Socialismo

Socialismo

El engaño es cómodo… la mentira hecha verdad se parece cada vez más a una verdad. Y mientras el ignorante es rechazado, el juez sin uniforme imparte sentencias sobre el socialismo.

Palpitan los corazones al son de primitivos tambores, de antiguos vientos provenientes de sabios pulmones; la calma que nos invade es solo una tregua; sobre el monumento más grande de la ciudad habrá una lluvia de bronce producto de la represión de un deseo cansado de ver un reloj impávido.

Blasfemias vestidas de gala caminan por la moqueta roja en medio de los aplausos. Un camino frente a nuestros ojos ofrece un panorama donde pequeñas piedritas están alineadas e invitan a recogerles.   

¿Hacia dónde conducen? La vida misma no alcanza. La sangre siempre observa desde el piso el largo pantalón de la verdad.

Socialismo como éter, composición única de los átomos del pensamiento, carpintero de la cama donde se aman la concordia y la discordia.

El intelectual más virtuoso se equivoca fuera de su estanque… a esa virtud transgénica muchos le llaman justicia. Hoy hay más intelectuales sin diálogo entre sí, y el mundo se ahoga en la injusticia.

Liberales con más números vendidos sobre la versión de la historia, ahora regalan migajas de placer que invierten en los ánimos del idiota.

El idiota saca fuerzas de la despensa de su miseria, para celebrar y bañarse en todo lo que le ofrecen los mismos que alguna vez le causaron náuseas.  

Socialismo rechazado, por bocas que alquilan sus cerebros. Socialismo aceptado, por pesados esnobistas que respiran humo en el ombligo de sus exclusivas logias.

Socialismo prohibido, pero no extinto. Su corazón de plata siempre avanza a nuestro encuentro limpiando la hojarasca. Alimento para los solitarios que no son arañas esperando en la caverna.  Anuncio de arcoíris después de una decidida tempestad.  

Desconfiando de la justicia expuesta en el museo de los calabozos. Rechazando las virtudes que permanecen lejos de la luz del mundo.

Cree en la veracidad cuando ésta le es servida en un plato frío y envuelta con los retazos de la idolatría rasgados con rabia.

Socialismo salvaje y pequeño como un grano de arena en el fondo del mar, tu pobreza es que no te cansas de dar, no te cansas de tener ansias de ansiar.  

Los muertos no se pudren, su dulce aroma conmueve el corazón y moviliza todas las voluntades. Socialismo heredero del amor por las causas sociales, canción de los amantes; significas el significado porque antes de destruir la piedra filosofal se ocultó el secreto: hay algo peor que todos los homicidios y que todos los velorios a los que hemos asistido.

Socialismo contra el robo de todas las misiones que nos propusimos en la juventud. El cuerpo envejece y la juventud es eterna. Cuando trataron de acortar la eternidad, longevos consuelos y visiones emergieron para darnos la caricia y no la explicación, ¡para comernos el insulto y nunca desperdiciarlo!

Siempre hay que comer antes de servir la mesa, es la única manera de seguir vivo y eterno como aquel pequeño instante… cultivarlo, aun sabiendo que crecimos con amaneceres de sepulcros, aun sabiendo que sembraron violencia ¡pero nunca un odio como el que sienten por nosotros! Nosotros el fantasma, lo inatrapable.

Nunca será justo crear todo un mundo para luego tener que arrodillarnos ante él ¿existe la justicia? ¿por qué das cátedra del no? ¿te preocupa que socialismo no sea sinónimo de ingenuidad? ¡estúpidos que lo describen bajo los mismos parloteos de Ludwig Von Mises y su “allá ellos”… un despojo de opinión libertarista para referirse a los explotados.  

¡Libertarista Déspota! … mandar siempre es más difícil que obedecer, por eso el débil quiere ser dueño siempre de lo más débil. ¡no engañes con tu maquillaje de la felicidad! Ya sabemos que la trinchera de la libertad es el lugar desde donde disparas al que no convences.

