Escenarios deportivos: el precio del antiuribismo de Barreto y Jaramillo

Escenarios deportivos: el precio del antiuribismo de Barreto y Jaramillo

Dice el adagio popular que “Por el Desayuno se conoce como será el Almuerzo”, una frase que viene como anillo al dedo a propósito de los recientes anuncios del Gobierno de Iván Duque para el Tolima y que se dan en respuesta a las primeras peticiones realizadas formalmente por Guillermo Alfonso Jaramillo, Alcalde de Ibagué y la Bancada de Congresistas Tolimenses liderados por el sector “Barretista”.

Contexto: ¿Más promesas y compromisos para terminar los escenarios deportivos en Ibagué?

El primer episodio ocurrió el pasado viernes 9 de octubre en las oficinas de Coldeportes en la Ciudad de Bogotá, allí el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo y la gerente del IMDRI, Diana Cepeda, se reunieron con el director de esta entidad, Ernesto Lucena. Los objetivos de la reunión eran básicamente dos:

  1. Presentar  de forma detallada al nuevo Director de la Entidad, el trabajo que ha adelantado la Administración Municipal para poder devolverle los escenarios deportivos a los ibaguereños, en ese sentido se presentaron entre otras, las sanciones interpuestas a los anteriores contratistas, el peritaje realizado con la Sociedad Colombiana de Ingenieros, las liquidaciones unilaterales de los convenios interadministrativos, la representación de las víctimas del desfalco, denuncias penales, los ajustes a los diseños de los anteriores escenarios, las licitaciones de la construcción y adecuación de los nuevos y el esquema del empréstito de 40 mil millones de pesos que recientemente fue aprobado por el cabildo municipal para apalancar la financiación de la reconstrucción de los mencionados escenarios; es decir, una ilustración completa sobre el panorama actual de este bochornoso capítulo de la historia de la corrupción en el país, y
  2. Solicitar de manera directa un aporte de recursos por parte de Coldeportes para la terminación de los escenarios.

El resultado, una respuesta que tiene tanto de impredecible como de predecible; pues a pesar de que el apoyo a la reconstrucción de los escenarios deportivos de la ciudad de Ibagué fue una promesa de campaña del actual presidente Iván Duque con todos los Tolimenses, la cual fue reafirmada el pasado 19 de septiembre, durante  la posesión del actual Director de Coldeporte, al afirmar que:

“(…) Vamos a demostrar que se pueden hacer unos Juegos Nacionales con los mejores estándares de contratación. No seguir viendo tragedias como la que sufrió el Tolima, Ibagué, que además tenemos que cumplirle a esa región terminando esa infraestructura y enalteciendo lo que es el Tolima (…)”

Contexto: “El que la hace NO la paga”, el mensaje de Iván Duque para el Tolima

La respuesta fue un rotundo “NO” a la disponibilidad de recursos en este 2018 y un “ya veremos” para el 2019. De alguna manera era previsible que dicho interés empezara a desvanecerse, pues recordemos que, una vez electo el Presidente Duque y conformado su equipo de empalme, desde el Tolima se tuvieron que lanzar contundentes y masivos llamados para que se apartara de la comisión de empalme al señor Andrés Botero, el Director de Coldeportes para la época en la que se fraguó el robo de los mencionados escenarios deportivos y sobre quien aún persisten enormes mantos de dudas con respecto a su responsabilidad en este descalabro para la ciudad.

Pero como factor adicional, se tiene la solicitud de reembolso de recursos que en días pasados le hiciera el actual Director de Coldeportes a la Alcaldía de Ibagué, en dicha misiva, la entidad le solicita a la Administración Municipal que le sean reintegrados alrededor de 25 mil millones de pesos, que en la actualidad se encuentran en manos del Municipio y con los que la ciudad cuenta para los procesos licitatorios que actualmente adelanta y que hacen parte del proceso de recuperación de los mencionados escenarios deportivos.

Una petición que tomó por sorpresa a los ibaguereños y que le significó movilizaciones ciudadanas tanto en redes sociales y en las calles de la ciudad, como la ocurrida el pasado miércoles en horas de la noche en las ruinas de las piscinas de la calle 42, allí se congregaron los ciudadanos indignados e hicieron un llamado a Coldeportes para que no solo no se lleve los recursos reclamados, sino que por el contrario, de muestras más claras de un verdadero compromiso con esta causa.

La segunda escena de este capítulo tiene que ver con el anuncio de la Agencia Nacional de Infraestructura ANI, sobre la inviabilidad financiera del proyecto de construcción de la vía Cambao-Libano-Murillo-Manizales; una autopista que tendría una longitud de 256 km y un costo estimado de $1,3 billones de pesos, que luego de haber sido anunciada por el entonces Vicepresidente de la República Germán Vargas Lleras, como una de las primeras APP entregadas en el país bajo su mandato, cuya construcción estaría a cargo del Consorcio Alternativas Viales.

