¿Voto finish?

A pocos días de realizarse la segunda vuelta presidencial, el ambiente político en el país está tremendamente polarizado y la opinión de las personas está orientada en dos direcciones contrapuestas. Existen sobre el papel dos opciones bien diferenciadas sobre lo que debería ser la organización de la sociedad colombiana. Por un lado la de Iván Duque, que defiende privilegios de los que siempre han detentado el poder y que agrupa a toda la clase política asociada con la corrupción y la politiquería, además de juntar a más de uno que está acusado y condenado por violación de los Derechos Humanos, y por otro lado, la de Petro, una opción que ha sido extraordinariamente estigmatizada y que sin maquinaria alguna representa a las nuevas ciudadanías que rechazan la clase política tradicional y que reivindica una Colombia humana con mayor inclusión y oportunidades para todos.

Hacía tiempo no se presentaba una campaña política que pusiera a los colombianos a debatir los asuntos de real importancia más allá de la guerra contra las Farc. En la mayoría de los rincones de la geografía nacional, la gente discute con vehemencia de política. Algunos utilizan los argumentos del miedo y del odio para defenestrar al candidato que propone reformas sociales, mientras que otros se esfuerzan en hacer pedagogía con sus contradictores alrededor de las propuestas que hablan de un país que promueva las energías alternativas, defienda los acuerdos de paz y promueva la lucha contra la desigualdad, entre otros.

Los medios de comunicación y especialmente las encuestas han jugado un papel fundamental en la generación de opinión. Hasta donde conozco, nunca antes había existido por parte de los medios masivos una actitud tan sesgada en contra de un candidato y en beneficio de otro. Las entrevistas de los más importantes periodistas parecían juicios y condenas cuando el entrevistado era Gustavo Petro, mientras que eran baladíes y superficiales cuando el que contestaba sus preguntas era Iván Duque. Esto por supuesto no es novedad cuando se indaga de quien son los medios de comunicación y qué intereses defienden, ejemplo de ello es la editorial dominical de El Tiempo que sin ruborizarse toma partido por el candidato de la clase política tradicional.

Las encuestas profundizan la información o desinformación según se juzgue. Hay algunas de ellas que refieren diferencias entre Duque y Petro de 20 puntos, lo que induce a que el elector piense que la contienda ya está decidida. Sin embargo, las últimas dos que se conocen de Datexco y el Celag, solamente muestran una diferencia de 5 puntos entre los candidatos, generándose una gran incertidumbre, especialmente si se tiene en cuenta que lo hacen días antes de producirse la adhesión política a la campaña de Petro de figuras tan importantes del voto de opinión como Mockus y Claudia López.

Esta última semana será crucial para ambos candidatos. Si hay debate televisado entre ambos, los últimos indecisos podrán definir el rumbo de sus votos y resolver el resultado final de la contienda. Se dará una disputa de cada departamento, municipio, comuna, corregimiento, localidad y barrio. Serán los jóvenes con su alegría, los afrodescendientes con su sabor, los campesinos, las víctimas con sus esperanzas, los indígenas y los intelectuales los que se impongan con Petro, o por el contrario, será la clase política toda, que ha gobernado siempre, junto con los empresarios, banqueros, terratenientes, medios de comunicación y algunos sectores populares los que triunfen con Iván Duque.

Lo que debemos entender es que esta elección es una de las más importantes de la historia de Colombia, que nos jugamos el rumbo de nuestra sociedad y en esta última semana podríamos decir metafóricamente como dicen en la hípica, los dos caballos en competencia están cabeza a cabeza, en tierra derecha y se acercan a la meta, así las cosas, el próximo 17 de junio se daría un voto finish.

Sensaciones electorales

1.

Emergieron fuerzas políticas que no son afines a las maquinarias ni a las clientelas tradicionales que sumadas aglutinan, representan y le dan voz al 53%  del electorado.

2.

En primera vuelta se impuso una coalición de derecha liderada por Uribe con su candidato, Pastrana, Ordoñez, los conservadores, las iglesias evangélicas, Vivian Morales, que sienten que para ellos es fácil conseguir los dos millones que según sus cuentas les faltó para ganar en primera vuelta. E

n este sector político se evidencia un triunfalismo que los lleva a anticipar gran parte de lo que sería su gabinete.

3.

En el Tolima se acentúa la “derechización” del electorado que se manifestó con el triunfo aplastante de Duque en 46 de los 47 municipios del departamento y el triste ocaso del Partido Liberal que solamente obtuvo 11.765 votos con su candidato Humberto de la Calle.

¿Podrá el liberalismo resurgir de sus cenizas como el ave fénix?

