El asesinato de Dilan, las argucias del poder y la disidencia en las filas

El asesinato de Dilan, las argucias del poder y la disidencia en las filas

El domingo en la mañana le preguntaron a Hoover Penilla, el comandante de la policía de Bogotá, sobre el agente del esmad que le disparó en la cabeza a Dilan Cruz. Penilla, el mismo que el viernes de la semana pasada no sabía dónde poner los ojos cuando hasta Peñalosa reconoció que en esa noche de pánico en Bogotá se planeó “una campaña orquestada para crear terror”, respondió:  

“Cuando a mí ese policía (el que le disparó a Dilan) me dice: hasta aquí me llegó mi vida, hasta aquí mi familia, hasta aquí mi profesión, hasta aquí todo…pues lógico que yo no puedo levantar a Dilan de ahí de esa cama donde está en este momento o de esa sala de cuidados intensivos, pero también tengo que ponerme en los zapatos de esta otra persona, (…) seamos lógicos”.

 

Y agregó: “Pero seamos coherentes también en todo sentido: El policía no sale a causarle daño a nadie, el policía no sale a maltratar a nadie”.

Al recordar esta intervención, queda claro que la lógica y la coherencia exigidas por Penilla van en contravía de la realidad.

La idea del/la policía que no sale a maltratar a nadie solo cabe en la cabeza de alguien que falsea lo sucedido, pues con los testimonios y los videos compartidos en las redes sociales desde el jueves de la semana pasada, es claro que sí ha existido un abuso de fuerza por parte de la policía y el esmad: motorizados y camiones de la policía transportando a vándalos y saqueadores; policías golpeando y arrastrando a manifestantes; un agente del esmad pateando el rostro de una manifestante – patada legítima según Álvaro Uribe porque “al SMAD (sic) no se le puede pegar”-; policías rompiendo vidrios de casas de barrios populares; un policía disparando a quemarropa a un manifestante en el portal de transmilenio de las Américas; cuatro policías golpeando a una pareja a la que después le pasan una moto de la policía por encima; agentes del esmad disparando indiscriminadamente a manifestantes que caminaban pacíficamente.

Es amplio el material probatorio que confirma que el comandante de la Policía ha distorsionado lo que muchos de sus subalternos han realizado en estos días de paro nacional.

En el asesinato de Dilan Cruz, el discurso del comandante de la Policía metropolitana también es encubridor: En lugar de reconocer que su subalterno violó el manual de procedimiento del Esmad al dispararle al joven de 18 años, de forma directa, una munición recalzada prohibida por el Derecho Internacional Humanitario; Hoover Penilla decidió victimizarlo al punto de sugerir que el agente sería injustamente destituido. Es el mundo al revés. Por poco y Penilla le exige a Dilan que indemnice a quien le disparó.

Pero no solo Penilla hace este tipo de declaraciones. El sábado en rueda de prensa, el presidente Duque afirmó: “Rechazo categóricamente las afirmaciones tendenciosas y politiqueras que están tratando de insinuar que es la fuerza pública la que promueve el vandalismo”.

En esa misma rueda de prensa al general Óscar Atehortúa se le preguntó por los ataques de policías a ciudadanos indefensos, a lo que contestó: “lo invito también a que observe las imágenes de los policias en tierra, en indefensión, con vándalos encima de ellos, maltratándolos con piedras y con elementos contundentes y que me pida a mí mismo que también investigue a estos vándalos”, evadiendo lo que se le estaba preguntando.

Ayer en entrevista con una emisora colombiana, Iván Duque afirmó: “El Esmad y la Policía ha actuado (sic) buscando tener toda la prudencia”, y enfatizó en que “es importante que no se lleve a una afirmación como decir que la Policía de Colombia es una Policía asesina, porque la Policía ha estado siempre presta a defender al pueblo colombiano”.

En la línea de Duque y Penilla, este martes el ministro de defensa Carlos Holmes Trujillo apoyó al Esmad, dijo no estar de acuerdo con la propuesta del desmonte y manifestó que no hubo uso de armas ilegales y no convencionales en el asesinato de Dilan.

