Iván Duque: ‘el chorro’ para los ricos, ‘goteo’ para los pobres

Iván Duque: ‘el chorro’ para los ricos, ‘goteo’ para los pobres

Puede ver el artículo de La Silla Vacía en este link. 

 

Foto: Colombia Informa

 

El modelo que propone el candidato uribista refleja una visión cercana a la de los republicanos gringos, y especialmente a los neoconservadores, que creen en el llamado “trickle down effect”, la idea de que el crecimiento en cabeza de los ricos y de las empresas, “gotea” hasta los más pobres y por eso, al final, ayuda a que todos se beneficien.

También conocido como “economía de la oferta” (supply-side economics), su propuesta básica es que el Estado debe abaratar la oferta de bienes y servicios, reduciendo el costo de producirlos con impuestos menores y menos regulación estatal, para que las empresas contraten más trabajadores formales y el gasto y ahorro de éstos, que por estar formalizados tendrían seguridad social y pagarían impuestos, ayuden al crecimiento económico.

Al final, es una propuesta de reducir el tamaño del Estado y dejar la iniciativa económica en manos de los privados.

En las economías actuales esa visión suele ir de la mano de fortalecer el mercado de capitales con fondos de ahorro que puedan invertir en diferentes sectores mientras deben devolver el dinero, como los actuales fondos privados de pensiones, pues así se permite que el capital fluya a los negocios que lo necesitan y crean riqueza.

Esa visión se nota en muchas de sus propuestas. Las dos centrales son la de simplificar el sistema tributario para empresas y personas con “tarifas competitivas”, con lo que le apunta a la vez a menos impuestos y menos regulaciones; la de racionalizar el gasto público; y la de lograr un crecimiento sostenido de la economía “con base en inversión, exportaciones y consumo robustos, expandiendo la clase media y reduciendo la pobreza de manera permanente”.

También se nota cuando propone 10 años de incentivos tributarios (no dice cuáles son, pero implican pagar menos impuestos) a inversiones productivas en el agro, reducir el costo país (lo que la inversión extranjera ve como costo adicional por invertir en Colombia frente a otros países) “mediante la simplificación normativa”, profundizar los mercados de capitales, o bajar los impuestos a las empresas pequeñas privilegiando “ procesos de formalización y desarrollo de oportunidades laborales formales”.

Esa mirada abarca también sus propuestas sociales, que no son tan radicales como las de los íconos neoliberales como Ronald Reagan en Estados Unidos o Margaret Thatcher en el Reino Unido pero que parten del supuesto de que para crear equidad el sector privado también debe jugar un papel protagónico.

“Nuestra principal meta social estará centrada en la generación de empleos formales mediante una economía dinámica que florezca ”, dice,lo que muestra que su mayor política social es incentivar a las empresas para crear empleos.

De hecho, propone darle descuentos tributarios e impulsar las llamadas empresas B, que son las que buscan tener rentabilidad mientras solucionan problemas sociales y ambientales (como empresas de reciclaje o que tienen una producción sostenible), que tradicionalmente han encarado entidades sin ánimo de lucro o el Estado.

Esa misma mirada está en su propuesta de formalización laboral, en las de educación superior, que apuntan también a fortalecer el mercado de capitales (fomentar los ahorros de las familias para pagarlos, para las universidades privadas; y un vehículo financiero para fortalecer las públicas por una vía diferente al presupuesto nacional)

Por ejemplo, para reducir brechas sociales (como las de ingresos por clase y género, de consumo, de acceso a TIC o al empleo), propone lograr “empleos formales y estables, sumados a un aumento de los ingresos de las familias, para lo que proponecrear un sistema que no explica.

Otro caso es el del campo, en el que propone apoyar las asociaciones entre campesinos y agroindustriales facilitando sus reglas de juego.

Sin embargo, en un punto importante su perspectiva diverge de la ortodoxia fiscal que suele tener el neoliberalismo y lo ‘criolliza’: Duque propone flexibilizar la regla fiscal, un artículo de la Constitución que evita que el déficit fiscal se desborde

Lo mismo ocurre en otras propuestas puntuales, como al asegurar que la mitad del presupuesto del agro irá en infraestructura (que implica que el Estado va a tener un gasto público importante, aumentando la demanda y no la oferta).