El camino hacia nuestro ocaso es preferible a renunciar al pequeño instante de verdad. Por ello, amplias conclusiones y demostraciones a sangre y fuego exponen cómo todo en lo que creemos, pronto se configura en nuestro adversario maldito. Maldición que porta esa parte del yo mortificado con libidos placeres, esa parte del yo que se niega a morir. Su muerte es necesaria para que haya alivio, alivio sobre la lluvia que luchará eternamente por oxidar el oro.

Socialismo es un enigma oculto en el corazón; los prejuicios y las propuestas combaten como la historia y las memorias, esa lucha estremece el ardiente deseo de acercamos a la utopía que está engalanada con el mausoleo donde duerme en paz un Leviatán.

Cada noche en nuestros sueños, las sombras del pasado nos acarician con vestigios del futuro, nos llenan la boca con fluidos del presente, vientos con angustias nos llegan en forma de un mensaje marcado con un sello eterno.  

La última fatiga quedó a la espera de un espíritu capaz de no ser sometido. Espíritu indomable que no capitula ante la espontaneidad, que dedica la verdad a los hipócritas, que busca la sencillez en medio de la tormenta, que, si se convierte en su propio enemigo, se destruye para construirse nuevamente.  

Socialismo rechaza los ríos caudalosos de vanidad que consumen el espíritu, sabe que los hombres no son iguales, que los poetas mienten, que la razón es un mito, que el anarquismo es un niño necio que prolonga la hora de su despertar erótico, que el comunismo es la utopía que contesta llamadas pero no coloca citas, que el liberalismo es un bravucón que da el mundo por hecho mientras la realidad a carcajadas lo mira sentada desde su living…  [carcajada]

¿Aullar por la libertad? eso no es del socialismo. El socialismo es radical, compromete su cuerpo, sus pensamientos diurnos y nocturnos, su erotismo, su sensibilidad, su performatividad con la liberación ¡así de radical, porque observa desde la raíz, siente desde la raíz, piensa desde la raíz!

¿cuál es esa misteriosa raíz? ¡El vientre! … piensa y siente desde el vientre, desde su oscuridad, desde su momento de verdad, desde su maternidad fundamental.

Es un recuerdo macizo que como un cofre ha sido cerrado y sabe aguardar. Aguarda abrazos de color victoria y se abre ante cada generación que no permite que se extinga, por más que lo prohíban y lo prohíban. Es una reliquia, pero no un fósil viviente.

Máscaras y adornos confunden a los liberales y a los habladores, la confusión produce miedo… el miedo es el arquitecto de esos viejos horripilantes que caminan por la alfombra roja con su amante la blasfemia y van vomitando la frustración que les produce nunca haber aprendido a cultivar. Su vomito huele a lo que huele un libro nuevo.

El rostro que porta el socialismo ha estado callado en almuerzos ausentes, en cenas largas y silenciosas, en desayunos inacabados y furiosos… callado, pero nunca cabizbajo, siempre dispuesto a fornicar con el prejuicio para demostrarle que sufre de una soledad anterior.  

Moribunda

Moribunda

Moribunda… muchos son la sangre viva que se escapa camino a la libertad lejos de tu cuerpo moribundo.

Tu cuerpo posa como un cadáver vestido de oro y plata indigestado de tanto egoísmo paupérrimo, de tanto egoísmo sin virtudes más allá de las que están dadas; tu egoísmo paupérrimo, bazar de índices y escalafones, te obliga a rechazar la muerte natural, y quieres por eso arrastrarte tu misma hasta el cadalso, ya sin sangre… ya sin sangre.  

Universidad…ya sabes que para morir hay tiempo; el chivo expiatorio fue ese gobierno de los escritorios, el eterno responsable. ¡Falso positivo del sentido común que nunca observa la potencia de la simpleza, que arroja a muchos a perseguir figuras luminosas que finalmente los dejan ciegos! ¡Y que los convierten en traficantes de la crítica! ¡a la vez que les otorgan los títulos que solo alimentan a la cerda mayor!

La sensación de nulidad que domina al académico se está convirtiendo en la metodología que acepta a la vez que la crítica; metodología que no logra alimentar a un sujeto que se muere de hambre en el canapé teniendo la nevera llena.