El asesinato de Dilan Cruz y la respuesta falaz y agresiva de los altos mandos de la Policía responden a la política institucional antidemocrática y lenguaraz instaurada desde hace varios años en el país que ha hecho caso omiso a múltiples denuncias y que ha dejado muchas víctimas. Carlos Giovanni Blanco, Nicolás Neira, Óscar Leonardo Salas y Édgar Bautista son cuatro de los 20 asesinados en Bogotá por el esmad en su 20 años de existencia.

Jairo Alonso Acosta en Bucaramanga, Johnny Silva en Cali, Victor Alberto Triana en Facatativá y Belisario Camayo Guetoto, también fueron asesinados por este escuadrón que empezó a funcionar en la presidencia de Andrés Pastrana. A la par de las faltas y crímenes del esmad, la larga lista de antecedentes judiciales que involucra a suboficiales y oficiales en asaltos, fleteos, feminicidios, goles a periodistas, corrupción, abusos de autoridad y el escándalo de la comunidad del anillo, conlleva a que la ciudadanía descrea de la Policía.

Hoover Penilla, Óscar Atehortúa e Iván Duque han manifestado que se abrirán investigaciones para esclarecer lo sucedido. Nadie queda tranquilo en Colombia con las pesquisas del Gobierno nacional y la Policía cuando en muchos de los casos en los que están involucrados uniformados/as la justicia no actúa, y cuando se sabe que en los asesinatos de Nicolás Neira, Jhonny Silva y Óscar Salas sus familias tuvieron que luchar más de 12 años contra la dilación y encubrimiento de la Policía, las alcaldías, la Fiscalía General de la nación y las gobernaciones departamentales para que el final el Estado aceptara que los tres jóvenes fueron asesinados por el esmad. En el caso de Dilan, hoy el Instituto de Medicina Legal confirmó que fue un homicidio, conclusión que, se espera, compromete al Estado a ejercer justicia de manera expedita.

En Colombia están pasando cosas que por mucho tiempo se creían improbables. En estos días la ciudadanía ha conocido algunas expresiones disidentes de uniformados que lamentan lo sucedido con Dilan Cruz, rechazan el modo de actuar de sus instituciones en la actual coyuntura y apoyan el paro nacional.

El domingo en la noche se hizo viral el video de un policía que dice: “Gracias, de todo corazón, no todos los policías somos iguales, queremos un país mejor también, no podemos protestar como ustedes pero gracias por hacerlo por nosotros”. [1] Brandon Cely Páez tenía 21 años y en un video afirma: “Me han quitado la voz y el voto acá en el ejército, no tengo derecho a opinar, no tengo derecho a decir las falencias del sistema, o sobre las irregularidades que tiene el ejército”. Y continúa: “Me señalaron como un disociador y entonces yo, para salvaguardar mi bienestar, pedí poder salir de la base, lo que acarrea de 2 a 6 años de cárcel por delito de deserción. Por eso hago este video para protestar, apoyar a los estudiantes, ánimo a todos para que peleen, peleen por nuestra educación (…) Apoyo totalmente y plenamente el paro colombiano por las inconformidades del pueblo, y como soy soldado y no puedo decir esto, he decidido acabar con mi vida”.[2] De acuerdo a la versión del ejército, Brandon se suicidó el sábado pasado.

En la noche del martes se conoció el video de Juan Sebastian Mendieta Herrera que con un Galil 556 en sus manos, expresó: “Así termine en una corte marcial, pero yo apoyo el hijueputa paro (…), que sigan las manifestaciones porque estamos peleano por derechos propios, por derechos que nos pertenecen (…), quiero salir a estudiar pero si salgo, a dónde me voy a ir a estudiar?”[3] Y ayer en entrevista con una cadena radial, Juan Sebastian reiteró: “somos solidarios con un país, me solidaricé con las personas que se encontraban manifestando por nuestros derechos”.

En la coyuntura actual en la que la población ha perdido el miedo y exige justicia por el asesinato de Dilan, solo la honestidad para reconocer los errores y el compromiso con el desmonte del esmad, sacará del atolladero a una institución desacreditada; cosa difícil si desde la presidencia hasta la comandancia de la policía se sigue sosteniendo un relato cómplice de lo hecho por el esmad y varios/as uniformados, pero no imposible si las voces disidentes se suman a la gente que hoy completa 8 días en las calles que se expresa con creatividad, burla, ironía, baile, rabia y alegría.

