materiales probatorios y evidencia física.

Por su parte la Sijín de la Policía Nacional, estableció que los “Héroes del Valle” serían responsables de ejecutar al menos 24 homicidios en la modalidad de sicariato y ajuste de cuentas en la capital tolimense y municipios aledaños, en su mayoría por negarse a delinquir con la organización, no acogerse a sus exigencias o por no pagar la cuota monetaria exigida por permitir la venta de las sustancias estupefacientes, ejerciendo así el control y monopolio en las principales zonas de expendio de drogas. De igual manera, otras de las víctimas son exintegrantes de la organización que se unieron a otros grupos como los “Z” que intentaban recuperar sus territorios.

Contexto: Bandas emergentes “neoparamilitares” en el Tolima

Recientemente se dió captura y medida de aseguramiento intramural a Jhork Arnold Mancera Alvarán, presunto integrante del grupo ‘neoparamilitar’ a quién se le acusa de concierto para delinquir agravado, tráfico fabricación y porte ilegal de armas de fuego, cargos que no aceptó.

Según las pesquisas de las autoridades, la organización que tiene asentamiento en la ciudad de Ibagué con influencia en municipios aledaños tales como Cajamarca, Alvarado, Venadillo, Lérida, Mariquita, Espinal, Guamo, Melgar, Armero Guayabal, Coyaima, Natagayma y Ambalema, entre otros, sería liderada por un sujeto conocido con los alias de Óscar, Mafalda o Matius.

Todo esta información se ha logrado obtener gracias a la interceptación telefónica que la Fiscalía hizo a varios miembros del grupo delictivo para un total de 32 abonados telefónicos intervenidos. Cabe resaltar que a la fecha han sido capturados 12 integrantes de “Héroes del Valle” de los cuales 10 ya han sido condenados.

 

Con información de La Fiscalía General de la Nación

Un Jaguar en el Tolima, otra razón para proteger nuestros bosques

El jaguar al igual que otros felinos silvestres habitaron diferentes ecosistemas en grandes poblaciones. La pérdida de los bosques, la caza indiscriminada, entre otras, ponen a los felinos americanos en riesgo de desaparecer.

Según el último estudio de la organización Panthera Colombia, durante los últimos 100 años el rango de distribución del jaguar en América del Sur se ha reducido a menos de un 50%. Es decir, hoy esta especie ha perdido más de la mitad de su hábitat y se calcula en 173.000 jaguares (Pantera onca).

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El nuevo registro del Jaguar en el norte del Tolima arroja datos muy importantes para que la corporación autónoma del Tolima, el gobierno departamental y los habitantes de la zona, busquen estrategias para proteger al jaguar, y en consecuencia a muchas otras especies que habitan nuestros bosques.

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Foto: Panthera Colombia

El Jaguar en Colombia

En Colombia habitan seis de las 36 especies de felinos que existen en el mundo, tristemente la existencia de estas especies está en continuo riesgo por la perdida de hábitat por agricultura, la minería y la cacería retaliativa de campesinos. Se ha establecido que las seis especies que habitan el territorio colombiano están incluidas en alguna de las categorías de amenaza de extinción de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

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Foto: Panthera Colombia

Según Esteban Payán, director ejecutivo de la organización Panthera Colombia, en el país hay cuatro bloques de poblaciones grandes, en tamaño decreciente: Amazonas, Orinoquia, Chocó biogeográfico y el Caribe (Payán et al. en prensa-a) Las poblaciones de jaguar habitan bosques por debajo de 2,000 m s.n.m, bosques riparios y de galería asociados a ríos, ciénagas y playones, sabanas, y raramente bosques montañosos.

Importancia histórica y cultural

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Pectoral en forma de hombre Jaguar – Museo del Oro Bogotá

Este felino en especial constituye parte importante de las culturas precolombinas en toda américa. A lo largo del continente el Jaguar ha sido parte de la mitología y la filosofía indígena, un símbolo de control, poder, fertilidad y estabilidad ambiental. Los nativos creían en la metamorfosis del trueno a través del rugido del Jaguar.

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Cabeza de Jaguar en arcilla, cultura Tumaco – Museo de Cerámica, Bogotá

Cuando los españoles llegaron al continente llamaron al desconocido felino Tigre o Tigrillo, por su relación más cercana al tigre amarillo de rallas negras de Asia. Desde entonces empieza la lucha del humano contra el felino.

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El hombre Jaguar – Museo del Oro Bogotá

La colonización impuso una nueva relación con la naturaleza y por supuesto con el Jaguar, quien ya no era el mito del dios ni la personificación del poder del trueno si no la plaga que debía ser perseguida y exterminada.