De esta obra se dijo también que incluiría el mejoramiento de 124,6 km de vía y la rehabilitación de otros 132,3 km, obras que serían ejecutadas en 4 años y generarían alrededor de 1.700 empleos cada año en su etapa de construcción.

En síntesis una mega obra que se quedó en un anuncio por parte de Germán Vargas Lleras, pues la supuesta inviabilidad financiera esgrimida no se compadece con los más de 120 mil millones recaudados en los últimos meses producto del incremento a las tarifas de peajes en la zona norte del Departamento y que se destinarían a la financiación de dicha obra.

Ese otrora interés del gobierno nacional por desarrollar obras en el Tolima bajo el mandato de Óscar Barreto, el cual sirvió para apalancar en aquel momento la unidad de acción en pro de las aspiraciones electorales de Miguel Ángel Barreto y Germán Vargas Lleras, llega a su fin y esta decisiones negativas se traducen en una clara factura que el actual gobierno uribista le envía al gobernador de los Tolimenses.

La mencionada “cuenta de cobro” corresponde el apoyo brindado por el Barretismo a Germán Vargas Lleras y la “traición” generada por parte de estos a Álvaro Uribe Vélez ya que no respaldaron la candidatura de su discípulo, el actual presidente Iván Duque.

Estas respuestas de Duque son una muestra clara del interés no desinteresado del actual gobierno para con el Tolima, y no es desinteresado ya que la esperada voluntad para con el departamento solo podría materializarse hasta que el uribismo tenga gobernador o alcalde de confianza, conminando a los tolimenses a presenciar un verdadero espectáculo de politiquería y postergando necesidades sentidas y el desarrollo regional producto de esa forma de gobierno.

En consecuencia, esta situación empieza a ser canalizada por diferentes sectores que desde ya quieren agitar el ambiente político y sacar ventaja presentándose como los verdaderos redentores y gestores del desarrollo y la inversión en el Departamento por parte del gobierno nacional.

Es así como empezamos a ver el desfile de más de un “líder” político de la región en el Congreso de la República, tratando de llegar a aquellos dirigentes que, repetimos, buscan a partir de su cercanía con el gobierno sacar ventaja y mostrarse como verdaderos gestores y artífices de la inversión nacional en el Tolima.

Se empieza a advertir cómo por parte de este gobierno se supedita la inversión e interés regional a la afinidad que se tenga con los mandatarios de turno, pero a su vez de manera indirecta se da inicio al debate electoral del próximo año, pues sin lugar a dudas esa parcialidad a la hora de la inversión en las regiones es una intromisión directa a las dinámicas regionales y locales en materia política, reproduciendo un sistema político que como el que existe actualmente en el país; desequilibrado, falto de transparencia y cerrado para los nuevos liderazgos y las nuevas fuerzas políticas de la región.

Dudas razonables acerca del “compromiso” ambiental de los Barreto

Dudas razonables acerca del “compromiso” ambiental de los Barreto

En este mismo portal días atrás a través de un interesante artículo titulado “Congresistas del Tolima le hicieron el quite a la Prohibición del Fracking” quedó registrada la postura que en las primeras de cambio, empiezan a asumir nuestros electos representantes tolimenses en el seno del Congreso de la República, en asuntos tan sensibles y de especial atención para este departamento, como el ambiental.

El mencionado artículo suscitó diversas reacciones entre los lectores y a juzgar por las recientes declaraciones del Senador Miguel Ángel Barreto en sus redes sociales, parece que éstas llegaron a su despacho y de inmediato anunció su oposición a cualquier intento de explotación de petróleo vía Fracking.

En su cuenta de twitter el pasado viernes 3 de Agosto, el Senador Barreto afirmó:

 

 

Una interesante afirmación, que debe saludarse con entusiasmo, pero sobre la cual, también debe permitírsenos el beneficio de la duda.

Y no cualquier tipo de duda, pues ésta, es una duda razonable dados los antecedentes de la casa política de la que proviene el Senador Barreto y desde la cual se han lanzado los más férreos ataques a las acciones de defensa del territorio y el ambiente en nuestro departamento.

Basta con hacer un recorrido en el tiempo y encontraremos motivos suficientes para recibir con beneficio de inventario tan rimbombante anuncio por parte el Senador Barreto.

Contexto: Los ‘amigos’ de Anglogold en el Tolima

Inicialmente debe recordarse que el Senador Barreto se debe políticamente a su primo,  el actual Gobernador del Departamento, Oscar Barreto Quiroga, hoy por hoy el máximo dirigente Conservador del Tolima, un hombre todopoderoso dentro de las toldas azules a nivel regional, quien precisamente en las pasadas elecciones al Congreso de la República capitalizó para su primo una votación cercana a los 80 mil sufragios, de los cuales, algo más de 68 mil fueron obtenidos en tierras tolimenses. 

