Dice el adagio popular que “Por el Desayuno se conoce como será el Almuerzo”, una frase que viene como anillo al dedo a propósito de los recientes anuncios del Gobierno de Iván Duque para el Tolima y que se dan en respuesta a las primeras peticiones realizadas formalmente por Guillermo Alfonso Jaramillo, Alcalde de Ibagué y la Bancada de Congresistas Tolimenses liderados por el sector “Barretista”.

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El primer episodio ocurrió el pasado viernes 9 de octubre en las oficinas de Coldeportes en la Ciudad de Bogotá, allí el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo y la gerente del IMDRI, Diana Cepeda, se reunieron con el director de esta entidad, Ernesto Lucena. Los objetivos de la reunión eran básicamente dos:

  1. Presentar  de forma detallada al nuevo Director de la Entidad, el trabajo que ha adelantado la Administración Municipal para poder devolverle los escenarios deportivos a los ibaguereños, en ese sentido se presentaron entre otras, las sanciones interpuestas a los anteriores contratistas, el peritaje realizado con la Sociedad Colombiana de Ingenieros, las liquidaciones unilaterales de los convenios interadministrativos, la representación de las víctimas del desfalco, denuncias penales, los ajustes a los diseños de los anteriores escenarios, las licitaciones de la construcción y adecuación de los nuevos y el esquema del empréstito de 40 mil millones de pesos que recientemente fue aprobado por el cabildo municipal para apalancar la financiación de la reconstrucción de los mencionados escenarios; es decir, una ilustración completa sobre el panorama actual de este bochornoso capítulo de la historia de la corrupción en el país, y
  2. Solicitar de manera directa un aporte de recursos por parte de Coldeportes para la terminación de los escenarios.

El resultado, una respuesta que tiene tanto de impredecible como de predecible; pues a pesar de que el apoyo a la reconstrucción de los escenarios deportivos de la ciudad de Ibagué fue una promesa de campaña del actual presidente Iván Duque con todos los Tolimenses, la cual fue reafirmada el pasado 19 de septiembre, durante  la posesión del actual Director de Coldeporte, al afirmar que:

“(…) Vamos a demostrar que se pueden hacer unos Juegos Nacionales con los mejores estándares de contratación. No seguir viendo tragedias como la que sufrió el Tolima, Ibagué, que además tenemos que cumplirle a esa región terminando esa infraestructura y enalteciendo lo que es el Tolima (…)”

Contexto: “El que la hace NO la paga”, el mensaje de Iván Duque para el Tolima

La respuesta fue un rotundo “NO” a la disponibilidad de recursos en este 2018 y un “ya veremos” para el 2019. De alguna manera era previsible que dicho interés empezara a desvanecerse, pues recordemos que, una vez electo el Presidente Duque y conformado su equipo de empalme, desde el Tolima se tuvieron que lanzar contundentes y masivos llamados para que se apartara de la comisión de empalme al señor Andrés Botero, el Director de Coldeportes para la época en la que se fraguó el robo de los mencionados escenarios deportivos y sobre quien aún persisten enormes mantos de dudas con respecto a su responsabilidad en este descalabro para la ciudad.

Pero como factor adicional, se tiene la solicitud de reembolso de recursos que en días pasados le hiciera el actual Director de Coldeportes a la Alcaldía de Ibagué, en dicha misiva, la entidad le solicita a la Administración Municipal que le sean reintegrados alrededor de 25 mil millones de pesos, que en la actualidad se encuentran en manos del Municipio y con los que la ciudad cuenta para los procesos licitatorios que actualmente adelanta y que hacen parte del proceso de recuperación de los mencionados escenarios deportivos.

Una petición que tomó por sorpresa a los ibaguereños y que le significó movilizaciones ciudadanas tanto en redes sociales y en las calles de la ciudad, como la ocurrida el pasado miércoles en horas de la noche en las ruinas de las piscinas de la calle 42, allí se congregaron los ciudadanos indignados e hicieron un llamado a Coldeportes para que no solo no se lleve los recursos reclamados, sino que por el contrario, de muestras más claras de un verdadero compromiso con esta causa.

La segunda escena de este capítulo tiene que ver con el anuncio de la Agencia Nacional de Infraestructura ANI, sobre la inviabilidad financiera del proyecto de construcción de la vía Cambao-Libano-Murillo-Manizales; una autopista que tendría una longitud de 256 km y un costo estimado de $1,3 billones de pesos, que luego de haber sido anunciada por el entonces Vicepresidente de la República Germán Vargas Lleras, como una de las primeras APP entregadas en el país bajo su mandato, cuya construcción estaría a cargo del Consorcio Alternativas Viales.

De esta obra se dijo también que incluiría el mejoramiento de 124,6 km de vía y la rehabilitación de otros 132,3 km, obras que serían ejecutadas en 4 años y generarían alrededor de 1.700 empleos cada año en su etapa de construcción.

En síntesis una mega obra que se quedó en un anuncio por parte de Germán Vargas Lleras, pues la supuesta inviabilidad financiera esgrimida no se compadece con los más de 120 mil millones recaudados en los últimos meses producto del incremento a las tarifas de peajes en la zona norte del Departamento y que se destinarían a la financiación de dicha obra.

Ese otrora interés del gobierno nacional por desarrollar obras en el Tolima bajo el mandato de Óscar Barreto, el cual sirvió para apalancar en aquel momento la unidad de acción en pro de las aspiraciones electorales de Miguel Ángel Barreto y Germán Vargas Lleras, llega a su fin y esta decisiones negativas se traducen en una clara factura que el actual gobierno uribista le envía al gobernador de los Tolimenses.

La mencionada “cuenta de cobro” corresponde el apoyo brindado por el Barretismo a Germán Vargas Lleras y la “traición” generada por parte de estos a Álvaro Uribe Vélez ya que no respaldaron la candidatura de su discípulo, el actual presidente Iván Duque.

Estas respuestas de Duque son una muestra clara del interés no desinteresado del actual gobierno para con el Tolima, y no es desinteresado ya que la esperada voluntad para con el departamento solo podría materializarse hasta que el uribismo tenga gobernador o alcalde de confianza, conminando a los tolimenses a presenciar un verdadero espectáculo de politiquería y postergando necesidades sentidas y el desarrollo regional producto de esa forma de gobierno.

En consecuencia, esta situación empieza a ser canalizada por diferentes sectores que desde ya quieren agitar el ambiente político y sacar ventaja presentándose como los verdaderos redentores y gestores del desarrollo y la inversión en el Departamento por parte del gobierno nacional.

Es así como empezamos a ver el desfile de más de un “líder” político de la región en el Congreso de la República, tratando de llegar a aquellos dirigentes que, repetimos, buscan a partir de su cercanía con el gobierno sacar ventaja y mostrarse como verdaderos gestores y artífices de la inversión nacional en el Tolima.

Se empieza a advertir cómo por parte de este gobierno se supedita la inversión e interés regional a la afinidad que se tenga con los mandatarios de turno, pero a su vez de manera indirecta se da inicio al debate electoral del próximo año, pues sin lugar a dudas esa parcialidad a la hora de la inversión en las regiones es una intromisión directa a las dinámicas regionales y locales en materia política, reproduciendo un sistema político que como el que existe actualmente en el país; desequilibrado, falto de transparencia y cerrado para los nuevos liderazgos y las nuevas fuerzas políticas de la región.