Flores para tus altares

Flores para tus altares

De nuestra resistencia a tu gobierno cruel y perfecto, existen altares donde posamos nuestras flores.

Si no fuera por las flores, no sabrías de la belleza y nosotros no sabríamos de tu peligro.

Si no fuera por los altares, olvidaríamos que nuestro sueño es verte desfilar hacia un cadalso de mármol blanco con decoraciones barrocas de oro puro. Inmaculado como lo indiscutible del poder. Perfecto como un sueño del que no salimos al escucharte declamar.

Deformación del mito y rutina del esclavo que acaricia con certeza esa piedra brillante que dibuja su sonrisa.

La victoria se nos ha escapado y nuevamente es ceniza, ceniza, ceniza y lejía como polvo de la estrella más cercana que quema como un mal recuerdo.

Nuestros lamentos no alcanzaron para ser historia, y cuando teníamos claros los recuerdos de nuestra memoria, cuando parecíamos tranquilos como agua estancada, lanzaron una piedra y nos volvimos turbios como un miedo que no se decide a salir y se protege con pataletas infantiles.

Pergaminos de oro los que emiten las fuentes de tu ideología, feroces réplicas que emanan de tu escuela y decididas sentencias, desde tus altares domestican a todas nuestras bestias.  

Si tan solo despertáramos a nuestras bestias, no llevaríamos flores hasta tus altares. Quizás fueran tus apologías, las responsables de nuestro lento suspiro, de nuestro olor neutro… así como después de la lluvia.

Las logias de la concordia marchitan toda la potencia de nuestra violencia y el gobierno negacionista nos confunde hasta la disociación. No hay posverdad en el calabozo del presente. El pasado es el tapete de la entrada; el futuro es pólvora fabricada con tus manos.  

De las selvas vino un mensaje, de las cordilleras bajó la verdad, del campo fecundo germinaron cosechas de sangre, delirio divino que porta la maldición de divertir al justo y al injusto. Mientras el campesino sufre, en la orilla urbana hay relajación y exaltación. Mientras el campesino sufre, que se viva la vida que solo hay una y hay que vivirla; hasta el día en que se acaben las clases sociales, en que se acabe la violencia, en que no exista ni Estado ni gobierno, hasta ese día en que todo lecho, sea cementerio o fosa, será un paisaje sin gracia bajo una luna indiferente.  

Los cuerpos de los muertos al parecer son el abono. Pero sobre tus labios, se pintan de amarga inocencia y voluntad emprendedora. El amor que sientes hacia tus esclavos es una obra digna de tener las llaves de Simón Pedro; oro y la plata que ata y desata, tierra y ley que mata y encanta. 

Haces de la barbarie una bendición. Haces de nuestras pesadillas un sueño merecido. Haces de nuestro martirio el dulce amanecer de tus verdades incuestionables, de tu sonrisa tan pálida, pero tan oportuna para convencer al extranjero.

No alimentas nuestros sueños, pero nos regalas el pragmatismo que nos condena a la impotencia.

¡imponente impotencia! delicada y certera que como aguja atraviesa nuestro pecho, desgarra nuestros órganos en medio de la liturgia de la cual somos ofrenda, con esa sensación de estar reventados por dentro, de que algo escurre muy adentro, ese malestar y desconfianza sobre nuestros mundos imposibles.  

Flores para tus altares vencedor de vencedores, entrometido bendito y fabricante de nuestras dudas, flores para tus altares.

Flores para tus altares, las llevamos descargando con desprecio, aquel mecanismo prolongado de la indignación que nos permite derramar las lágrimas sin drama.

Flores para tus altares modelo de vida, moral verdadera, razón de la política y la economía, regente de la cultura a la que más de un inconforme aún con tus delirios, le hace el amor noche tras noche.

Flores para tus altares, porque conviertes el exterminio humano en oportunidad. Tu lógica del padre estricto y nuestro orificio por donde la sangre entra ¡Flores para tus altares!