Y fue precisamente este potencial electoral lo que permitió al joven Senador ubicarse dentro de Top 10 de los parlamentarios del Partido Conservador más votados en todo el país.

De tal suerte que es abiertamente conocido que el salto dado desde la Cámara de Representantes por el hoy senador Miguel Ángel Barreto al Senado de la República, se debió al apoyo irrestricto brindado por el Gobernador Barreto Quiroga, un “pequeño” impulso que le significó pasar de los 22 mil votos obtenidos en el 2014, a 80 mil cuatro años después.

Una votación realmente atípica en un congresista de perfil bajo y que no tuvo mayor figuración en la actividad legislativa como para soportar en su trabajo este incremento en su potencial electoral.

Esta dependencia clara del senador Barreto Castillo a la casa política regida por su primo Oscar Barreto Quiroga, hace poco creíbles sus recientes y repentinas afirmaciones con respecto a su compromiso con la defensa del ambiente.

Las actuaciones de este sector político dan muestra de todo lo contrario, y en cabeza del propio Oscar Barreto, los tolimenses hemos presenciado cómo este dirigente político ha salido vehementemente a defender la megaminería en nuestro territorio, tal como quedó registrado en los siguientes sucesos.

La Consulta Popular de Cajamarca

Durante el desarrollo de este valioso proceso de participación ciudadana, el gobernador Oscar Barreto Quiroga  siempre mantuvo una postura “tibia” frente a la consulta popular que buscaba detener la explotación de la mina “La Colosa” en Cajamarca.

Contexto: Anglogold Ashanti: tropiezo tras tropiezo

Sus posturas bastante tenues y evasivas frente a un proyecto minero que movilizó a todo el departamento y en especial a los habitantes de Cajamarca fue en su momento duramente cuestionada por diversos sectores de la sociedad.

Sin embargo, no era menos cierto su cercanía con Carlos Hernando Enciso, quien fuera su secretario de Infraestructura, justo antes de asumir la gerencia de Asuntos Corporativos de AGA, en La Colosa, y quien ha aceptado que para entonces la Anglogold financió a “casi” todos los partidos políticos, con excepción del Polo Democrático y el Partido Verde.

Este exfuncionario de Anglogold,  aseguró a la opinión pública que en las pasadas elecciones locales, la compañía minera hizo aportes al Partido Liberal, Partido de la U, Cambio Radical y al Centro Democrático.

Contexto: El desespero de Milton

Luego entonces, esto podría explicar el porqué de las endebles posturas del gobernador ante un hecho tan abiertamente nocivo para el ambiente como lo era la explotación minera de “La Colosa”.

Sin embargo, el asunto no termina allí, pues debe igualmente recordarse que el actual Alcalde de Cajamarca, Pedro Pablo Marín, resultó elegido con el apoyo de un equipo de dirigentes políticos regionales pertenecientes a los partidos que precisamente fueron financiados en aquel entonces por la multinacional AngloGold Ashanti como lo fueron: Carlos Edward Osorio, representante a la Cámara del partido de la U; Milton Restrepo, diputado del Centro Democrático y por supuesto el propio Miguel Angel Barreto, representante del partido Conservador.

 

De izquierda a derecha: Mauricio Pinto, Miguel Barreto, Pedro Marín, Carlos Edward Osorio y Harold Urrea durante un acto de campaña por la alcaldía de Cajamarca.

 

Adicionalmente debe señalarse que, el hoy senador Álvaro Uribe, fue quien autorizó la exploración minera en zona rural de Cajamarca, y que las relaciones en ese entonces entre el ‘barretismo’ y el ‘uribismo’ gozaban de buena salud y vivían toda una luna de miel.

Contexto: En Cajamarca, el ‘barretismo’ se tragó a Carlos Edward Osorio

 

La objeción al Acuerdo que prohibía la minería de metales en Ibagué

El año pasado se suscitó también un nuevo round entre la defensa ambiental del territorio y el gobernador Oscar Barreto. Este nuevo capítulo tuvo como eje central la objeción presentada por Barreto Quiroga al Acuerdo municipal que pretendía prohibir en el Municipio de Ibagué actividades de prospección, exploración, construcción, montaje, explotación y transformación minera.

Contexto: La Consulta que no fue

En esta oportunidad el Gobernador Barreto Quiroga respaldado en una petición que le hiciera la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado – la cual no le era vinculante – ,  tomó la decisión de objetar el mencionado Acuerdo y enviarlo a control de legalidad al Tribunal Administrativo del Tolima, instancia judicial que meses después terminó fallando a favor de las objeciones presentadas por el Gobernador.

Un polémico fallo en el que claramente se desconoció el precedente jurisprudencial, de que trata de la sentencia T-445 del año 2016.