La universidad cambia, la tecnología se posa como una prostituta a esperar qué sentidos quieren darle; cambian los edificios que ahora son más inteligentes que muchos funcionarios, cambia la pared que se vuelve más inmaculada, más pura, más limpia, más callada, más esclava; todo cambia, pero todo en la frustración sigue inmóvil. La ética es una servilleta sobre la mesa en el gran banquete de nuestra historia.

Se prolonga el suspiro con los colores de nuestros pasillos y plazoletas que imitan el gris del cielo; la universidad, moribunda suicida, nos conduce a lo inexorable, lo irónico, lo paradójico, lo frustrante, lo fatal. La sangre es el estudiante, y brota gritando como Edvard Munch, sobre ese puente lejos del agua fresca.

Claman algunos verdugos desde sus auditorios: ¡¡que no caigan derrotados nuestros esfuerzos ante el sortilegio de la subjetividad!! Pero al unísono, responden las fábulas de la realidad ¡¿y tu cuerpo para cuándo?!

¿En qué se ha convertido la universidad? Es una respuesta difícil para quien la quiere responder sin llanto en los ojos; lo bello y lo verdadero hoy son hegemonías, elegantes en su andar, perfectos ejemplos a seguir desde las brillantes cavernas donde el agua duerme.

Cielos de arreboles colombianos promueven la guerra entre los verdes y naranjas más profundos, que observan esa cobardía en el corazón del académico; sortilegio es la experta en Gramsci que se tapa la boca durante la protesta para no interrumpir el diálogo entre dos déspotas.

¡¡Despojos de la crítica desfilan en ataúdes con normas APA!! aplausos de un guion mortificado que sonríe ante el ego que todo lo señala.

Pero y ¿dónde está la sangre que siempre significa vida, ceniza y alumbramiento? bajo la cornisa aún se dialoga sin que lo sepan. Charlas largas acontecen, sobre aquellas rabias clandestinas que quedan atrapadas en los pasillos y paredes de ese cuerpo moribundo.  

Sexy y aplomada moribunda, cada día es una despedida inmarcesible para todo lo que fue tu valentía; esta ha sido extraída de tu cuerpo gota a gota, como la sangre que fomenta un reguero indebidamente necesario, letra a letra, punto y coma.

La violencia es una invitación, el poder es un cuadro hipnótico pintado en la pared dispuesto a ser atacado, pero su estética perturba al académico que termina llorando a los pies de la cobardía; lágrimas argumentadas, son precisamente la muestra de tu estado moribundo.

Fugitiva la esperanza corre mientras suelta carcajadas, ella juega donde otros lloran, la nada que hay al final de una carrera ya no nos traiciona; el todo nada colma, la muerte ya no es enemiga, el tiempo guarda su silencio en este purgatorio adornado con la paz civilista.

Ni asesinando todas las quimeras se le resta elegancia a la ley… la eterna esposa de su majestad el pueblo, pero a la vez fogosa y primitiva amante del criminal.

Moribunda sigues, pero ya no podemos cerrar los oídos ante tanto ruido; el negro luto de nuestros ojos cerrados no descansa, el olor de la sorna no cansa al epitelio, el gusto se ha perdido entre un millón de opciones ¿qué queda sino el amor que tergiversa el anhelo burgués?

¡Gran y perfecto amor! ¡quinto elemento! embarázanos de sueños que no sean planes de comprar cosas, sino caminos eternos qué nos permitan aprender del aburrimiento, sonreír en soledad, danzar con el silencio, hacer muecas para nadie ante el espejo.

La ventana de las gemelas

La ventana de las gemelas

Con nuestros escritos, con nuestros estudios, incluso con nuestra rabia y desolación hemos condenado la barbarie emanada del gobierno… no hay duda de que dicha realidad supera nuestra realidad; nos aplasta, no ahoga para permitir respirar por turnos a través de ese pequeño hueco que le queda a la botella.