En todo caso, una de las cosas que hace más clara su visión es la ausencia de propuestas para mejorar la equidad, o incluso crear empleo formal, a través de la intervención del Estado. Su norte es que eso se logra con menos regulación, menos impuestos a las empresas y más iniciativa privada.

 

Vargas muestra un liberalismo pragmático de apoyo a las empresas

 

 

El modelo económico que reflejan las propuestas de Germán Vargas responde a una visión liberal moderada, similar a la de la “Tercera Vía” de Tony Blair que ha defendido Juan Manuel Santos,

En esa visión, el sector privado es el responsable del grueso de la actividad y las decisiones económicas, pero el Estado puede ayudar a mover la economía, con gasto público en algunos sectores clave, siempre ayudando a las empresas (que invierten, ahorren, producen y consumen) más que a las familias o los trabajadores (que invierten, ahorren, producen y consumen).

La defensa de ideas liberales es clara en su propuesta económica, que busca “generar condiciones propicias que favorezcan la inversión privada, el emprendimiento y la formalización (…) para lo que se requiere generar confianza en el país y un ambiente amigable a la inversión; se necesita una Colombia en la que hacer empresa y ser formal tenga sentido”, dice su programa.

También se aterriza en la idea de una nueva reforma tributaria, que es el proyecto central de la propuesta económica. Esa reforma busca esencialmente mayor competitividad, no más igualdad, y por eso baja los impuestos a las empresas, especialmente la tasa a la que pagan renta las empresas del 33 al 30 por ciento, permite que descuente el IVA que pagan cuando compran bienes como inversión para sus negocios, y elimina el impuesto a los dividendos.

En general, Vargas ve al Estado como un árbitro que ayude a asegurar que esa iniciativa privada funcione.

“Un Estado austero pero eficiente, que da claridad en las reglas de juego, que privilegia el bien común sobre el particular, que cuenta con instituciones respetadas y creíbles, y que no dude en hacer cumplir la ley”, dice en su propuesta de economía.

Pero, a la vez, muestra que tiene una visión de un Estado con un papel líder en sus propuestas de vivienda, infraestructura y minas y energía, que pone como sectores jalonadores del crecimiento económico (en algunos apartes, pero no en todos, incluye el turismo, la agricultura y la industria exportadora).

“Uno de los mejores caminos para lograr mayor justicia social, mejorar la calidad de vida de millones de colombianos, dinamizar la economía, romper las barreras de la pobreza y generar empleo digno, es a través de la construcción de nuevos hogares dignos”, dijo al lanzar la política de vivienda.

En la de economía, explica que eso se hará en principio con un Estado que mejore el ambiente para esos sectores. “Es indispensable impulsar la inversión en infraestructura, así como recuperar la inversión en el sector minero-energético mediante la adopción de políticas que den seguridad a los inversionistas y recuperen la rentabilidad de las proyectos “, dice.

Y también propone facilitar la formalización de las empresas, hacer más flexible la contratación y despido de trabajadores,

Pero la participación del Estado para fortalecer la iniciativa privada tiene en ocasiones un papel más activo, y a eso le dedica todo un capítulo de sus propuestas, que propone una política de desarrollo empresarial.

Además de incluir allí la reforma tributaria, propone políticas específicas para que el Estado ayude a las empresas, incluso dándoles recursos públicos por varias vías, algo que no entra dentro del cánon neoliberal y acerca su modelo a propuestas más de centro.

Por ejemplo, para que tengan acceso a recursos propone fortalecer los créditos de Bancoldex y Finagro (entidades públicas) a empresas privadas de sus sectores (exportaciones y agro) y crear un fondo de capital semilla para emprendimientos tecnológicos; para mejorar las personas que contratan propone crear una bolsa de empleo, manejada por el Servicio Público de Empleo, para ubicar laboralmente a los trabajadores con debilidad manifiesta; o para ayudar a que sean más competitivas mantendrá proyectos de apoyo a las empresas como Innpulsa (para la innovación), los Programas de Transformación Productiva y en general subsidiar parcialmente programas de mejoras internas de las empresas.

En contraste, no tiene una política de pobreza, desigualdad y la de empleo se centra en ayudar a que las empresas encuentren los trabajadores que necesitan. “Propongo una política integral que comprende la creación de un sistema en donde el país sabrá qué sectores económicos están más activos, cuántos trabajadores se necesitan y de qué tipo, incluso en dónde se debe actuar para salvar empleos. Además, se capacitarán a las personas y trabajadores para que ocupen las vacantes disponibles o aquellas que el aparato productivo necesite”, fue su resumen al lanzarla.