No hay merito, solo flores. No hay mérito solo canto y flores. Llanto innecesario para tu bronce inconmovible. Canto delirante de nuestras conspiraciones que aún no saben si las espían en las noches.

Colombia es un país del delirio conformista gracias al porte de tu ideología. Tu que no das el brazo a torcer, tu que no negocias, tu que sabes de Maquiavelo, tú y tu intransigencia ganadera, tú y tus esclavos que solo saben de las flores que hay que llevar a tus altares.

Flores para tus altares, donde exhibes el cadáver de la democracia, que mientras más se pudre mejor huele. Un cadáver que no se llena de inquietas y olorosas larvas, sino de sonrientes y sedentarios defensores, aquellos esclavos que solo saben de las flores que hay que llevar a tus altares.

Flores para tus altares, que un día serán pequeños al lado de nuestros mausoleos. Porque así será, levantarás a nuestros muertos de todos tus olvidos, y llorarás por cada lágrima que derramamos, nos pedirás perdón por las flores que llevamos hasta tus altares.

30 o 50 años

30 o 50 años

Contra un gobierno como este, todos nuestros cantos y todos nuestros bailes mas resistentes y seductores.

Cada madrugada en un hogar agobiado se suman artefactos y sortilegios que componen las notas de nuestra lejana victoria.

No importa lo que dure ese destello de metal extraño, no importa el peso del plomo; luego de las lágrimas, la sal otorga sabor y cuerpo a este trago largo que es también nuestro veneno.

Sabemos que este gobierno de los miedos cubiertos de oro no caerá con nuestro ocaso.

Serán años, tal vez 30 tal vez 50, pero soportaremos los bailes que sean necesarios para no regresar sin haber declarado nuestro amor antes del alba.

Nos mintieron y nos engañaron, somos prisioneros masoquistas que lamen barrotes de hierro amargo, que aspiran aire oxidado y húmedo con tal de no salir a la luz y recibir la bofetada de la vergüenza.

Fetichistas de las emociones, perpetuos omnicontentos fermentaron la naturaleza amarga de nuestras reacciones.

Vinos cobardes sin corchos y sin lacres color sangre, ríos de sangre pavimentan el bulevar que las almas recorren hasta el mar caribe.

No los perdonaremos, no al gobierno de la vista gorda inflamada de la infamia. No perdonaremos a su corte que posa como pomposo esperpento de nulas virtudes y el viscoso cuidado planetario.

Recubiertos de un traje de inocencia fabricado con galletas se posan sobre la lluvia, apelando al desconocimiento de sus responsabilidades disfrutan del banquete y defecan en altares de loza límpida que brilla para ocultar las miserias que manchan nuestros destinos.

Voluntad y azar, animales sedientos ¡desgraciados magnates de la conducta! ¿acaso no observan que la justicia fue degollada en horas del medio día?

Serán 30 o quizá 50 años… pero llegaremos a tiempo para ver el alba.

Operación silencio

Operación silencio

Desde el interior del huevo de la serpiente y a vox populi, corren voces sobre la crisis de rating que tienen ciertos medios corporativos de información. Para nadie es un secreto que personajes como Gurisatti, Vélez, Nassar, Dávila, o Morales se presentan ante la opinión como periodistas; no obstante, surge la duda de si en verdad ejercen como tal, pues para ser periodista es necesario tener una ética profesional que claramente estos personajes no poseen.

De acuerdo con Norbert Bilbeny, la veracidad, la autonomía, el interés público y la justicia, son expresiones manifiestas de una ética periodística, pero ¿cómo lograr la veracidad cuando estos personajes en ocasiones juran que son “jueces”, no dejan terminar las respuestas, contraatacan en medio su ataque, son groseros con unos y recocheros con otros y preguntan selectivamente para no poner en aprietos a unas figuras, pero sí a otras? ¿entonces qué? ¿son jueces o son periodistas? Porque no se puede disfrazar la agudeza que debe tener un periodista con falta de respeto, o la irreverencia con malversación.