4.

Se presentó la despedida como opción presidencial de Germán Vargas Lleras. Fue uno de los grandes derrotados. El voto presidencial es de opinión y ni las más poderosas maquinarias garantizan que un candidato sin carisma y cuestionado políticamente pueda imponerse cuando hay opciones ciudadanas que refrescan la política y son más atractivas para el electorado.

5.

En la campaña para primera vuelta fue claro que hubo un “Todos Contra Petro”. Los medios masivos de comunicación, el empresariado, sectores de clase media y hasta fracciones de los sectores populares denostaban de él, sin embargo y contra estas posiciones este candidato obtuvo la mayor votación histórica que ha tenido la izquierda con 4.850.549 votos.

6.

Impresionante fue el repunte de Sergio Fajardo en la última semana. Encuestas internas del viernes antes de elecciones lo ponían a 1 punto porcentual de Petro. Surge el interrogante: ¿Qué hubiera pasado si esta encuesta se hubiera podido conocer? ¿Hubieran dado el salto muchos de los indecisos para apoyarlo y derrotar al candidato que obtuvo finalmente la segunda votación?

7.

Imposible no destacar las bondades que trajo el Acuerdo de Paz en el país y en nuestro departamento. Estas elecciones fueron las primeras en la historia del país sin la confrontación armada con las Farc por su proceso de dejación de armas y sin acciones hostiles por parte del ELN.

Se vale seguir soñando con un país sin actores armados ilegales.

8.

Para algunos analistas, pese al triunfalismo que se respira en las filas de la derecha, Duque es derrotable porque juntando toda la maquinaria de derecha, no alcanza al 50%, mientras que las fuerzas políticas alternativas, que defienden la paz y están contra la corrupción pueden llegar a ser el 53% del electorado. Así las cosas la segunda vuelta podría ser un foto finish.

El proceso de negociación con el ELN

El proceso de negociación con el ELN

Contexto: ¿Se debe mantener el cese entre el ELN y el gobierno?

Hay varios hechos que vale la pena recordar de la negociación con el ELN. El primero que tal vez ya no recordemos, es que esta se inició a finales del año 2012, un par de meses después de instalada la mesa de negociaciones con las Farc en La Habana. La primera fase exploratoria tuvo como facilitador del gobierno a Frank Pearl y tuvo una duración de 4 años, tiempo en el cual hubo muchos contratiempos generados especialmente por los secuestros de esta guerrilla a varios civiles y militares.

Esta negociación que ha sido compleja, viene de un proceso que lleva casi 25 años en los cuales el ELN ha hecho diferentes propuestas de paz al Gobierno. Finalmente se da porque las dos partes han acordado una agenda política, un compromiso que según plantea el mismo documento denominado “Acuerdo de Diálogos para la Paz”, se desarrolló entre el 27 de enero de 2014  y el 30 de marzo de 2016 en Ecuador, Venezuela y Brasil. Ha tenido como países garantes además de los mencionados a Noruega y acompañantes a Chile y Cuba.

Esta agenda que tiene como fin, suscribir “un acuerdo final para terminar el conflicto armado y acordar transformaciones en búsqueda de una Colombia en paz y equidad”, es mucho menos conocida por la opinión pública y tiene 6 puntos: 1) Participación de la sociedad civil en la construcción de la paz, 2) Democracia para la paz, 3) Transformaciones para la paz, 4) Víctimas, 5) Fin del conflicto armado, y 6) Implementación.

Este documento fue firmado por Frank Pearl representando al Gobierno (luego fue candidato presidencial) y Antonio García y Pablo Beltrán por el ELN.

Una de las diferencias sustantivas entre esta negociación y la de las Farc, es que el ELN plantea un énfasis en la participación de la sociedad civil y la otra ex guerrilla ponía el acento en el tema de la tierra.

Hay que referir que en alguna ocasión se generó un espacio promovido por el Gobierno entre estas dos expresiones insurgentes para comentar sobre la negociación ya realizada con las Farc.

La participación ciudadana se plantea alrededor de iniciativas y propuestas que hagan viable la paz, sobre los temas de la agenda y que además sea un ejercicio incluyente y pluralista que propicie las transformaciones en las regiones y el país.

Sin duda, este ha sido un punto neurálgico sobre el que las partes no se han puesto de acuerdo, en razón a que es muchas veces difuso y confuso distinguir como dicen algunos miembros del gobierno, la participación de la “participadera”.

Sobre este tema se escuchan algunas voces que proponen al Consejo Nacional de Paz, al Sistema Estatal de Universidades Públicas, a la Conferencia Episcopal, al Consejo Gremial, a la Mesa Social, a la Campaña Paz Completa y a la Redprodepaz para que presenten una propuesta de participación, que se haga un diseño y se adelante entre junio y agosto.