Esta situación que dejó a la ciudad de Ibagué sin limitantes a la explotación minera dentro de su jurisdicción, evidenció una vez más, la afinidad de la casa Barreto con la causa minera, dejando entrever que su compromiso con la megaminería al menos hasta el año pasado se ha mantenido incólume, sin que a la fecha se hayan conocido circunstancias que permitan evidenciar lo contrario.

El presupuesto para el ambiente

Un tercer y último elemento de análisis para permitirnos tener dudas razonables sobre el verdadero compromiso con los temas ambientales por parte del Senador ‘barretista’, es el presupuesto que  para la vigencia 2017 la actual administración del Gobernador Barreto, orientó a los asuntos en materia ambiental.

Es así como de los 140 mil millones del presupuesto para inversión de la vigencia 2017, tan solo 11 mil millones fueron destinados al macroproyecto “Sostenibilidad Ambiental, manejo del Riesgo y Adaptación al Cambio Climático”, pero lo que es más llamativo aún, es que de este monto, 7.200 millones se apropiaron para un proyecto denominado “Mejoramiento y/u Optimización de acueductos, alcantarillados y sistemas de aseo para Comunidades y Territorios de Paz en el postconflicto en el Tolima”, un rubro bastante exótico para este macroproyecto, que se supone debería estar orientado a los asuntos netamente ambientales como su mismo nombre lo indica y no para cuestiones propias del saneamiento básico de las comunidades.

De tal suerte que tan solo algo mas de 3 mil millones de pesos son los que a 2017 se destinaron por parte de la administración Barreto a la salvaguarda de los recursos ambientales de nuestro departamento, una suma realmente ínfima, pero que evidencia tanto el compromiso de este gobierno como el interés de esa casa política con las cuestiones ambientales.

Estos aspectos que han caracterizado al mentor y a la casa política a la que pertenece el Senador Miguel Angel Barreto, son argumentos suficientes para dudar de sus reales intenciones de avanzar en una clara defensa del ambiente desde el Congreso de la República.

Simplemente para cerrar este corto artículo, recordemos una entrevista que en el año 2014 le hiciera el periódico El Nuevo Día al entonces candidato a la Cámara de Representantes Miguel Ángel Barreto.

¿ Un tema local es La Colosa y a la vez tema de campaña. Cuál es su posición con respecto al proyecto? 

Tal y cómo está planteado el proyecto no estoy de acuerdo, porque cuando hay detrimento del medio ambiente, en la producción agropecuaria, en lo social, no hay garantías.

He revisado el tema impositivo, ¿En cuánto se va a beneficiar el Tolima? y encuentro que el porcentaje del oro es mínimo y fuera de eso la reforma a las regalías que aprobó el presidente Santos se lleva todos los recursos para Bogotá. Mientras no haya claridad no comparto la minería a cielo abierto.

Hoy estamos viendo lo que está pasando con la Drummond y que el Estado no tiene la capacidad para manejar esa locomotora, además se le está saliendo de las manos”. 

A pesar de sus afirmaciones y anuncios de campaña, años después – tal como lo mencionamos- al ahora Senador Miguel Ángel Barreto se le vio en tarima apoyando una candidatura a la Alcaldía de Cajamarca, abiertamente prominera; y lo que es peor aún, ahora que es Senador y al parecer por esas cosas extrañas que no logran tener una explicación clara, el Senador Barreto no pudo suscribir el proyecto de Ley que radicaran sus colegas en contra del uso de la técnica de Fracking para la explotación de hidrocarburos en el país, y tal cual como lo hizo en el 2014, sus anuncios sobre su compromiso ambiental quedan registrados en los medios pero no en los hechos.

Ojalá Senador Miguel Ángel Barreto que esta vez del dicho al hecho no haya ningún trecho y sus palabras guarden coherencia con sus actuaciones.

“La U.T necesita aliarse con la clase política”

 

Esta fue la imagen del día el pasado lunes.

 

La Asamblea departamental acaba de aprobar la Ordenanza que estableció el nuevo monto de las transferencias anuales de la gobernación para con la Universidad del Tolima, tasado en ocho mil 257 millones de pesos, $1.700 millones más que la vigencia del presente año. La cifra es histórica y, al parecer, la disposición de la clase política con la Universidad del Tolima, también. 

 

 

Beatriz Jaime Pérez es actualmente decana de la Facultad de Ciencias Humanas y Artes de la UT, y en los próximos días publicará un libro en el que narra “… Las luchas, las tragedias y las vidas que forjaron a la Universidad del Tolima”, a través de las historias de algunos de sus profesores más destacados tanto en el plano regional como en el nacional e internacional. 

Este es un trabajo revelador, producto de una investigación que le tomó cuatro años. 

Contexto: En la U.T, Barreto hace historia pero también hace política

 

La Pipa: Usted revela en su libro detalles inéditos no solo de la vida y la obra de los profesores sino que ofrece una mirada particular de la Universidad del Tolima, y de la manera como esta ha sido vista por la clase política regional. ¿Qué puede decir sobre eso? 