Vargas Lleras: paladín de víspera

Convengamos que el campo ideológico en el que se mueve cada candidato ya está delimitado y Vargas Lleras se encuentra en el lado de las derechas, junto a Iván Duque. Ambos encarnan el continuismo de la fórmula que ha gobernado a Colombia a lo largo de toda su vida republicana: autoritarismo político, conservadurismo en lo social y liberalismo -más bien, libertinaje- en lo económico. Fórmula que ha servido para consolidar en el país una estructura económico-social señorial y excluyente, además de depredadora del ambiente.

Pero a ese campo ideológico -como a su antítesis: las izquierdas- se le denomina en plural, y no simplemente en singular, porque en medio de las fuertes identidades suelen surgir matices, algunas veces secundarios, otras veces causantes de fuertes contradicciones. En este caso particular, lo que quiere explotar electoralmente Vargas Lleras es un matiz de los del segundo tipo, ese que polarizó al país en los últimos años entre una derecha moderada liderada por el presidente Santos y la extrema derecha en cabeza del senador Álvaro Uribe.

Su apuesta sorprende, por su talante de señor de la guerra. Pero sobre todo porque no hace mucho se desenvolvió como autor intelectual del boicot parlamentario de su partido “Cambio Radical”, en maridaje con el uribista Centro Democrático, contra la implementación legislativa del acuerdo, siendo especialmente nefasto su papel en la frustración de la aprobación de las curules para las víctimas, uno de los resultados políticos más importantes de la negociación, que implicaba darle voz -¡por fin¡- a los más humillados por las violencias de todo orden y por la exclusión social y política en la Colombia profunda.

Debió percatarse Don Germán, el paladín de víspera, que luego del plebiscito por la paz del 2 de octubre de 2016, muchos pueden proclamarse enemigos de los acuerdos con las Farc, pero Álvaro Uribe es el que se encuentra en mejor condición para sacar provecho electoral de ello con miras a ganar la presidencia de la República.

Esta apuesta de Vargas Lleras se ve reforzada por su vuelta vergonzante al gobierno Santos, lo que sotto voce se empieza a reconocer. Regresa el renegado en busca de mermelada para aceitar su maquinaria politiquera, a la que suma el Partido de la U y los restos de la caída en desgracia “Unidad Nacional”.

Oportunismo del puro y duro para salvar los muebles de su aspiración presidencial.

Entre tanto, Fajardo y de la Calle lidiando con el hermafroditismo ideológico del centro y su fracasada alianza, se perfilan como los más seguros damnificados de la voltereta de nuestro personaje, que más tardó en ejecutarla que algunos de los “votantes de centro” en morder el anzuelo.

El caso más destacado es el de Daniel Coronell, reputado periodista y habitual crítico del régimen quien por medio de un trino anunció que no descarta votar por Vargas Lleras. Uno de muchos, que aludiendo temor a Uribe y exhibiendo prejuicios con Petro, dejan ver su verdadero talante político: prefieren apoyar la perpetuación del modelo económico y social dominante, en lugar de impulsar la transformación del país.

Las cartas de Don Germán están sobre la mesa. ¿Tendrá la mano ganadora?

Esto es lo que proponen los candidatos presidenciales sobre medio ambiente

Esto es lo que proponen los candidatos presidenciales sobre medio ambiente

Este artículo analiza las propuestas de los cuatro candidatos presidenciales que, de acuerdo con las más recientes encuestas, concentran los porcentajes de intención de voto más altos: Iván Duque, Gustavo Petro, Sergio Fajardo y Germán Vargas Lleras.

 

Iván Duque

A lo largo de su campaña ha posicionado el lema “producir conservando y conservar produciendo”. Inicialmente el medio ambiente no fue una temática recurrente en su discurso. Sin embargo, en el último mes se ha posicionado como un punto prioritario en su programa de gobierno.

A finales de febrero, manifestó que el fracking sería una buena opción para incrementar la explotación de hidrocarburos. Sin embargo, en recientes declaraciones (posteriores al desastre medioambiental generado por el derramamiento de petróleo en Santander)  ha manifestado estar en contra de campos petroleros no convencionales que comprometan ecosistemas o cuencas subterráneas.