 ¡¡Amplios cielos cómplices de las cordilleras y sus paisajes!! ¡¡perpetuo gris que pinta el paisaje bogotano!! ¡¡por qué!!! ¿por qué no ha sido suficiente? ¿por qué continúan esas hordas apoyándole? … ¿es nuestra resignación más cobarde esa culpa dirigida al que ha preferido morir en medio de cantos de monos y chicharras?… ¿es la palabra sabia de un fascista citando a Oscar Wilde la que nos consuela en la derrota?

Tal parece que podemos condenar un deseo insaciable que se sublima en medio de orgías que ni el más gamberro podría fabricar, debido a su pequeño cerebro de consumo, el cual no le da para más sino para imitar.

Tal parece que nuestro veredicto contra la barbarie anestesia la gravedad de la situación.

La Forma en la que nos expresamos mediante columnas irreverentes, estudios sociales normalizados por leyes más allá de las fronteras, denuncias orgánicas y palpitantes como el cuerpo que quiere exhalar el último suspiro, muestran un resplandor de contenido revolucionario contra la barbarie en Colombia, pero que tal como si fuese una pesadilla, al final termina contradiciendo al contenido mismo y suavizando la barbarie.

¿Cómo ocurre semejante proceso de descomposición de una intención tan pura y de tanto esfuerzo necesario?

Como un niño al que le indican la hora límite de su jugueteo, como un preso al que le dan permiso para llamar pero no le abren su celda, como la libertad lista para consumir en tres minutos; aceptamos la Forma de la barbarie cuando besamos el anillo que porta en su mano derecha y que tiene grabado en oro, el eterno y brillante permiso para condenarle.  

La cara dócil de un perro rabioso a punto de descuajarse de tanto ladrar, triunfa sobre el contenido mismo del ladrido al precio de anestesiarlo.

El excremento del proceso es color crítica; matiz que pasa en breves días a un tono color criticadera.

El sujeto preso de una libertad que nunca es dictaminada por su conciencia, camina consciente por ese extraño camino en el que hay huellas de todos los tamaños y un letrero muy grande que dice “no pase”, ese letrero no sale de su cabeza en conjunto con la imagen de una reja violada.

El sujeto escapa hacia estados emocionales que le permiten vivir una noche más en los brazos de la dulce esclavitud.

La dulce esclavitud a todo le imprime sorna. No duele, no pesa, no traiciona; la dulzura de su amor radica en su ser… como proyecto existencial… el más cómodo que jamás nos hayan regalado.

Un sabio responsable de lo imposible, grabó en un árbol un mensaje: la condición de la libertad de expresión será desafiar siempre el sentido común. Pero el sentido común fue tan libre que murió preso de la libertad.   

Su cuerpo ha sido embalsamado y puesto en un enorme sillón que está relleno de huesos. El sillón ha sido expuesto como símbolo de permanente renovación de la muerte. Cadáver de la crítica, muerte de la libertad de expresión, a la que solo le quedan los micrófonos, las columnas, la academia… esa última, ya una condenada vieja cobarde.

El sillón es un monumento inmortal a la movilidad permitida. El drama sigue en aumento. Pero el país no desea la paz, desea el deseo de la paz. Para que entre los sujetos, surja la agonía por saber quién pondrá el punto final.

La barbarie nunca se sienta a beber con la estupidez de quienes asumen su muerte. La barbarie se sienta a beber con dos gemelas: torpeza y docilidad; reinas consentidas y extravagantes que nunca viajan sin su maleta de mano, esa que tiene una etiqueta pegada en posición diagonal y que dice, cuidado: orgullo.  

Las gemelas llevan tiempo en este país, pero ellas detestan los espejos. Toda vez que se enteran de que hay uno en su reino, mandan a convertirlo en una ventana desde la cual poder gritar quien es culpable.

¿Qué estupidez y imbecilidad es esa? Nada más y nada menos que la exquisita cena diaria de la barbarie y su versión mas desarrollada: la dulce esclavitud.

Si cumplirle a la paz es civilismo, la paz se quedará como mensaje al interior de una botella arrojada al mar.  Esa botella llegará directo a una playa donde hay una tumba, es la tumba donde Maquiavelo, mirando fijamente hacia una hoguera la estará esperando.  