Beatriz Jaime: La Universidad del Tolima es una institución que ha sufrido el abandono de la clase política regional desde su nacimiento. Por eso, las transferencias extraordinarias que ha recibido en los últimos meses de parte del gobierno departamental son inéditas. Creo que eso lo debe reconocer la comunidad universitaria y los tolimenses en general.

Pero también es importante decir que la clase política regional tenía el deber de hacerlo, pues lo que ha sucedido históricamente es que los gobernantes del Tolima han tratado con desdén a la primera y única universidad pública del departamento. Es momento de empezar a cambiar la historia.

Contexto: La guerra por la Universidad del Tolima

L.P: El gobernador ha sido enfático en que el aumento de las transferencias es un gesto que la comunidad universitaria debe reconocerle a la clase política del departamento, ¿Usted qué opina? 

B.J: Estoy de acuerdo con el gobernador. Yo también creo que la comunidad universitaria debe reconocerlo. Más aún, creo que ya lo ha reconocido. Si existen resquemores es quizá porque la comunidad de la UT, que es crítica como le corresponde ser a una comunidad universitaria, sabe que este acontecimiento no debería ser extraordinario sino cotidiano.

La responsabilidad de proteger el bien común recae en primer lugar en los gobernantes y, en este caso, la universidad pública es uno de esos bienes. 

Contexto: UT: entre la incertidumbre, las piedras y los intereses personales

L.P: Entre la comunidad se percibe cierta hostilidad hacia los políticos, porque se los ve como los responsables de la burocratización o clientelización de la universidad. Pero, por otro lado, pueden ser buenos aliados, como en este caso, para traer recursos frescos a la universidad, ¿Cuál cree que debe ser el “justo medio” de esa relación?

B.J: La hostilidad hacia los políticos está bien sustentada entre la sociedad colombiana en general y no solo entre la comunidad universitaria de la Universidad del Tolima. Somos uno de los países más corruptos y desiguales del mundo, y eso se les debe principalmente a los políticos.

En cuanto a las alianzas con la clase política, creo que es algo que debiera ser habitual entre las universidades y los gobiernos, sin términos medios. Deben ser alianzas abiertas.

Contexto: La confesión de Guillermo Santos fue descarada

La Universidad del Tolima, por ejemplo, debería estar incidiendo en todos los gobiernos municipales del departamento, con proyectos que les permitan a esos gobiernos tomar las mejores decisiones en materia de políticas públicas y de desarrollo que redunde en el beneficio general de sus pobladores.

L.P: Una de las afirmaciones del gobernador que causó malestar, sobre todo en el sindicato de profesores, ASPU, es aquella según la cual “60 años de protestas no le han dejado nada a la universidad”, ¿Qué tanto de verdad hay en esa afirmación? 

 

Nuevas transferencias UT

Aumentaremos las transferencias parala Universidad del Tolima en $8.257.339.713 millones. Al inicio del gobierno, las transferencias eran de $3.346.518.621 millones; en el 2019 serán de $8.257.339.713 millones.

Δημοσιεύτηκε από Oscar Barreto Quiroga στις Τρίτη, 10 Ιουλίου 2018

 

B.J: En eso se equivoca el gobernador. Aunque todavía no se ha desarrollado una investigación que recoja la historia de las diversas formas de protesta que han tenido lugar en la Universidad del Tolima y cuáles han sido los objetivos perseguidos (estamos formulando ese proyecto) hay un hecho innegable y es que, por las buenas, pocas veces la UT ha recibido la atención que se merece.

El libro “Fragmentos de memoria. Luchas, tragedias y vidas que forjaron la Universidad del Tolima”, que publicará el sello editorial de la universidad en los próximos días, revela los resultados de una pesquisa inicial sobre ese tema. 

En esa investigación se describen varias acciones de protesta, algunas emblemáticas como la que se desarrolló en 1957, cuando la universidad apenas tenía un año y medio de fundada, y los estudiantes se tomaron las calles exigiendo una sede propia para Agronomía, algo que al final lograron.

Los estudiantes de Veterinaria consiguieron mejores escenarios de práctica, como la granja de Armero, por ejemplo, gracias a una huelga que adelantaron en 1966.

Otras acciones de mayor o menor impacto adelantadas por la comunidad estudiantil han conseguido que les abran laboratorios, les contraten maestros cualificados y les mejoren sus recursos educativos.

La existencia misma de la Universidad es algo que se les debe a las clases populares y no tanto a la clase política, como se ha creído hasta ahora.

Contexto: “Volvería a huelga si fuera necesario”: Carlos Gamboa

L.P: Cómo es eso de que “la existencia misma de la Universidad” se les debe más a las clases populares que a la clase política. La historia oficial dice que la UT es el producto de una ordenanza gestionada por un diputado. 