Pese a estas nuevas declaraciones, Iván Duque no ha negado del todo la posibilidad de apoyar el fracking en un futuro y argumenta que este debate es una discusión innecesaria en el momento, pues actualmente Colombia cuenta con un gran potencial de yacimientos convencionales y costa afuera.

 

Contexto: ¿Debería Colombia permitir el fracking?

 

En buena parte, sus propuestas relacionadas con el medio ambiente se han centrado en la minería.

Con respecto a este tema, ha manifestado la necesidad de brindar seguridad jurídica a los proyectos y la inversión privada siempre y cuando el desarrollo minero del país se adelante con los más altos estándares de responsabilidad ambiental y se lleven a cabo en consenso con las comunidades afectadas.

Plantea el mejoramiento de los sistemas de supervisión y monitoreo por parte del gobierno nacional y el incremento de las sanciones cuando las empresas incumplan sus compromisos ambientales, como medidas de protección al medio ambiente en el marco de esta actividad.

Propone adelantar un programa de sostenibilidad ambiental en la pequeña y mediana minería y luchar contra la minería ilegal a través de medidas punitivas y de fiscalización “exprés” de maquinaria.

Propone incrementar el presupuesto para medidas de prevención, protección, monitoreo y mitigación de daños ambientales, emprender un compromiso nacional con la mitigación del cambio climático, fortalecer la cultura ambiental a nivel empresarial y familiar, e incentivar la integración de la producción agrícola con prácticas sostenibles.

El candidato no se ha referido a temas de explotación forestal, un problema que se ha vuelto relevante con la salida de las Farc en algunos territorios.

En cuanto a la contaminación ambiental, propone incrementar las importaciones de vehículos eléctricos (a partir de incentivos tributarios) y comenzar la migración de la flota de transporte público a esta modalidad.

Por último, ha manifestado la necesidad de retornar la aspersión aérea de cultivos ilícitos, la cual fue prohibida por la Corte Constitucional y suspendida por el gobierno nacional en el año 2015, entre otras cosas, por los daños que los químicos utilizados generaban al medio ambiente.

El candidato propone utilizar nuevos productos que no generen daños ambientales.

 

Gustavo Petro

Ha posicionado como bandera de su candidatura la protección al medio ambiente y la lucha contra el cambio climático. La propuesta más posicionada en este campo ha sido la de disminuir el uso de energías fósiles (petróleo, gas y carbón) y comenzar en su gobierno una transición hacia las energías limpias en todos los ámbitos (solar, eólica, geotérmica y de las mareas): transporte, actividades productivas, etc.

 

Contexto: Las claves del discurso de Petro en Ibagué

 

Hace una distinción entre la extracción de minerales y la de petróleo.

En el primer caso, propone un replanteamiento del marco normativo que incluya, entre otras cosas, la exigencia a las empresas mineras de rehabilitar las áreas intervenidas y descontaminar los ríos que se vean afectados en el transcurso del proyecto extractivo.

También propone que la disponibilidad y calidad del agua sean priorizados en las decisiones sobre la expansión minera.

En el caso del petróleo, plantea una transición hacia la reconversión total, para lo cual convertirá a Ecopetrol en una empresa dedicada a la investigación, promoción e implementación de energías renovables. Propone nacionalizar las reservas mineras para tener control de la explotación de estos recursos.

Dentro de sus planteamientos más relevantes están:

  1. fortalecimiento del papel del sector público en la regulación y vigilancia de las actividades que afecten el medio ambiente,
  2. inversión en la investigación científica e inversión en innovación tecnológica para disminuir las emisiones de gases efecto invernadero producidas en actividades productivas agrícolas y pecuarias,
  3. inversión en conservación de bosques, reducción de la deforestación (focalización en la Amazonía, Orinoquia y selvas del Pacífico),
  4. transición a sistemas de transporte no basados en energías fósiles (rehabilitación de corredores fluviales, por ejemplo),
  5. manejo de residuos (programa que implementó durante su alcaldía en Bogotá) y control a la expansión urbana.

Respecto al fracking ha sido enfático en que será una actividad prohibida. También ha manifestado que la minería a cielo abierto será restringida y condicionada.

Desarrollará un programa de paneles solares para la autogeneración de energía en los hogares.

Propone ejecutar de la mano de las comunidades locales, una política nacional de restauración de los ecosistemas acuáticos y terrestres. En territorios especiales, las autoridades indígenas y afrodescendientes actuarán como autoridades ambientales durante su presidencia.