Es sabido que en tiempos de transformación histórica en las sociedades acontece lo impensable e inimaginable. ¿Alguien esperaba que de la institución castrense salieran expresiones de apoyo al paro nacional y de rechazo a lo que la misma institución estaba haciendo contra la población manifestante? He ahí la importancia del mensaje de un policía y de los soldados Brandon Cely Páez, Juan Sebastian Herrera Mendieta que siendo mimbros activos de una institución jerárquica, arbitraria y silenciadora, deciden expresarse porque saben que el país no se merece una dirigencia sorda que niega e insiste en reprimir las exigencias legítimas de la gente. Opuesto a la risa, la creatividad, el cariño, la ternura, la mordacidad, la burla y la ironía del lenguaje popular que se ha tomado las calles de Colombia desde el jueves 21 de noviembre, el pronunciamiento de Penilla, Duque, Atehortúa y Holmes Trujillo es la expresión fatua de hombres desesperados porque saben que el pueblo solo dejará de expresarse y movilizarse en las calles cuando se hagan realidades las exigencias de educación, salud, empleo digno, tierra para las víctimas del conflicto, desmonte del esmad, fuera paquetazo, entre otros puntos de la agenda del paro nacional.

………

Hoy en Colombia tambalea el proyecto embaucador de los/as señores de la guerra. Hoy el país completa ocho días de manifestaciones pacíficas rechazando un proyecto de sociedad mísera. Hoy los embustes del oficialismo no tienen cabida en las calles donde la gente baila, se escucha y canta recordando que al pueblo nunca se le arrebatará la risa, la burla y la dignidad.

Pdta. Hoy el país está pendiente de lo que suceda con Cristian Camilo Gómez Caicedo, joven que salió ayer a manifestarse y que ante la represión del esmad cayó del puente de la calle 183 en Bogotá.

 

[1] https://noticias.canal1.com.co/noticias/conmovedor-policia-pide-perdon-en-el-lugar-donde-hirieron-a-dylan-cruz-y-agradece-a-los-manifestantes/
[2] https://www.youtube.com/watch?v=vQQLSv-Zuac
[3] https://www.youtube.com/watch?v=4eR4VW34yDs
Ser pilo paga o la astucia de un matemático para producir catástrofes

Ser pilo paga o la astucia de un matemático para producir catástrofes

Desde su época pregradual el padre de Ser Pilo Paga (SPP) estaba obsesionado con saber cómo una pequeña perturbación en un sistema es capaz de causar una gran modificación a ese mismo sistema. Con el tiempo, este graduado en matemáticas de la Universidad Nacional elaboraría dos pequeñas catástrofes que terminarían por modificar el sistema y la política de la educación universitaria del país.

Contexto: La crisis que tiene a las Universidades Públicas en asamblea permanente

Luego de ser discípulo de René Thom, el padre de la teoría de las catástrofes,  y doctorarse en París, retornó a Colombia para desempeñarse como consultor de entidades públicas y corporaciones privadas; desde 1998 sería profesor del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Los Andes.En el 2011 convenció a uno de sus estudiantes de doctorado para que trabajara sobre su obsesión intelectual pero concentrándose en la educación superior.

Con el apoyo de Pablo Navas Sanz de Santamaría, el rector uniandino que años después se negaría a aceptar la tutela que reconocía el derecho al reintegro y buen nombre de Carolina Sanín, la primera versión de SPP llegó a las manos de María Fernanda Ocampo, en este entonces ministra de educación, quien la devolvió con algunas sugerencias. Roberto Zarama hizo varios ajustes de su proyecto sobre rentabilidad en educación y se lo presentó a Gina Parody quien lo convirtió en programa bandera de su ministerio de educación.