¿Cómo pensar que tienen autonomía si trabajan para empresas cuyos dueños y familiares según las mismas revistas de farándula, se conocen entre sí, los invitan a las mismas fiestas, forman parte del mismo círculo y expresan sin que lo admitan una clara dependencia hegemónica con el poder político en Colombia? ¿o acaso la mermelada esparcida sobre el ego de Nassar con ese cargo en presidencia es una casualidad meritoria de la autonomía? ¡no me hagan reír!

¿Cómo pensar que “periodistas” como los nombrados, persiguen un interés público si prácticamente criminalizan todo lo que esté en contra de sus intereses particulares o de su grupo social?

En este sentido, ni por las sombras aparecen niveles de justicia, son marrulleros. Por esta razón y por todo lo que ha significado el 21N, están perdiendo a pasos acelerados el control de la narración de la realidad colombiana.

El movimiento del 21N entre otras muchas cosas, ha servido para que el ciudadano promedio, se dé cuenta de qué manera funciona la hegemonía. Basta recordar cómo el diario El Tiempo, en el marco de la retención ilegal (por tanto, secuestro) de una joven en un carro particular por parte del Esmad, colocaba en sus titulares “polémico traslado” atenuando la gravedad del asunto. Claramente los jefes editoriales, no pueden escribir “se lo merecía” pero se siente que con el maquillaje de encabezados o con narrativas que pervierten los hechos, ganas no les sobran a estos descarados.

Con el engaño a los habitantes de conjuntos residenciales de Bogotá ocurrido la noche del 22 de noviembre, hubo muchos que, si antes dudaban, hoy se convencieron de que la perversión de quienes manejan el poder en Colombia no tiene límites; esa perversión está enquistada en los medios corporativos.

Hoy, paulatinamente se ha forjado una red comunicativa tras las bambalinas del teatro de la información corporativa, que ha convencido a muchos ciudadanos de que gente como Gurisatti, Vélez, Nassar, Dávila, o Morales y todas las cadenas televisivas o radiales que representan, sencillamente los engañaron desde siempre. ¡¡claro, ser gurús del periodismo o figuras públicas, no permite que la develación o desenmascaramiento sea fácil!! Pues ser una figura pública lleva de la mano un deseo reprimido de serlo, repartido en todos aquellos que no lo somos.

Por eso es tan difícil atentar contra las “deidades”, por eso estos “periodistas” asumen con tranquilidad y casi sin darse cuenta la actitud de jueces; eso jamás lo aceptarían, ellos insistirán en que son “objetivos” al preguntar, porque su convencimiento proviene de la posición de poder vinculada con sus relaciones familiares y políticas y no por el hecho de ser periodistas.

El ser miembros del grupo social que controla el poder político (y que lo diga Morales en figura de cuñado presidencial) les da una potestad que suprime la autocrítica y eleva el ego, haciendo que finalmente cuando los condenemos por ser agentes sociales ultra parcializados, a ellos les den premios, y los sigan rectificando como “periodistas”.

Por eso la soterrada pero contundente solución que se ha venido gestando con mucho esfuerzo ha sido la de constituir una narrativa popular y de base que se ha instalado en la conciencia social: todos los medios corporativos de información están al servicio del poder y por tanto nos engañan.

Hemos logrado construir anti-hegemonía contra noticias RCN o NTN24 (portavoces del uribismo y de la derecha más troglodita de Nuestra América), en muchas universidades e instituciones educativas salen a relucir ponencias, foros, congresos, tesis sobre este sucinto engaño. En las manifestaciones sociales en ocasiones han negado la entrada al canal RCN porque la gente ya sabe para quién trabaja. Otras veces se ha pasado incluso a la agresión de carros con sus logotipos. Se construyen pancartas contra su hegemonía, escribimos columnas, se fabrican memes y se postean miles de ideas contrarias a su hegemonía. Es real, lo estamos logrando y es nuestra pequeña, pero dulce victoria.

