Contra un gobierno como este, todos nuestros cantos y todos nuestros bailes mas resistentes y seductores.

Cada madrugada en un hogar agobiado se suman artefactos y sortilegios que componen las notas de nuestra lejana victoria.

No importa lo que dure ese destello de metal extraño, no importa el peso del plomo; luego de las lágrimas, la sal otorga sabor y cuerpo a este trago largo que es también nuestro veneno.

Sabemos que este gobierno de los miedos cubiertos de oro no caerá con nuestro ocaso.

Serán años, tal vez 30 tal vez 50, pero soportaremos los bailes que sean necesarios para no regresar sin haber declarado nuestro amor antes del alba.

Nos mintieron y nos engañaron, somos prisioneros masoquistas que lamen barrotes de hierro amargo, que aspiran aire oxidado y húmedo con tal de no salir a la luz y recibir la bofetada de la vergüenza.

Fetichistas de las emociones, perpetuos omnicontentos fermentaron la naturaleza amarga de nuestras reacciones.

Vinos cobardes sin corchos y sin lacres color sangre, ríos de sangre pavimentan el bulevar que las almas recorren hasta el mar caribe.

No los perdonaremos, no al gobierno de la vista gorda inflamada de la infamia. No perdonaremos a su corte que posa como pomposo esperpento de nulas virtudes y el viscoso cuidado planetario.

Recubiertos de un traje de inocencia fabricado con galletas se posan sobre la lluvia, apelando al desconocimiento de sus responsabilidades disfrutan del banquete y defecan en altares de loza límpida que brilla para ocultar las miserias que manchan nuestros destinos.

Voluntad y azar, animales sedientos ¡desgraciados magnates de la conducta! ¿acaso no observan que la justicia fue degollada en horas del medio día?

Serán 30 o quizá 50 años… pero llegaremos a tiempo para ver el alba.