Contexto: 1, 2, 3… La educación pública otra vez

En época de campaña electoral, Juan Manuel Santos afirmó que el SPP beneficiaría a 600 mil estudiantes. No obstante, el 7 de agosto de 2014 en su posesión afirmó que serían 400 mil los beneficiados, pero a la hora de la verdad el Programa solo alcanzó para 40 mil estudiantes, pues el 87% de los recursos públicos del proyecto se gastó en el pago de matrículas en universidades privadas.

La Universidad de Los Andes no desaprovechó la oportunidad de embolsillarse recursos públicos y para ello aumentó el costo de las matrículas: de un 5,5% de aumento anual  entre el 2009 y el 2015, pasó a 6,9% en el 2016, y lo aumentó 9.6% en el 2017.

En el 2018 las/os estudiantes de Medicina de la Universidad de los Andes quedaron pagando $ 23.500.000 y los estudiantes de los otros programas $16.344.000, 6% más de lo que pagaron en el año anterior, un abuso que los dejó perplejos y los condujo a manifestarse en contra del rector Pablo Navas y las directivas de la universidad.

Contexto: Ambientes distópicos: Público

La Universidad de los Andes y la Universidad del Norte recibieron cada una 131 mil millones por SPP; 100 mil millones recibió la Universidad Javeriana, 64 mil millones la Universidad de la Sabana y 59 mil millones la Pontificia Bolivariana.

Todo un despropósito financiero cuando en el caso de la Universidad de Magdalena, que es pública, por cada uno de los 45 “pilos” que recibió, el Estado entregó dos millones de pesos.  Pensará el lector/a que el 87% de las/os pilos del país se fueron a estas universidades privadas porque académicamente son mejores que las universidades públicas. Falso. De acuerdo a cifras del Ministerio de Educación, ocho de las diez mejores universidades del país son públicas.

Contexto: Más de 15 Universidades se declaran en Paro indefinido

Roberto Zarama no se quedó quieto. Preocupado por generar una nueva pequeña perturbación capaz de afectar el sistema al punto de modificarlo -objetivo de la teoría de las catástrofes de René Thom- elaboró el estudio para el Icetex que en abril de 2018 se convirtió en Ley de financiación contingente al ingreso, que en términos concretos obliga al joven “beneficiado” a endeudarse para estudiar y dedicar varios años de su vida como graduado a pagar la deuda adquirida.

En los Estados Unidos se puso en marcha un proyecto similar al trabajado por el Icetex desde sus comienzos y “mejorado” por Zarama, y en 2016 solo el 50% de las personas terminaron de pagar la deuda de los estudios que iniciaron en 1995-1996, el resto de graduados/as siguen endeudados. En el caso colombiano el 85% de los endeudados con el Icetex estudiaron en universidades privadas, muchas de ellas de dudosa reputación académica. Icetex es una entidad estatal que acrecienta el negocio educativo de las universidades privadas y Zarama puso a jugar la teoría de las catástrofes a favor de tan funesta iniciativa para la educación universitaria.

Para el 2015 Colombia ya sabía que SPP era un fracaso educativo. En febrero de ese año el Observatorio de la Universidad Colombiana señaló que si Juan Manuel Santos y Gina Parody extendían el programa a 40 mil “pilos”, dejarían 1.7 billones de pesos de compromisos presupuestales al siguiente gobierno. Empero, la obsesión con las pequeñas perturbaciones que hacen tanta gracia al gobierno nacional y al sector privado de la educación, hizo tan famoso a Zarama que en el 2015 el diario El Espectador lo nominó personaje del año: “Quedé perplejo y agradecido con todos los estudiantes pilos que son los que se merecen y con el equipo que hemos configurado para realizar este proyecto”, afirmó el admirador colombiano de lo matemático catastrófico que no perdió la oportunidad para agradecer a Gina Parody, “la líder que está generando una transformación radical en este país”.

Tres años después de la nominación del matemático como personaje del año, María Victoria Angulo, la actual ministra de Educación, afirmó que el déficit que dejó el programa Ser Pilo Paga es de 2 billones 87 mil millones de pesos. Al final de 2018 las cuentas para el erario público son desastrosas: el programa SPP le ha costado a las/os colombianos 4 billones de pesos que de haber ido a las universidades públicas habrían garantizado estudios universitarios a por lo menos 400 mil jóvenes.