La construcción de anti-hegemonía es una realidad. Es una operación silencio que ha dado sus frutos, no tanto por poner en crisis económica a dichos canales (que a mi juicio como tienen tanto dinero pueden superarla sin problema), sino porque hemos puesto en crisis su versión sobre la realidad nacional: ya muchos no les creemos. Eso es supremamente más contundente y perjudicial no solo para su noticiero sino para su clase social, para su grupo social.

La audiencia que les queda es esa que no maneja redes sociales o que simplemente representa lo más penoso del fanatismo político. Estamos ganando esta batalla por la construcción de anti-hegemonía, y es algo que tenemos que reconocernos. Muchos hemos puesto nuestro grano de arena, pero como no lo conversamos o no lo exponemos, a veces pensamos que “no estamos haciendo nada”. No, estamos haciendo y estamos ganando poco a poco en este terreno.

La operación silencio está triunfando y sin duda el movimiento 21N potenció su eficacia porque fue cuando muchos y muchas reaccionaron, o bien si antes dudaban hoy están más que convencidos de que no puede haber solidaridad con quien te engaña, sino que debe emerger la respuesta más coherente: la lucha en su contra.  

Operación silencio no le quita voz a la hegemonía, ellos tendrán el derecho a seguir protegiendo al poder, pero nosotros les hemos quitado el disfraz y por eso hoy, ya no son portadores de la verdad. Alivio o no, es una victoria; de seguro harán lo imposible por controlar el mensaje, que no se haga raro que apoyen proyectos de ley en los que solo se autorice a unos medios a informar, como alguna vez lo sugería el amañado de Arizmendi. Que no nos sorprenda un futuro control represivo a las redes sociales, pues es el cabo que tienen suelto.

Mientras tanto, ya sabemos que ha funcionado esta especie de “guerrilla comunicativa” y su operación silencio; que hemos consolidado con miles de manifestaciones y mensajes, narrativas alternativas y populares de la realidad; lo hemos logrado, hemos creado una pequeña anti-hegemonía que estamos llamados a proteger, a potenciar y elevar hacia otros campos.

La tarea es dura, pero acabar con esa supuesta neutralidad en el campo político es la más dura de las batallas que hoy se está librando en el campo simbólico, comunicativo y lingüístico. El “periodismo” corporativo que se ufanaba de ser “imparcial” hoy ha sido desenmascarado, esta batalla demostramos que la pudimos ganar.

Pero falta mucho aún por hacer, por ejemplo, los desengaños que la sociedad ha tenido con los políticos “neutrales” o “tibios” demuestra que la realidad de la política siempre toma un camino determinado, y que por más de que te presentes “neutral”, es una fachada que cae muy bien durante elecciones, pero no se ajusta al ejercicio real de la política. La “neutralidad” en política juega con las emociones, tergiversa los intereses, los oculta, convence incautos y no permite ver cuáles son los grupos sociales que están disputando el poder político en el país; te dicen “no polaricemos” para que nada cambie, te dicen “estamos contigo” pero gobiernan contra ti.

Hoy la moral del grupo poderoso que ahora nos quiere “enseñar” a protestar debe ser destruida porque es la que está conteniendo la posibilidad de los cambios sociales; nos quieren poner un “marchódromo” como decía la Dra. Botero. ¿quieren que protestemos sin desestabilizar su mal gobierno? ¿pero qué cosa más absurda están proponiendo?

En fin, la maleza es mucha, pero vamos poco a poco abriendo camino, porque incluso, mucha gente que se dice de izquierda porta la moral del poderoso y eso hace mucho daño. Hay que volver a las bases, hay que creer y afirmar que para gobernar, para transformar la realidad, no necesitas hablar con una papa en la boca, ser un pequeño burgués, o un ejemplo esperpento civilizado. No, eso también es un sofisma, regresemos, regresemos a las bases.