Abogará por la prohibición de las corridas de toros, peleas de gallos o cualquier actividad que implique infligir sufrimiento a los animales. Promoverá una política pública severa para enfrentar el tráfico de fauna silvestre.

 

Sergio Fajardo

No cuenta con una propuesta específica sobre el medio ambiente. Sin embargo, ha afirmado que las bases programáticas de su plan de gobierno están fundamentadas en el talento de los ciudadanos y la protección de los recursos naturales.

En declaraciones y debates ha hecho las siguientes propuestas:

  1. Consultas populares para rechazar actividades mineras en los territorios son legítimas y deberán ser respetadas por el Estado. 
  2. Considera necesario alinear el sector agropecuario con el ambiental y apostar por prácticas ganaderas sostenibles.
  3. Considera fundamental fortalecer la institucionalidad ambiental en las regiones.
  4. La ciencia, innovación tecnológica y el emprendimiento son ejes fundamentales en los que invertirá para abordar las problemáticas ambientales de Colombia.
  5. De ser presidente, tomará medidas para proteger los páramos de la megaminería.
  6. Se compromete a abordar la problemática de la deforestación.

Contexto: Cuando las comunidades descarrilaron la locomotora minera

German Vargas

Su programa de gobierno no cuenta con una propuesta específica dirigida al medio ambiente. De hecho, en varias ocasiones ha manifestado posiciones que de cierta manera van en contra de incentivar su protección, como la de excluir de recursos económicos provenientes de regalías a aquellos municipios que no permitan explotaciones mineras en sus territorios, o que el fracking podría ser una buena opción para la explotación de hidrocarburos.

Pese a este tipo de declaraciones, expuso que se compromete a que toda actividad petrolera y minera se haga dentro de los mayores estándares de sostenibilidad y respeto al medio ambiente, y que su gobierno no permitirá que la explotación minero-energética afecte páramos ni cuencas hídricas.

 

Conclusiones

Los cuatro candidatos hablan en sus propuestas de cosas generales y apuntan a lo obvio, protección del medio ambiente frente a actividades como la minería y la extracción de petróleo, implementación de energías limpias, implementación de planes de sostenibilidad en actividades productivas, entre otros.

Ninguno tiene una hoja de ruta clara de cómo se alcanzarán estos logros, pues presentan a penas una idea de los temas que impulsarán en esta materia si son elegidos presidentes.

 

En su orden: Gustavo Petro, Iván Duque, Sergio Fajardo y Germán Vargas Lleras. Foto: Credencial Colombia.

 

Gustavo Petro sería el único que daría un vuelco a la política medioambiental en el país, con importantes repercusiones económicas, al menos en el corto plazo, teniendo en cuenta que la economía colombiana está basada en la explotación de hidrocarburos y exportación de commodities.

Sin embargo, en su propuesta el candidato no explica cómo se llevaría a cabo este proceso de transición a energías limpias, ni de dónde obtendría dinero adicional para invertir en esta nueva cartera que jamás ha sido blanco de grandes asignaciones presupuestales.

Uno de los elementos innovadores pero cuestionables de su propuesta es el establecimiento de las comunidades especiales (indígenas y afros) como autoridades medioambientales, en la medida en que se podrían agudizar los roces que hay entre estos grupos y el Estado, sin mencionar lo que podría implicar la entrega de una responsabilidad de este tipo a un grupo que tal vez no tenga la capacidad admirativa ni la legitimidad en algunas zonas para impartir orden.

Sergio Fajardo, a pesar de que no tiene una propuesta estructurada específica para este tema, tiene una muy estrecha relación con el Partido Verde (antes militó en este partido, su vicepresidente es de este partido y conforma una coalición presidencial con el mismo), el cual ha sido fiel defensor legislativo de propuestas relacionadas con la protección al medio ambiente en el Congreso.

Con seguridad el partido impulsará una política medioambiental, al menos más activa de la que opera en la actualidad.

Germán Vargas ha sido quien menos se ha acercado a esta temática. Teniendo en cuenta sus propuestas económicas y su trayectoria en pro de la inversión y el impulso a la productividad, tal vez sea quien menos atención pondrá a este tema, y, por el contrario, pondrá por encima los intereses económicos a los medioambientales.