B.J: El modelo historiográfico tradicional construyó el relato como si el curso de los acontecimientos hubiera dependido de la voluntad de unos héroes políticos o militares. Y de esa forma quedó registrada una Historia en la que no aparecen los diversos actores sociales que intervienen en los acontecimientos.

El relato sobre el origen de la UT tiene muchos elementos de ese modelo tradicional, por eso la historia más repetida es que la universidad fue creada a través de una ordenanza que gestionó un diputado. Pero en esa narración quedan marginadas las acciones emprendidas por los vendedores de la plaza de mercado, a quienes las elites ibaguereñas llamaban peyorativamente alpargatones, quienes también fueron protagonistas en la aprobación de dicha ordenanza.

Apostados dentro del propio recinto de la Asamblea Departamental ejercieron tal presión, que su actitud sublevada hacia los que se expresaban en contra del proyecto de creación de la universidad obligó a la mayoría de los diputados a cambiar el voto en favor. 

Sobre este episodio, afirmo en mi libro que lo que se impuso en la creación de la Universidad del Tolima fue esa actitud inconfesable de la ortodoxia política que hoy llamamos “lo políticamente correcto”.

L.P: Con todo lo que usted describe, ¿Qué lugar le concede al gobernador en la historia de la UT?

B.J: Seguramente ocupará un lugar significativo. Lo que pasa es que esa historia no se ha escrito porque aún no ha terminado de acontecer.

Hasta donde han corrido los acontecimientos recientes de la relación UT-Gobernación del Tolima, ya se puede decir que la gestión del gobernador Oscar Barreto ha sido fundamental en la búsqueda de la superación de la crisis financiera de la universidad.

Pero cuando digo que el relato debe incluir a todos los actores, lo que estoy diciendo es que esa construcción de la historia no debe girar en torno de un héroe salvador, porque marginaría a la comunidad universitaria como el otro actor que también ha sido fundamental en esa misma búsqueda.

Me explico: si no hubieran confluido en el mismo momento histórico el compromiso de los profesores de asumir cargos académico-administrativos; de la administración central de iniciar un proceso de reforma en el mismo sentido; y de los trabajadores al asumir nuevas funciones, pues ningún recurso nuevo habría alcanzado para que la UT comenzara a salir de la crisis.

El ejemplo más concreto es la reciente sentencia del Tribunal Administrativo que reconoce la legitimidad del movimiento universitario, huelga de hambre incluida, que logró la renuncia del ex rector José Herman Muñoz Ñungo, a quien se le ha atribuye la más reciente crisis de la universidad.

En la U.T, Barreto hace historia pero también hace política

En la U.T, Barreto hace historia pero también hace política

Fue noticia el acto público que el gobernador del Tolima, Oscar Barreto, organizó para anunciar el nuevo aumento de las transferencias anuales para la Universidad del Tolima, decisión que en los próximos días se legalizará vía ordenanza en la Asamblea departamental.

Aunque el mandatario habría querido hacer un acto más grande y mucho más mediático, como los que acostumbra, se tuvo que conformar con la relativa soledad de su despacho, acompañado del equipo directivo de la universidad, algunos diputados y dos algunos miembros del Consejo Superior de la UT.

 

 

Por ahora, aunque se autoproclama “salvador” del alma mater, Barreto no se atreve a ingresar al campus porque según él “allá todo el mundo me dice que soy de derecha”, y aunque pretendió acompañarse de miembros destacados de la comunidad universitaria, conocimos que le rechazaron la invitación o simplemente no acudieron al evento. 

Independientemente de la intimidad del anuncio, que mojó prensa la semana pasada, Barreto cumplió la promesa que hizo de aumentar el monto de las transferencias por encima del tope de ley, haciendo base presupuestal, y aprovechó para mandar el mensaje de que con él “no es con retórica, es con acciones” y que pese a lo que se diga en el campus, “es el único gobernador que le ha cumplido a la UT”. 

 

 

Barrero tiene razón, pero…

Pagar las transferencias haciendo base presupuestal es un hecho histórico que le reconocen incluso quienes no tienen al gobernador entre sus afectos.

Un ex rector con quien conversamos recordó que no hay cómo obligar a los gobernadores a aportar las transferencias, sino que eso es prácticamente un asunto de voluntad política. Por eso, la decisión del mandatario es importante, “hay una rectificación histórica de Barreto y hay que reconocérsela”, dijo.

 

Y anotó que “esa ordenanza marca un giro, un contraste muy grande, de la política del departamento en relación con la universidad (…) y podría marcar el inicio de una nueva historia con el ejemplo que está dando”.

 

Sin embargo, Barreto no es el único que se ha metido la mano al bolsillo.

Consultando con varias fuentes, aparecieron los nombres de Fernando Espinosa Tovar, liberal, gobernador para 1990 – 1991, y de Guillermo Alfonso Jaramillo, gobernador por el Polo Democrático durante el periodo 2000 – 2003.