Socialismo

El engaño es cómodo… la mentira hecha verdad se parece cada vez más a una verdad. Y mientras el ignorante es rechazado, el juez sin uniforme imparte sentencias sobre el socialismo.

Palpitan los corazones al son de primitivos tambores, de antiguos vientos provenientes de sabios pulmones; la calma que nos invade es solo una tregua; sobre el monumento más grande de la ciudad habrá una lluvia de bronce producto de la represión de un deseo cansado de ver un reloj impávido.

Blasfemias vestidas de gala caminan por la moqueta roja en medio de los aplausos. Un camino frente a nuestros ojos ofrece un panorama donde pequeñas piedritas están alineadas e invitan a recogerles.   

¿Hacia dónde conducen? La vida misma no alcanza. La sangre siempre observa desde el piso el largo pantalón de la verdad.

Socialismo como éter, composición única de los átomos del pensamiento, carpintero de la cama donde se aman la concordia y la discordia.

El intelectual más virtuoso se equivoca fuera de su estanque… a esa virtud transgénica muchos le llaman justicia. Hoy hay más intelectuales sin diálogo entre sí, y el mundo se ahoga en la injusticia.

Liberales con más números vendidos sobre la versión de la historia, ahora regalan migajas de placer que invierten en los ánimos del idiota.

El idiota saca fuerzas de la despensa de su miseria, para celebrar y bañarse en todo lo que le ofrecen los mismos que alguna vez le causaron náuseas.  

Socialismo rechazado, por bocas que alquilan sus cerebros. Socialismo aceptado, por pesados esnobistas que respiran humo en el ombligo de sus exclusivas logias.

Socialismo prohibido, pero no extinto. Su corazón de plata siempre avanza a nuestro encuentro limpiando la hojarasca. Alimento para los solitarios que no son arañas esperando en la caverna.  Anuncio de arcoíris después de una decidida tempestad.  

Desconfiando de la justicia expuesta en el museo de los calabozos. Rechazando las virtudes que permanecen lejos de la luz del mundo.

Cree en la veracidad cuando ésta le es servida en un plato frío y envuelta con los retazos de la idolatría rasgados con rabia.

Socialismo salvaje y pequeño como un grano de arena en el fondo del mar, tu pobreza es que no te cansas de dar, no te cansas de tener ansias de ansiar.  

Los muertos no se pudren, su dulce aroma conmueve el corazón y moviliza todas las voluntades. Socialismo heredero del amor por las causas sociales, canción de los amantes; significas el significado porque antes de destruir la piedra filosofal se ocultó el secreto: hay algo peor que todos los homicidios y que todos los velorios a los que hemos asistido.

Socialismo contra el robo de todas las misiones que nos propusimos en la juventud. El cuerpo envejece y la juventud es eterna. Cuando trataron de acortar la eternidad, longevos consuelos y visiones emergieron para darnos la caricia y no la explicación, ¡para comernos el insulto y nunca desperdiciarlo!

Siempre hay que comer antes de servir la mesa, es la única manera de seguir vivo y eterno como aquel pequeño instante… cultivarlo, aun sabiendo que crecimos con amaneceres de sepulcros, aun sabiendo que sembraron violencia ¡pero nunca un odio como el que sienten por nosotros! Nosotros el fantasma, lo inatrapable.

Nunca será justo crear todo un mundo para luego tener que arrodillarnos ante él ¿existe la justicia? ¿por qué das cátedra del no? ¿te preocupa que socialismo no sea sinónimo de ingenuidad? ¡estúpidos que lo describen bajo los mismos parloteos de Ludwig Von Mises y su “allá ellos”… un despojo de opinión libertarista para referirse a los explotados.  

¡Libertarista Déspota! … mandar siempre es más difícil que obedecer, por eso el débil quiere ser dueño siempre de lo más débil. ¡no engañes con tu maquillaje de la felicidad! Ya sabemos que la trinchera de la libertad es el lugar desde donde disparas al que no convences.