Sobre el tema de víctimas, se destaca que es esencial su “reconocimiento y la defensa de sus derechos, lo mismo que la verdad, la justicia, la reparación, los compromisos de no repetición y no olvido”. Sobre este aspecto particular la posición de Pablo Beltrán del ELN es “verdad toda, pero verdad todos”, falta ver si hay ambiente para que esta perspectiva se consolide.

Han pasado muchas cosas en esta negociación que se acerca al V ciclo, entre ellas, la negación de Ecuador de seguir siendo sede de estas conversaciones, por el infortunado caso del asesinato aleve de los tres periodistas en manos del grupo narcotraficante que lidera alias “Guacho”, además del cambio de los jefes negociadores del Gobierno desde Frank Pearl, pasando por Juan Camilo Restrepo, hasta llegar al actual, Gustavo Bell.

Ahora, esta negociación política continuará en La Habana, puesto que Cuba le genera confianza a las dos partes, por ser uno de los países garantes de la misma. El V ciclo se concentrará en acordar un nuevo cese al fuego y el diseño de la participación de la sociedad civil.

No es fácil el momento político, pues algunos candidatos presidenciales anuncian desde ya que si llegan a la Casa de Nariño, terminarían con este proceso, por ello en este tiempo, se debe avanzar en un cese bilateral del fuego, es decir unas elecciones sin tiros, que genere confianza al nuevo gobernante y a la opinión pública para que este proceso no naufrague y se frustre reiteradamente como ha ocurrido a lo largo de los últimos años.

Continuar con este proceso, se inscribe en el propósito de la paz completa que anhelamos los colombianos, es decir, negociación política con la insurgencia aún existente, sometimiento de las bandas criminales y realización de profundas reformas sociales que permitan el avance en la inclusión social, la equidad y la justicia como condición para la construcción de la reconciliación y la convivencia entre los colombianos.

Paz y turbulencias

Paz y turbulencias

En estos días el proceso de paz firmado entre el gobierno colombiano y las Farc, atraviesa por una de sus mayores turbulencias, originada en una serie de hechos que amenazan con volvernos a una confrontación fratricida anhelada por los melancólicos de la guerra que no hayan como llevarnos a esa situación.

La captura de Jesús Sántrich por orden de un juzgado en Nueva York con solicitud de extradición que lo tiene al borde de la muerte por la huelga de hambre que viene realizando, el artículo explosivo de un periódico estadounidense que menciona que hay pruebas que relacionan a Iván Márquez con narcotráfico y que muy seguramente vendría una detención, sumado a esto, la gran desconfianza que genera el Fiscal General de la nación por ser señalado por la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común –FARC– como un enemigo de la implementación del Acuerdo de Paz, el ínfimo nivel de cumplimiento de cada uno de los puntos de la agenda pactada que pone de presente la incapacidad del Estado para llevar a cabo los cinco puntos acordados, empezando por la Reforma Rural Integral, orientada a resolver las dificultades estructurales que existen en el campo colombiano.

Revelador resulta ser el informe realizado por el Nuevo Día, sobre la situación de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación –ETCR– en el Tolima y particularmente el ubicado en la vereda El Oso del municipio de Planadas, donde es evidente que las condiciones acordadas con los guerrilleros que hicieron dejación de armas no se vienen cumpliendo.

Todo esto ocurre en un contexto particularmente polarizado en lo político cuando hay candidatos que cabalgan en la consigna de hacer trizas los acuerdos, sin importarles lo más mínimo la suerte de los territorios y los pobladores que sufrirían por un regreso a la guerra.

Valiente es la posición de Humberto De La Calle, candidato a la presidencia, cuando menciona sin eufemismos que “se están tirando La Paz” y denuncia que Duque y el senador Uribe “vienen construyendo un tejido de falacias y de odios que fueron conduciendo a buena parte de la población a la nostalgia de la guerra”. Además de señalar que la Corte Constitucional con su pronunciamiento le abrió las puertas al Congreso para que le pusiera toda clase de palos en la rueda a la implementación del Acuerdo.

Todos estos hechos deben llamarnos a los tolimenses y colombianos a defender el Acuerdo de Paz, sobre el entendido que más que defender a las Farc, el mismo beneficia a la sociedad colombiana, especialmente a la olvidada y marginada por el Estado. Este Acuerdo no es la paz como tal, pero si es una condición fundamental para avanzar en ella y lograr que la violencia deje de ser el mecanismo utilizado para resolver los conflictos en el país.

