El escándalo por corrupción de la constructora brasileña Odebrecht  generó un movimiento telúrico en toda Latinoamérica y ha puesto en tela de juicio la confianza en sus instituciones y develado los procesos del Estado en las obras de infraestructura con una larga lista de involucrados en sobornos; expresidentes, vicepresidentes, fiscales, exsenadores, todas las ramas del poder público, un pequeño estado corrupto (será que eso son los estados latinoamericanos) pero no se debe ceder ante la confusión, el problema es bien grande para todos los países involucrados.

Desde México hasta la Patagonia los tentáculos de la constructora brasileña se extendieron a tal punto que llegaron a los bolsillos de una extensa trama de corruptos, quienes facilitaban los procesos de adjudicación de las diferentes obras. En Brasil donde inicio todo se llamó el caso Lava Jato (operación lavado a presión), y si se necesita mucha presión para hacer que la costra gruesa de la corrupción se desprende de todas las instancias del Estado, por eso uno que otro corrupto se merece su lavado en prisión.

Y es la prisión o mejor los alcances reales de la justicia lo que inquieta en esta densa trama, la renuncia del fiscal general de Perú quien defendía y cuidaba los intereses de diversos implicados pone en evidencia tal situación, la defensa de los beneficios particulares sobre el bien común. Parece ser sintomático en todos los casos, en Argentina las investigaciones alcanzan a la expresidenta y ahora senadora pero también al papá y hermano del actual presidente Mauricio Macri, en ambos casos las posibilidades de un sentencia están lejanas, en el primero por el fuero político de Cristina Fernández de Kichner y en el segundo porque difícilmente se llevará a juicio a los familiares cercanos del presidente.

Colombia no es la excepción en la investigación se relacionan expresidentes, senadores, empresarios, fiscales, una extensa lista de implicados pero pocos los imputados (será que falta vernos emputados) extendiendo un manto de injusticia sobre uno de los casos más grandes de corrupción en el país, tanto que el hombre más rico en Colombia Luis Carlos Sarmiento Angulo y su firma de construcción Corficolombia se encuentra mencionada en la trama de sobornos e ilegalidades de la firma brasileña, bueno así lo hizo entrever el testigo estrella del caso antes de la aparición del genio de la botella.

Por su parte, el fiscal Néstor Humberto Martínez encargado de investigar todo el proceso de sobornos, se encuentra más que impedido para adelantar la investigación (que parece ser más una simulación) ya que entre sus clientes de litigio antes de ocupar el alto cargo de la fiscalía se encontraba el dueño de la banca en Colombia, este conflicto de intereses aunado a la falta de credibilidad y legitimidad de la fiscalía hacen pensar que las posibilidades de llevar a la justicia a los responsables es más que remota.

Por esto las protestas del viernes que tenían como consigna ¡Fuera fiscal de bolsillo! o de muchos bolsillos, porque no olvidemos que son muchos los mencionados pero pocos los sentenciados y siendo así NHM sería más un fiscal de bolsillo de payaso en un caso de corrupción que no parece tener fondo ni limite en el número de sobornados, será esperar que toda la investigación no termine en una payasada y no vuelva a aparecer el genio de la botella.