¿Queremos un premio? Tomémoslo ahora; ¡¡gritemos por la ventana de las gemelas!! ¡¡bañémonos con la victoria que nos mantiene vivos, porque al final, las hordas civilizadas beberán el agua de nuestros sifones!!

El uribismo es culpa nuestra

El uribismo es culpa nuestra

La imaginación del uribismo, derivada de su establecimiento como poder dominante durante casi 20 años en Colombia, ha hecho que su lenguaje y sus símbolos atenten contra la historia, contra la memoria de aquellos que no solo han hecho parte de la oposición, sino los que hemos sido la oposición.

La historia no existe, señalaba Carlos Fuentes; por ende, escribir se convierte en la arquitectura de la realidad.

La tarea de los escritores, sobre todo aquellos que invitamos a mezclar la política y la estética, es hacer que los lectores se sientan un poco incómodos. El eco final de la coyuntura nacional, es el que más habla de su imaginario, por ende, es por allí por donde hay que comenzar.

Hoy el grito final de la canción ha sido, que el uribismo se hace fuerte gracias a la guerrilla… que cosa tan absurda, pues la motivación humana siempre será más compleja de lo que aparenta.

Mascarada de lentejuelas brillantes en la fiesta de las máscaras, cuyo objeto siempre es ocultar no aquello que somos, sino aquello que nos negamos a aceptar que estamos siendo. Pequeñas y torpes bombas de odio, que se comen la compota del señalamiento para así jamás superar el entorno de nuestro tiempo.

¿al convertir nuestros deseos en fortalezas, eso no nos convoca a la derrota? ¿qué deseo oculta la afirmación de que la guerrilla es la jefa de campaña de Uribe? ¿servir a dilucidar alguna verdad que no sepamos? ¿o cumplir la cuota que exige la derrota para no darle la orden a la vergüenza para que nos dispare? 

Dicen antiguos sabios que la creatividad y el descubrimiento son engendrados por el dolor, y aunque algunos se pregunten por todo, menos por aquello que los limita, entonces seguirá oculta la pregunta: ¿para qué caer en nuestro propio abismo?

Quién llevó de la mano a las urnas al uribista furibundo aquel largo día que ha durado 17 años, ¿la guerrilla?… ¡la guerrilla! aseveran furibundos anti-uribistas, que evitan ver su sombra para no darse cuenta de que ha llegado el ocaso. Equivalencia descubierta entre los furibundos, quienes no toman posesión de sus objetivos, y se convierten en accidentes premeditados por fuerzas ajenas a su comprensión. 

Hay que hurgar en la basura de nuestra mente, para encontrar aquello que nos limita. ¿pero cómo pensar en medio de la guerra que todo lo limita? … la última estrofa de la canción no puede ser una premisa engañosa… del uribismo es responsable el uribista.

La guerra está lejos, la guerrilla hoy pareciera más impopular que Peñalosa, por eso es necesario destruir el tiempo de las excusas.

Del uribismo son culpables los uribistas y aquellos que se niegan a aceptar que no han hecho suficiente por desmontarlo. Derrumbemos la tesis de que es la guerrilla la que impulsa al uribismo, reconozcamos que a la gran mayoría le vale mierda una guerra que no le afecta y descubramos el significado de algo que nos es oculto a nosotros mismos.

Muchos deseamos el fin del uribismo, pero amamos más ese deseo de lo que amamos el fin del uribismo, por eso culpamos a terceros y no vemos que el uribismo siempre ha tenido vida propia.

Perturbada hoguera donde perece toda moral democrática, hoguera que convenció a furibundos anti-uribistas de que el uribismo es culpa de la guerra, haciéndolos renunciar a una vida que no han tenido la fuerza de vivirla.

Dejaremos de culpar del uribismo a terceros, nuestro miedo y nuestra responsabilidad se harán reales, y entonces, llegará esa noche en que nos amputaremos el dedo índice para tomarlo, llevarlo a nuestra boca y masticarlo hasta poder tragarlo.

Antes de que muera la verdad

Antes de que muera la verdad

«La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad» Hiram Johnson

Las balas vienen y van, alimentando el zumbido que atormenta a los campesinos, pero que poco importa a los citadinos.