Iván Duque ha sido muy enfático en el tema de la minería, lo que sugiere que esta será una de las actividades económicas que impulsará en su gobierno y por eso, antes que hacer manifestaciones de prohibición o regulación de esta, hace referencia a formas en las que esta actividad se podría llevar a cabo de forma amigable con el medio ambiente.

A menos que el candidato Gustavo Petro gane la presidencia, probablemente la atención que el próximo gobierno presente al medio ambiente será muy similar a lo que hemos visto durante los últimos años en Colombia.

El futuro de los acuerdos de paz según los candidatos presidenciales

El futuro de los acuerdos de paz según los candidatos presidenciales

Viviane Morales

Foto: Semana

No aspiró por el Partido Liberal tras negarse a firmar un manifiesto que, entre otras cosas, incluía el apoyo incondicional al Acuerdo de Paz. Desde el Senado hizo fuertes reparos a la justicia transicional y a las curules especiales de paz.

En la carrera presidencial continúa denunciando lo que considera ha sido el “incumplimiento” por parte de la exguerrilla y la “falta de transparencia” en la implementación de lo acordado en Cuba.

Germán Vargas Lleras

Foto: Canal Tropical

Si bien, a comienzos de su candidatura, Germán Vargas Lleras puso reparos a temas puntuales del Acuerdo con las Farc, como los alcances de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), las condiciones que puso la Corte Constitucional lo dejaron satisfecho.

“Creo en el avance que tuvo el país con el proceso de paz. En su momento advertí sobre dos temas que me inquietaban y fueron resueltos”, dice.

Por eso no cree que se deba hacer trizas lo pactado, aunque en un eventual gobierno suyo, teniendo en cuenta las preocupaciones expresadas en torno a la posibilidad de que las Farc hayan dejado una “retaguardia” representada en las disidencias, es de esperar que, de cara a la implementación, plantee la revisión de puntos claves:

“Le pongo un ejemplo: la sustitución de cultivos ha sido un fracaso absoluto, no se cumplieron las metas previstas (…) y los acuerdos son para cumplirlos”.

Frente a los diálogos con el Eln, su postura es más radical: “Es difícil aceptar que se esté repitiendo lo ocurrido en el Caguán, que mientras en Ecuador se negocia, en Colombia se van copando los territorios que antes estaban en manos de las Farc. Se están fortaleciendo militarmente”.

En su concepto, lo que se está negociando no le conviene al país y por eso es de esperar que, si es presidente, se levante de la mesa.

Iván Duque

Foto: Semana

Como una de las voces que lideró el No en el plebiscito de 2016 para refrendar el Acuerdo de Paz, el candidato uribista ha insistido en que, de ganar la Presidencia, reformará aspectos sustanciales de lo pactado con las Farc.

En ese sentido, habla de impedir que los responsables de los crímenes más graves cometidos en el marco del conflicto puedan llegar al Congreso, como ocurrirá a partir del próximo 20 de julio, cuando se posesionarán cinco nuevos senadores y cinco representantes a la Cámara del hoy partido FARC.

Duque promoverá además una reforma que elimine cualquier posibilidad de que el narcotráfico sea considerado delito conexo al político.

De acuerdo a lo pactado en Cuba, hay excepciones como, por ejemplo, cuándo se logra probar que los recursos provenientes del narcotráfico se destinaron a financiar la lucha armada. Mantendrá la erradicación forzosa y promoverá programas de sustitución de cultivos, elementos consignados en el Acuerdo.

Y ha dicho que modificará la JEP para que se impongan penas privativas de la libertad, así se haya reconocido verdad e intención de reparar.

Frente al Eln, dice que, para seguir dialogando, debe suspender sus accionar de guerra, fijar plazos a la negociación y aceptar cárcel, así sea con penas reducidas.

Piedad Córdoba

Foto: El Tiempo

La salida negociada al conflicto ha sido su bandera. Eso fue lo que defendió desde el Congreso, como presidenta de la Comisión de Paz, y por lo que se ganó la enemistad de muchos sectores. Dice que respetará lo pactado en La Habana y, de llegar a la Casa de Nariño, su gobierno se centraría en la paz territorial y la representación de las víctimas. Además es partidaria de los diálogos con el Eln.

Gustavo Petro

Foto: El País

El candidato de la Colombia Humana ha sostenido que el Acuerdo logrado para la desmovilización de las Farc se respeta, pero también está convencido de que “la paz es otra cosa”.