Jaramillo, actual alcalde de Ibagué y alter ego de Barreto, no solo pagó lo correspondiente a las transferencias sino que asumió unas partidas para pagar parte de la deuda histórica del departamento con la universidad. 

Contexto: La guerra por la Universidad del Tolima

En la retina de la comunidad universitaria quedó ese hecho, y la consabida agresividad de Jaramillo, cuando decidió que las partidas que entregaba a la universidad tuvieran destinación específica: “él decía que los profesores se llevaban la universidad a pedazos en la maleta cada día que salían de trabajar, si es que iban a trabajar, entonces para que no se robaran la plata él mismo decidió en qué se invertía”. 

En acuerdo con Jesús Ramón Rivera, rector de entonces, Jaramillo entregó los recursos para que la universidad comprara la “Manga de los burros” en donde actualmente están las facultades. Los estudios y la construcción, para la que también aportó el gobernador, se adelantó con Fonade “para evitar la corrupción”.

A Jaramillo también lo recuerdan porque financió la adquisición de la sede Los Ocobos en el centro de Ibagué.

 

Barreto versus Barreto

Pese a la “rectificación histórica”, en la UT tampoco olvidan el ‘barretismo’ 1.0, entre 2008 y 2012. Según varias fuentes, “el  gobernador Barreto inició una campaña de hostilidades muy fuerte contra el rector. Él no lo botó porque no podía, pero sí le mandó mensajes, empezó a hacer cualquier cantidad de acusaciones contra las directivas, al tanto que le causó un grave desprestigio a la universidad”. 

En esa época, el rector era Jesús Ramón Rivera, quien derrotó al candidato del gobernador para la rectoría, el conservador Pedro Leal. Rivera, de la cuerda de Carlos García Orjuela, finalmente tuvo que renunciar por presión de la comunidad, y quien lo reemplazó en encargatura, el abogado Héctor Villarraga Sarmiento, tampoco fue cercano a Barreto.

Cinco años después, Barreto regresó a la gobernación y un nuevo rector abandonaba el cargo, de nuevo, por presión de la comunidad. Sin embargo, esta vez, el reemplazo de José Herman Muñoz Ñungo sí sería de la vena del gobernador: se trata del abogado Omar Mejía Patiño, recientemente elegido para la rectoría en propiedad.

Contexto: Omar Mejía, el hombre de la fortuna

 

 

“Es el cambio en la rectoría lo que explica el cambio en la actitud del gobernador con respecto a las transferencias, no que tenga un especial interés por la universidad”, nos dijo una de las fuentes que consultamos, para quien “en el fondo, a pesar de sus diferencias, Jaramillo y Barreto son idénticos, no dan un peso sin antes asegurarse de que puedan ganar con ello”. 

Lo anterior, porque durante su primer período como gobernador, Barreto no le giró un solo peso a la UT.

 

Contar el cuento

A la pretensión del ‘barretismo’ 2.0 de hacer “tábula rasa” y de presentarse como la tabla de salvación de la UT, también respondió la Asociación Sindical de Profesores Universitarios, ASPU, que le recordó que los cambios que se han llevado a cabo en la universidad se dieron gracias a la huelga de hambre que puso contra las cuerdas al anterior rector, y que en su pliego de peticiones exigió el aumento de las transferencias.

Contexto: “Volvería a huelga si fuera necesario”: Carlos Gamboa

 

Nuevas transferencias UT

Aumentaremos las transferencias parala Universidad del Tolima en $8.257.339.713 millones. Al inicio del gobierno, las transferencias eran de $3.346.518.621 millones; en el 2019 serán de $8.257.339.713 millones.

Δημοσιεύτηκε από Oscar Barreto Quiroga στις Τρίτη, 10 Ιουλίου 2018

 

“Por último, reivindicamos la huelga de hambre que hace dos años partió en dos la historia de la universidad: estamos convencidos de que gracias a ese gesto heroico por parte de nuestros colegas de ASPU, en unidad con trabajadores, trabajadoras y estudiantes, pudimos superar el fantasma del cierre y de la intervención por ley de quiebras. Y en el marco del periodo de transición que se desprendió de ese proceso, reconocemos la voluntad política del señor gobernador Oscar Barreto Quiroga, de aumentar la base presupuestal de las transferencias que por ley el ente territorial le debe a la universidad, no obstante, le recordamos que su esfuerzo se une a otros tantos por los cuales la universidad hoy se mantiene en pie, y que “(…) la elaboración y aprobación de un proyecto de ordenanza, el cual reconozca el vínculo histórico del departamento con la universidad; y que permita, a su vez, el aumento del aporte de la base presupuestal que anualmente debe realizar la gobernación a favor de la universidad”, fue una de las exigencias consignadas en el pliego de peticiones de la huelga de hambre que sustrajo a la universidad de la crisis.” Señalaron los profesores en su comunicado.