Las 14 cosas que debe saber acerca del reciente informe de la ONU sobre Colombia

1.

Hay una enorme preocupación por el aumento de asesinatos a defensores de derechos humanos, incluyendo líderes sociales y comunitarios. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia (OACNUDH) registró 441 ataques, incluyendo 121 asesinatos.

Estos últimos incluyen a 84 defensores de los derechos humanos que ejercían liderazgo, 23 miembros de movimientos sociales y políticos y 14 personas muertas durante las protestas sociales.

2. 

Algo paradójico: varias víctimas fueron asesinadas por apoyar las políticas derivadas de los Acuerdos de Paz, como la sustitución de cultivos ilícitos y la reforma rural integral. Esto constituye una nueva tendencia de los móviles de los asesinatos, antes la mayoría de los defensores de derechos humanos fueron asesinados por oponerse a las políticas de gobierno, no por apoyarlas.

3.

Según el informe, en la gran mayoría de los asesinatos referidos, el contexto tiene tres características comunes: la presencia de economías ilícitas (tráfico o producción de drogas, cultivos de uso ilícito, minería ilegal, microtráfico, extorsión); una tasa de homicidio en el municipio que supera los niveles de violencia endémica; y una tasa de pobreza multidimensional más alta que el promedio nacional.

4.

Si bien la Fiscalía General de la Nación ha avanzado significativamente en la identificación del autor material de estos delitos, en la mayoría de los casos los autores intelectuales no han sido reconocidos. La personalización plena y la sanción penal de los implicados es clave, ya que constituiría una salvaguardia para la protección y no repetición.

5.

La OACNUDH recomienda que se modifiquen las medidas de protección en zonas rurales y que se fortalezcan las medidas de protección colectiva, como las guardias indígenas y afrocolombianas, como medio de protección individual y territorial.

Las medidas de protección tienen limitaciones, puesto que los defensores de derechos humanos seguirán corriendo riesgos si no se abordan los factores estructurales de la pobreza multidimensional, las economías ilícitas, los vacíos de poder y la falta de presencia estatal.

6.

En el informe se resalta que algunos de los asesinatos de defensores de derechos humanos, especialmente aquellos en antiguas zonas de influencia de las FARC-EP, se podrían haber evitado con una respuesta oportuna y coordinada del Estado a la implementación del Acuerdo, priorizando los derechos de la población.

7. 

Sobre el tema de la reintegración de excombatientes, es evidente que su origen es fundamentalmente del campo: el 66 por ciento de la población reincorporada de las FARC-EP proviene de zonas rurales, de los cuales el 30 por ciento se identifica como integrante de un grupo étnico. Un rasgo importante, el 23 por ciento son mujeres

8.

Se presentaron serios problemas en las Zonas Veredales Transitorias de Normalización donde se hizo la concentración de los combatientes, entre ellos, dificultades con el agua potable, saneamiento y viviendas habitables, generando que un importante número de exmiembros de las FARC abandonaran estos lugares.

9.

Preocupa que uno de los desafíos fundamentales del proceso de reintegración sea la salud. Según el censo socioeconómico de las FARC realizado por la Universidad Nacional de Colombia, el 33 por ciento de los encuestados (3.305 individuos) indican tener una discapacidad por causa del conflicto.

10.

La reintegración exitosa de los excombatientes es clave para que estos no participen en actividades ilegales, lo mismo que para persuadir a que regresen los que abandonaron el proceso de reintegración.

En este contexto es importante acelerar la implementación de los programas previstos en el Acuerdo, teniendo en cuenta una perspectiva étnica y con enfoque de género. Los reintegrados se pueden articular a la sociedad como guardabosques, en trabajos de apoyo logístico para la productividad y de atención médica básica, entre otros.

11.

El informe, citando a la Defensoría del Pueblo señala que, a octubre, 800 excombatientes de las FARC habían formado o habían ingresado a otro grupo armado ilegal o criminal. Según cifras del Ministerio de Defensa, este año el número se acerca a los 1.500 hombres.

12.

Se señala la preocupante persistencia del reclutamiento y utilización de niños en los territorios donde operan exmiembros de las FARC, a esto se agrega que, el ELN y los grupos criminales, siguen replicando estas prácticas.

13.

Es fundamental la presencia integral del Estado en zonas rurales, con ésta se garantiza seguridad, justicia, empoderamiento de las autoridades y los líderes sociales, lo mismo que se estimula el desarrollo económico.

14.

Hay una relación directa entre corrupción y derechos humanos. Se requiere frenar el desangre de 17 mil millones de dólares anuales que se pierden por el costo de la corrupción.