El camino hacia nuestro ocaso es preferible a renunciar al pequeño instante de verdad. Por ello, amplias conclusiones y demostraciones a sangre y fuego exponen cómo todo en lo que creemos, pronto se configura en nuestro adversario maldito. Maldición que porta esa parte del yo mortificado con libidos placeres, esa parte del yo que se niega a morir. Su muerte es necesaria para que haya alivio, alivio sobre la lluvia que luchará eternamente por oxidar el oro.

Socialismo es un enigma oculto en el corazón; los prejuicios y las propuestas combaten como la historia y las memorias, esa lucha estremece el ardiente deseo de acercamos a la utopía que está engalanada con el mausoleo donde duerme en paz un Leviatán.

Cada noche en nuestros sueños, las sombras del pasado nos acarician con vestigios del futuro, nos llenan la boca con fluidos del presente, vientos con angustias nos llegan en forma de un mensaje marcado con un sello eterno.  

La última fatiga quedó a la espera de un espíritu capaz de no ser sometido. Espíritu indomable que no capitula ante la espontaneidad, que dedica la verdad a los hipócritas, que busca la sencillez en medio de la tormenta, que, si se convierte en su propio enemigo, se destruye para construirse nuevamente.  

Socialismo rechaza los ríos caudalosos de vanidad que consumen el espíritu, sabe que los hombres no son iguales, que los poetas mienten, que la razón es un mito, que el anarquismo es un niño necio que prolonga la hora de su despertar erótico, que el comunismo es la utopía que contesta llamadas pero no coloca citas, que el liberalismo es un bravucón que da el mundo por hecho mientras la realidad a carcajadas lo mira sentada desde su living…  [carcajada]

¿Aullar por la libertad? eso no es del socialismo. El socialismo es radical, compromete su cuerpo, sus pensamientos diurnos y nocturnos, su erotismo, su sensibilidad, su performatividad con la liberación ¡así de radical, porque observa desde la raíz, siente desde la raíz, piensa desde la raíz!

¿cuál es esa misteriosa raíz? ¡El vientre! … piensa y siente desde el vientre, desde su oscuridad, desde su momento de verdad, desde su maternidad fundamental.

Es un recuerdo macizo que como un cofre ha sido cerrado y sabe aguardar. Aguarda abrazos de color victoria y se abre ante cada generación que no permite que se extinga, por más que lo prohíban y lo prohíban. Es una reliquia, pero no un fósil viviente.

Máscaras y adornos confunden a los liberales y a los habladores, la confusión produce miedo… el miedo es el arquitecto de esos viejos horripilantes que caminan por la alfombra roja con su amante la blasfemia y van vomitando la frustración que les produce nunca haber aprendido a cultivar. Su vomito huele a lo que huele un libro nuevo.

El rostro que porta el socialismo ha estado callado en almuerzos ausentes, en cenas largas y silenciosas, en desayunos inacabados y furiosos… callado, pero nunca cabizbajo, siempre dispuesto a fornicar con el prejuicio para demostrarle que sufre de una soledad anterior.  

Moribunda

Moribunda

Moribunda… muchos son la sangre viva que se escapa camino a la libertad lejos de tu cuerpo moribundo.

Tu cuerpo posa como un cadáver vestido de oro y plata indigestado de tanto egoísmo paupérrimo, de tanto egoísmo sin virtudes más allá de las que están dadas; tu egoísmo paupérrimo, bazar de índices y escalafones, te obliga a rechazar la muerte natural, y quieres por eso arrastrarte tu misma hasta el cadalso, ya sin sangre… ya sin sangre.  

Universidad…ya sabes que para morir hay tiempo; el chivo expiatorio fue ese gobierno de los escritorios, el eterno responsable. ¡Falso positivo del sentido común que nunca observa la potencia de la simpleza, que arroja a muchos a perseguir figuras luminosas que finalmente los dejan ciegos! ¡Y que los convierten en traficantes de la crítica! ¡a la vez que les otorgan los títulos que solo alimentan a la cerda mayor!