“Para que la sociedad conviva en paz y no se generen nuevas guerras hay que hacer reformas sociales”, dice.

Estas, agrega, deben ir encaminadas a la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos, por lo que propone cambios estructurales en temas como la educación pública, la salud y el campo.

De hecho, una de sus propuestas más polémicas para evitar la inequidad en la tenencia de las tierras es la creación de un impuesto al latifundio improductivo.

“Tener tierras en grandes cantidades y no producir ni una mata de yuca es un crimen (…). Volveremos costoso tener tierra improductiva, lo que llevaría a venderla. El Estado la compraría y la distribuiría”, explica.

Petro cree que se debe generar confianza en torno a los diálogos con el ELN para llegar a un cese del fuego, pues la prioridad es acabar la guerra, que es lo que necesita Colombia.

Humberto de la Calle

Foto: Dinero

El candidato del Partido Liberal ha reivindicado en campaña su rol como exjefe de la delegación de paz en los diálogos con la hoy desarmada guerrilla de las Farc.

Desde esa perspectiva, De la Calle afirma que es el más idóneo, no sólo para cumplir la palabra empeñada en Cuba, sino para darle la legitimidad suficiente y exigirles a los miembros de la antigua organización rebelde que reparen a las víctimas y expliquen cómo desvincularon a los menores de sus filas.

Y aunque sus más duros críticos le achacan el hecho de permitir que los responsables de los crímenes más graves puedan hacer política sin haber pasado por la JEP, él está convencido de que lo pactado fue el mejor acuerdo posible.

Así, su propuesta para la paz está enfocada en sacar adelante una reforma rural integral como eje central de los acuerdos y renovar los esquemas de seguridad para el posconflicto a través de la coordinación entre la Fuerza Pública y los representantes de la sociedad civil.

“Es necesario un aumento cercano al 1,2 % del PIB en el gasto para la exitosa ejecución de nuestra estrategia”, dice. Para De la Calle, una paz completa debe incluir al ELN.

Sergio Fajardo

Foto: El Tiempo

El exgobernador de Antioquia ha manifestado su deseo de ser el presidente de la reconciliación. Y uno de los puntos que propone “para pasar la página de la violencia” es el respeto del Acuerdo de Paz, tanto por convicción como por experiencia, al tener que asumir en 2004, como alcalde de Medellín, la desmovilización de 4.500 paramilitares en la ciudad.

“Diseñamos procesos de educación, rehabilitación e integración y, al mismo tiempo, creamos programas de prevención para los jóvenes y así evitar que cayeran en la violencia”, señala.

Ahora, en este nuevo camino, Fajardo propone la implementación de programas de cultura ciudadana y de legalidad para “construir una pedagogía capaz de transformar”, así como la garantía de la seguridad en las ciudades y el campo, con el combate a otras formas de violencia.

Sobre el Eln, ha sido prudente. Es partidario de la salida negociada, pero ha criticado duramente sus atentados, y ha dicho que, si no hay diálogo, “hay que enfrentarlos con toda la capacidad de la Fuerza Pública”.

 

Con información de Colombia 2020

¿Y la centro derecha?

Después de tantos ires y venires en esta campaña presidencial todo se va decantando. La derecha radical se alínea nuevamente en torno al que dijo Uribe y se robustece, la centro izquierda y la izquierda no tienen opción y el único que puede evitar el triunfo de Duque, que es Germán Vargas desde la centro derecha, enfrenta una etapa de la campaña dedicada a moler sus bases, a fin de garantizar el triunfo del candidato del Centro Democrático.

Vargas representa una opción seria para muchos Colombianos que queremos que se respeten los acuerdos de La Habana (por los cuales votamos sí) sin tener que seguir dando concesiones exageradas a las FARC y al ELN, y sin tener que dar el salto al vacío que significa el giro a la izquierda que nos quieren hacer ver como la única opción para defender los acuerdos.

Petro representa lo que es, y los verdes con Fajardo y el Moir Coquetean desesperadamente con el Partido Liberal de Humberto de La Calle, para tratar de salvar su “Coalición Colombia”. 