Antes de que muera la verdad, mira lo que teníamos por delante, mira lo que hubiéramos podido hacer tan juntos y tan enemigos. Hubiéramos podido convertir nuestra violencia en nuestra razón para competir como si fuera un juego en el que perdiéramos de vez en cuando, y ganáramos simplemente más y más razones de vivir siendo adversarios.

Antes de que muera la verdad, no olvides que la concordia no es un valle lleno de abrazos mientras retumba un memorial de aplausos; recuerda que la concordia hace el amor con la discordia todas las noches, no solo una ni dos, sino seis veces; son amantes que sin sufrimiento gestan y se dedican a parir con cada alba la existencia humana.

Antes de que muera la verdad date cuenta de que tu indiferencia no es la responsable, pero es como la cal sobre los cuerpos muertos. Descompone el tejido… el tejido social.

Antes de que muera la verdad, deja de negar mi existencia, no desautorices nuestra ideología, porque aquí el que pretenda justificar la muerte de las ideologías, lo que siempre oculta es la intención de su dominio, el hechizo de propósitos malsanos, el brebaje de la neutralidad que se corta como la mala leche ¡¡capricho responsable!!

Antes de que muera la verdad, date cuenta de que en Colombia muchos querían la paz, muchos le apostaron a la paz, muchos hablaron de paz, muchos explicaron la paz, pero nunca los vimos por el barrio o por la casa, untados con esa brea viscosa y pesada que se llama cultura de paz.

Antes de que muera la verdad date cuenta de que todos los muertos que saludan desde el Estigia, pudieron entrar a los estadios, reír y compartir contigo, muchos no tendrán razones, solo misiones que serán rescatadas con la memoria, pero eso, será después que muera la verdad.

Antes de que muera la verdad, date cuenta de que las contradicciones jamás desaparecerán, de que aquí o vivimos juntos iguales y diferentes, o simplemente observamos cómo muere la verdad.

Antes de que muera la verdad, alimenta todo lo que puedas a esa bestia salvaje de tus argumentos, amarra al dragón que en sus escamas dice “tú debes”, encierra en una selva del tamaño del Congo a ese león que dice “yo soy” y trata de empezar de ceros, trata de vernos tal cual somos, de verte como parte del todo… apresúrate, antes de que muera la verdad.

Antes de que muera la verdad, que nuestra marcha sea el ocaso de todos lo que quieren acabarnos. Entiendan de una vez que nuestro orgullo, está tejido con el hilo plateado de la dignidad y camina a la par de nuestra inteligencia. Nietzsche siempre tuvo razón, pero eso nunca fue bueno ni malo.

Antes de muera la verdad, conduce veloz por esa carretera, llega a tu destino, que es a la vez el mío, sopla fuerte y verás mariposas blancas volar en direcciones erráticas hacia nuestro cielo componiendo la curva de aquello que podríamos haber llamado: nuestro destino.

Antes de que muera la verdad, date cuenta de que la sangre de inocentes avanza sin marco teórico, se seca sin virtudes periodísticas y se olvida, como el instantáneo marketing político pegado sobre la memoria.

Antes de que muera la verdad, deja ya la lástima, compórtate y date dos cachetadas frente al espejo, el espejo de esos ojos que te niegas a encontrar y que no son los tuyos.

Antes de que muera la verdad, por favor, no trates de acabar nuestra amistad de enemistad. Somos diferentes ¡acéptalo! es tu visión de mundo contra la mía, pero en el mismo mundo.

Antes de que muera la verdad, jamás olvides que las ideas dependen y no dependen de los cuerpos, son como el arte.

Antes de que muera la verdad, exigimos desde el hades, que no se llame bandido a aquel que murió luchando, que no se llame cerdo al que murió cumpliendo órdenes, que no se desquiten con los que serán guerreros de la guerra, sino que sepan mirar, antes de que muera la verdad, quiénes estaban detrás de las bambalinas y abrieron ese oscuro telón.

Antes de que muera la verdad, el último que cierre que apague la luz, la guerra tiene batería propia.