Contexto: Crisis universitaria, ese tal billón no existe

Contra este deplorable Programa concertado entre el gobierno nacional y la universidad privada, el Manifiesto por la Educación Superior Pública redactado el 18 de septiembre de 2018 y suscrito por diez universidades públicas del país, exige al gobierno de Iván Duque que destine a las universidades públicas todos los recursos comprometidos al SPP y al Icetex.

Sin embargo, en la reunión de la mesa nacional de diálogo y concertación por la educación superior pública realizada a mediados de septiembre y en la que participaron profesores representantes de las universidades públicas y delegados del gobierno nacional, el viceministro de Educación Luis Fernando Pérez y su equipo técnico irrespetó al sector universitario público al asegurar que el gobierno nacional garantizará 787 mil millones para el programa SPP y repartirá 55 mil millones de pesos entre las 61 Instituciones de Educación Superior (IES) del país. La burla total.

Contexto: Ibagué se manifestó en defensa de las Universidades públicas

Dijo René Thorm, el maestro de Zarama, que “una misma situación local puede dar nacimiento, bajo el efecto de valores desconocidos o inobservables, a consecuencias extremadamente diversas”. ¿Acaso era desconocido e inobservable el evidente enriquecimiento de las universidades privadas en detrimento de la universidad pública así como el endeudamiento de los/as estudiantes comprometiendo lustros de su vida a pagar a Icetex en contravía del derecho a la educación garantizado en la Constitución de 1991?

Según Luis Martín Santos, la teoría de las catástrofes compromete al investigador a concebir lo dinámico y el acontecer como lo esencial. Metódicamente esta teoría echa mano de la homología para pensar comparando, al comparar con otros objetos y realidades se garantiza que el objeto nunca se agote por miradas unilineales como tampoco lo restrinja al método y los intereses personales de quien investiga.

Contexto: Movilización estudiantil, una oportunidad pacífica para el cambio

Dice Martín Santos sobre quienes trabajan desde esta teoría: “Hay algo distintivo en la concepción del teórico de catástrofes, y es que es un verdadero artesano que maneja pequeños artefactos dentro de los cuales va ocurrir una pequeña catástrofe”.

Al escribir sus propuestas de Ser Pilo Paga y el proyecto para el Icetex de financiación contingente al ingreso, Zarama comparó la educación universitaria colombiana con la de otros países y concluyó que si funcionó en el Reino Unido, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia -entendiendo por “funcionar” lograr el fortalecimiento del sector privado afectando a la mayoría poblacional- entonces también funcionaría en Colombia.

Y claro que funcionó, tan así que el 15 de septiembre cuando el gobierno nacional retoricamente expresó que eliminaría SPP, al otro día Zarama firmó una misiva suscrita por Moisés Wasserman, Mauricio Alvear, el decano de la Facultad de economía de la Universidad de Los Andes, entre otros, exigiendo al gobierno nacional que sostuviera el Programa.

La teoría de René Thom no es apocalíptica y tampoco es sobre los desastres que abundan en el mundo. Todo lo contrario, en la teoría del matemático francés la catástrofe es la bifurcación que permite plantear una nueva perspectiva sobre el fenómeno analizado, es el otro camino, es el cambio de perspectiva, es la necesidad de pensar creativamente. Es imposible que Zarama no se diera cuenta de la cantidad de variables presentes en la educación universitaria y la política educativa colombiana.

Roberto Zarama y su equipo técnico no son ignorantes de la situación real de la educación del país, ellos saben que hay diferencias abismales entre un estudiante que estudió en un colegio privado pensado para niños/os y jóvenes de los estratos 5 y 6 de las grandes ciudades colombianas y estudiantes de la zona rural del Tolima, Vichada, Guainía, Chocó y Amazonía.

Zarama también sabía que existen diferencias socioeconómicas y culturales entre un muchacho/a de un colegio público de una ciudad capital y un/a estudiante de una escuela rural. A pesar de ello, ideó Ser Pilo Paga y la propuesta para el Icetex porque son proyectos útiles al sector privado de la educación. Sin embargo, contra la obsesión intelectual del matemático profesor de la Universidad de Los Andes y contra la privatización de la educación, desde principios de este semestre se ha organizado la comunidad de la Universidad pública.