La estratagema propuesta por Claudia López y Jorge Robledo de descalificar la campaña de Vargas con el INRI de la corrupción por los antecedentes de Cambio Radical les funcionó, infame pero efectivo, mientras callan frente a la corrupción del Partido Liberal, la de sus mismos Partido Verde y Polo, o la de los cuestionados Roy Barreras y Armando Benedetti que hacen fuerza para buscar esa alianza que Roy nombra coloquialmente como “Sergio de la Calle”.

Invitaron a Pinzón a la misma y ahora lo descalifican por haber preferido a Vargas, esa autoproclamada superioridad moral de los verdes, que al pasar por su cáliz santifica a cualquier político y condena a todo el que no, ha sido lasciva, dañina y puede costar el triunfo de Uribe.

A Vargas lo señalan por las malas decisiones del partido, se las individualizan a él, así él no estuviera formalmente dirigiendo el mismo, sino gobernando, aunque claro que se debe asumir una responsabilidad política por esos errores, lo señalan por su apellido, lo estigmatizaron y ahí ha sufrido duras consecuencias, sin embargo, ni Vargas ni Pinzón tienen tacha alguna en sus ejecutorias comprobadas al frente de las políticas públicas más exitosas del Gobierno Santos.

La vivienda, la infraestructura, la seguridad, el servicio diplomático con Washington… los muestra como ejecutores probados, críticos del proceso de paz sí, pero conscientes que era preferible el bien superior de la paz lo acompañaron a pesar de sus diferencias válidas.

A la coalición Colombia, “el faro moral” de esta campaña, no les parece que de La Calle con sus cuentas pendientes del proceso 8 mil y habiendo estado presente como funcionario en prácticamente todos los gobiernos desde hace 30 años sea uno de “los mismos con las mismas” o tenga algo que ver con todo lo que dicen combatir, ni tampoco su partido liberal con Arleth Casado o Álvaro Ashton, tampoco Benedetti o Roy, alzar la voz para señalar de corruptos a todo un colectivo de personas solo depende de si apoyan o no a la coalición y eso caló.

Sin embargo, muy a pesar de ellos, la única forma de derrotar a Uribe estaba planteada desde hace rato, desde la centro derecha.

El país no permitirá un triunfo de la izquierda, la mayoría, que parece definitiva hacia Duque lo demuestra, y más que entrar a descalificar a quienes no quieren a esa izquierda ni sus matices en el poder, hay que pensar en este momento histórico de transición en el que una élite representada por Santos, logró unos acuerdos históricos que permitirán ir transformando la cultura política de este país.

A lo largo de la historia de Colombia cada apertura democrática vino seguida de una contrarreforma. A la Constitución del 91, por ejemplo, con tan solo 10 años de instaurada la siguió ocho años de gobierno de Uribe. De manera similar a este Acuerdo de Paz lo estamos lanzando nuevamente a ese camino.

Vargas tiene la estructura política para enfrentar el desafío Uribista, tiene la capacidad para gobernar con talante cuatro años complejos que se avecinan donde la oposición política y la polarización se ahondarán.

Se necesita un gobernante que en este momento pueda brindar las garantías políticas a todos los sectores mientras se afianza el paso definitivo de las Farc a la legalidad. Vargas no genera desconfianza en el sector empresarial e industrial, demostró que políticas públicas como la de las viviendas gratis se puede implementar en la búsqueda de luchar contra la pobreza y la inequidad, entiende que la transformación de la infraestructura del país es clave para afianzar la productividad y mejorar la economía, tiene la experiencia, tiene el conocimiento, una campaña mezquina basada en descalificar personalmente y agredir con la palabra puede lanzarnos a tiempos aún más turbios.

Queda la lucha por lograr un cupo en la segunda vuelta, salvo que todo el conservatismo de manera oficial o la U o importantes sectores del partido Liberal decidan unirse a Duque, sin embargo, la lógica indicaría que con quien estos sectores pueden trazar un verdadero norte para consolidar lo que se tiene es con Vargas.

El único que podría evitar la desbandada de la U y los Conservadores e incluso liberales a donde Duque es él, la coalición debe ser de centro derecha, una derecha moderada, responsable en temas económicos, consciente de la importancia de mantener los acuerdos siendo más estrictos en su implementación y en ese espectro político solo queda Germán, antes de que sus bases sigan siendo lanzadas a los brazos del Uribismo, Germán Vargas y Cambio Radical constituyen el factor determinante que en este momento contiene la victoria de Duque en primera vuelta, y es la única perspectiva real de derrotarlo en segunda.