La Pipa conoció que la afirmación del gobernador según la cuál las protestas no le han dejado nada a la universidad, no cayó bien entre los profesores sindicalizados. De acuerdo con uno de los directivos de ASPU, “Barreto desconoce la historia de la UT pero llama la atención que quiera contarla. Se le reconoce el aporte a la universidad, pero en 60 años de luchas y tragedias, su legado es flor de un día.”

Dos hipótesis acerca de la reculada de Jaime Eduardo Reyes

Dos hipótesis acerca de la reculada de Jaime Eduardo Reyes

Esta semana se conoció la noticia de la “inminente renuncia” del ex candidato a la Gobernación del Tolima, Jaime Eduardo Reyes, a su aspiración a la Cámara de Representantes por el Partido Conservador.

Mucho se ha especulado sobre el asunto, no obstante, la versión “oficial” es que la decisión fue producto de una “reflexión” que hizo junto con su equipo de trabajo, quienes luego de varios meses de recorrer los municipios del Tolima, y en especial, de las reuniones y encuentros sostenidos en la ciudad de ibagué, encontraron un ambiente mucho más favorable para pensar en una aspiración a la Alcaldía de la capital.

Según le ha dicho el mismo Jaime Eduardo a los medios locales, “hay amigos, sobre todo aquí en Ibagué donde tengo políticamente un gran respaldo, que me han planteado la necesidad de un liderazgo en la capital tolimense y avanzar en ciertas tareas”,  lo cual lo habría llevado a declinar a su aspiración al Congreso de la República.

Sin embargo, detrás de la “reculada” existe un conjunto de factores que no se han revelado a la opinión pública y que habrían sido, incluso, mucho más determinantes que lo que ha trascendido en los medios de comunicación.

Conocimos dos:

Lo dejaron sin líderes fuertes

Dentro de esos otros factores no conocidos, se destaca la avanzada política de la candidata del ‘barretismo’ a la Cámara, Adriana Magaly Matiz, quien llegó a la lista conservadora de carambola luego de su periplo por el partido liberal y el centro democrático.

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Según nuestras fuentes, alrededor de cuatro líderes fuertes que integraban el equipo de trabajo departamental de Jaime Eduardo fueron cooptados por Adriana Magaly, y ahora estarían engrosando la nómina de la gobernación.

Fue este “pequeño abrebocas” de lo que sería la contienda al interior del conservatismo, lo que resultó decisivo para el replanteamiento de la candidatura de Jaime Eduardo, quien hasta unas semanas atrás se rehusaba a considerar que la suya sería una candidatura que solo aportaría votos para que la lista conservadora superara el umbral y pudiera conservar sus dos curules en Cámara.

Así las cosas, lo que sabemos es que antes de que fuera completamente devorado por la maquinaria ‘barretista’, Jaime Eduardo prefirió dar un paso al costado y “reencauzar su cauce electoral”.

Una llamada de Jaramillo

Adicional a lo anterior, se tuvo conocimiento de una conversación que Jaime Eduardo habría sostenido con Guillermo Alfonso Jaramillo, el más importante rival político del gobernador Oscar Barreto Quiroga en el Tolima.

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Lo que conocimos es que el mismo Jaramillo fue quien le insistió que se retirara de su aspiración y postulara su nombre a la Alcaldía de Ibagué.

Aunque varias personas descartan de plano esta información, otras en cambio reconocen que Jaime Eduardo tiene participación burocrática en la alcaldía – a través de Claudia Cerón, ex secretaria de Desarrollo Social y Comunitario y actual funcionaria de la Secretaría de Salud – y que no puede descartarse que Jaramillo pueda ver en él un candidato viable para el 2019.

Y las últimas noticias pueden haberle dado elementos de juicio para que se subiera a ese bus: la posible candidatura a la Cámara de Ricardo Ferro, las recientes declaraciones en contra de Jhon Esper Toledo, la crisis de los liberales – políticamente responsables, junto con otros movimientos políticos, del desfalco de juegos nacionales -, e incluso la falta de un candidato con el suficiente perfil dentro del grupo del alcalde.

Desde este punto de vista, la contienda por la alcaldía de Ibagué adquiere un nuevo panorama y Jaime Eduardo, un hombre bisagra entre las nuevas ciudadanías y las viejas clientelas, puede terminar bien cotizado.

Si bien aun no hay una decisión tomada, la candidatura de Jaime Eduardo a la Cámara sí entró en el congelador y por ahora, las próximas semanas serán de “profunda reflexión” para el dirigente tolimense.

Dado que el ‘barretismo’ ya tiene candidato a la alcaldía en el nombre de Andrés Fabian Hurtado, no sería  extraño que el próximo titular de prensa sea para indicar que Jaime Eduardo renunció al partido conservador para regresar a una “candidatura alternativa”.

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