Todo indica que la misiva firmada hace unos días por Roberto Zarama fue leída por el gobierno nacional y el sábado 20 de octubre en Malambo Atlántico Iván Duque presentó Generación E, el programa que supuestamente reemplaza a SPP pero cuya diferencia sustancial es que del 100% del pago de matrícula que el gobierno nacional hacía a las universidades privadas, ahora reconocerá el 75%.

Este martes el SUE, Sistema de Universidades Estatales expresó su preocupación por un programa que además de ser el reencauche de Ser Pilo Paga, incrementa los gastos de funcionamiento de las universidades públicas, aumenta la tramitomanía, no reconoce el costo operacional neto, desvía recursos públicos a universidades privadas, presta atención a la demanda sin invertir en la oferta educativa y endeuda al estudiante.

Además de lo expresado por el SUE, “Generación E” mantiene varios problemas del Ser pilo Paga de Zarama:

1. Excluye a los “no pilos/as”, yendo en contravía del artículo 67 de la Constitución Política de Colombia que consagra el derecho a la educación gratuita en las instituciones del Estado;

2. Al no pensar desde la realidad social del país, sigue considerando que un estudiante de grado once de un municipio del Amazonas tiene las mismas condiciones socioeconómicas, educativas y territoriales que el/la estudiante del colegio público de las grandes ciudades.

3. Obliga a que las/os jóvenes se concentren en los grandes centros urbanos del país, en lugar de abrir nuevas universidades públicas regionales y fortalecer las universidadedes regionales existentes;

4.  No satisface las exigencias del movimiento universitario, pues es un paño de agua tibia que pauperiza la vida de la educación pública de Colombia.

Contexto: Carta a los huelguistas de hambre

La obsesión intelectual de Zarama produjo un par de catástrofes contra las que pelea la UNEES y el movimiento universitario nacional. Los profesores Luis Fernando Marín de la Universidad del Quindío, Adolfo León Atehortúa (que por su grave estado de salud debieron retirarse) Juan Carlos Yepes de la Universidad de Caldas y el estudiante Jesús Leonardo Yolid León de la UPTC completan once días en huelga de hambre exigiendo al gobierno de Duque una mesa nacional intersectorial para debatir y concertar decisiones a favor de la universidad pública.

La teoría de las catástrofes propone que una discontinuidad es capaz de irrumpir súbitamente en un campo generando nuevos estados en dicho campo. Sin duda alguna, Zarama generó dos discontinuidades conduciendo a que la educación universitaria pública saltara de una pésima a una crónica situación que, por supuesto, favorece al sector privado de la educación.

En 1989 René Thom expresó que la teoría de las catástrofes fracasó en su aplicación porque su desarrollo práctico requeriría, sobre todo, una mentalidad investigadora no obsesionada con la comprobación del cumplimiento de una ley. Hace casi treinta años el maestro ya tomaba distancia de las catástrofes que producirían sus discípulos. Casi treinta años después de las palabras de Thom, las/os estudiantes y las/os profesores de Colombia están organizados para defender la universidad pública de las catástrofes generadas por los sueños de la razón instrumental.

Este fin de semana es trascendental para el futuro de la educación del país y se espera que el anhelo y la razón de las mayorías derrote a los sectores políticos historicamente mezquinos y antidemocráticos de la sociedad colombiana. En esta página de la historia de la educación que se viene escribiendo con muchas manos, quedará dicho que contra el miedo, el terror y la indiferencia, el amor por la universidad pública hizo que la gente se organizara para manifestarse en las calles y definir una ruta de trabajo en contravía de gobiernos y funcionarios tecnicistas entrenados/as para sostener un modelo y una política de educación distante de la vida ética, alegre, justa y en paz necesaria en cualquier sociedad que se diga digna y decente.

Los de ahora son tiempos interesantes para el país y la educación universitaria. Los de ahora son los tiempos de la gente que se quiere distanciar de la máquina privatizadora del aula, las clases, la pedagogía y la vida.

 

 

 

 

Por: Pierre E. Díaz Pomar
Profesor UT, sindicalista ASPU UT