La sensación de nulidad que domina al académico se está convirtiendo en la metodología que acepta a la vez que la crítica; metodología que no logra alimentar a un sujeto que se muere de hambre en el canapé teniendo la nevera llena.

La universidad cambia, la tecnología se posa como una prostituta a esperar qué sentidos quieren darle; cambian los edificios que ahora son más inteligentes que muchos funcionarios, cambia la pared que se vuelve más inmaculada, más pura, más limpia, más callada, más esclava; todo cambia, pero todo en la frustración sigue inmóvil. La ética es una servilleta sobre la mesa en el gran banquete de nuestra historia.

Se prolonga el suspiro con los colores de nuestros pasillos y plazoletas que imitan el gris del cielo; la universidad, moribunda suicida, nos conduce a lo inexorable, lo irónico, lo paradójico, lo frustrante, lo fatal. La sangre es el estudiante, y brota gritando como Edvard Munch, sobre ese puente lejos del agua fresca.

Claman algunos verdugos desde sus auditorios: ¡¡que no caigan derrotados nuestros esfuerzos ante el sortilegio de la subjetividad!! Pero al unísono, responden las fábulas de la realidad ¡¿y tu cuerpo para cuándo?!

¿En qué se ha convertido la universidad? Es una respuesta difícil para quien la quiere responder sin llanto en los ojos; lo bello y lo verdadero hoy son hegemonías, elegantes en su andar, perfectos ejemplos a seguir desde las brillantes cavernas donde el agua duerme.

Cielos de arreboles colombianos promueven la guerra entre los verdes y naranjas más profundos, que observan esa cobardía en el corazón del académico; sortilegio es la experta en Gramsci que se tapa la boca durante la protesta para no interrumpir el diálogo entre dos déspotas.

¡¡Despojos de la crítica desfilan en ataúdes con normas APA!! aplausos de un guion mortificado que sonríe ante el ego que todo lo señala.

Pero y ¿dónde está la sangre que siempre significa vida, ceniza y alumbramiento? bajo la cornisa aún se dialoga sin que lo sepan. Charlas largas acontecen, sobre aquellas rabias clandestinas que quedan atrapadas en los pasillos y paredes de ese cuerpo moribundo.  

Sexy y aplomada moribunda, cada día es una despedida inmarcesible para todo lo que fue tu valentía; esta ha sido extraída de tu cuerpo gota a gota, como la sangre que fomenta un reguero indebidamente necesario, letra a letra, punto y coma.

La violencia es una invitación, el poder es un cuadro hipnótico pintado en la pared dispuesto a ser atacado, pero su estética perturba al académico que termina llorando a los pies de la cobardía; lágrimas argumentadas, son precisamente la muestra de tu estado moribundo.

Fugitiva la esperanza corre mientras suelta carcajadas, ella juega donde otros lloran, la nada que hay al final de una carrera ya no nos traiciona; el todo nada colma, la muerte ya no es enemiga, el tiempo guarda su silencio en este purgatorio adornado con la paz civilista.

Ni asesinando todas las quimeras se le resta elegancia a la ley… la eterna esposa de su majestad el pueblo, pero a la vez fogosa y primitiva amante del criminal.

Moribunda sigues, pero ya no podemos cerrar los oídos ante tanto ruido; el negro luto de nuestros ojos cerrados no descansa, el olor de la sorna no cansa al epitelio, el gusto se ha perdido entre un millón de opciones ¿qué queda sino el amor que tergiversa el anhelo burgués?

¡Gran y perfecto amor! ¡quinto elemento! embarázanos de sueños que no sean planes de comprar cosas, sino caminos eternos qué nos permitan aprender del aburrimiento, sonreír en soledad, danzar con el silencio, hacer muecas para nadie ante el espejo.