A principio de año, cuando el antiguo secretariado de las Farc, hoy dirigentes políticos de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, inscribieron sus nombres como candidatos al Senado de la República, el ex alto comisionado de paz, Sergio Jaramillo, escribió una reflexión acerca de la estrecha relación entre la participación política y el éxito de los procesos de paz.

Jaramillo, estudioso que es, empezó por recordar un hecho probado:

“Las estadísticas demuestran que la vieja teoría de la ‘paz democrática’ (las democracias no se van a la guerra con otras democracias) es cierta. Y que lo mismo ocurre en el interior de los países, como debería ser si entendemos la democracia como un sistema de prevención y regulación pacífica de conflictos: cuanto más consolidada esté la democracia, menor será la probabilidad de que ocurra un conflicto armado (y viceversa).

Las estadísticas también demuestran que la ‘paz democrática’ opera igualmente a la hora de salir de un conflicto armado interno. Mientras más incluyente sea un acuerdo de paz y mientras más participen en el proceso democrático quienes antes estaban en armas, más posibilidades tiene la paz de ser “estable y duradera”.

Estas son las cifras, según un estudio de Charles Call de 25 conflictos internos que terminaron en los últimos 30 años. De ese universo, los países que adoptaron medidas de inclusión política de los excombatientes (15) lograron que la paz echara raíz, con excepción de dos. Por el contrario, todos los que no las adoptaron (los diez restantes) y optaron por la exclusión cayeron en un nuevo ciclo de violencia.

Concluye Call: “Medidas de inclusión para los antiguos enemigos son el camino más seguro a la no repetición; medidas de exclusión son el camino a un nuevo conflicto armado”. “

La participación política, concluyó el ex alto comisionado en su reflexión, “es la mayor garantía para la no repetición”. De esta envergadura es lo que está en juego con la decisión de ‘Iván Márquez’, de no ir al Congreso.

Contexto: La inclusión política garantiza que no se repita la violencia

 

La decisión de Márquez

Iván Márquez, quien fue el jefe negociador de la delegación de la guerrilla en La Habana y cabeza de lista a Senado, anunció esta semana que no tomará posesión de su curul por considerar que no goza de “garantías jurídicas”, pero además porque afirma que “el Acuerdo de Paz ha sido violado y se debate entre la vida y la muerte”. Su decisión de declinar a la credencial de congresista implica no sólo una fractura en el interior del nuevo partido, sino un movimiento en las listas de Senado y Cámara.

Márquez, de quien siempre se ha dicho que tiene el perfil más político de la dirigencia guerrillera, renunció al Congreso mediante una dura carta pública.

 

 

“Tres circunstancias se interpusieron insalvables en mi posesión como senador de la República este 20 de julio en desarrollo del Acuerdo de Paz. La primera de ellas es el montaje judicial o entrampamiento urdido por el fiscal general y la DEA, que hoy tiene injustamente tras las rejas a Jesús Santrich y entre la vida y la muerte al proceso de paz. El fiscal hundió el puñal de sus resentimientos en el corazón de la confianza y en el propio corazón de la inmensa mayoría de los guerrilleros”, expresó.

“La segunda es la impresionante desfiguración de la JEP que hoy hace irreconocible esa jurisdicción comparada con el texto original firmado por las partes en La Habana. No hay antecedentes próximos en el planeta Tierra en el que un Acuerdo de Paz, luego de firmado y celebrado por los plenipotenciarios de las partes, haya sido modificado al antojo de personas interesadas, ajenas a esa construcción”, agrega la carta.

Contexto: Estos son los dos ‘articulitos’ que el uribismo le cambió a la JEP

Y concluye: “La tercera circunstancia es que no se ve por ninguna parte la determinación de cumplir con asuntos esenciales del Acuerdo como la reforma política, sin la cual no habría condiciones para el tránsito de la rebelión armada a la política legal. Es inconcebible que cinco años después de aprobado el primer acuerdo parcial sobre tierras, estas no se hayan formalizado o titulado a favor de los campesinos que actualmente las poseen. Sin menospreciar el rol de la incompetencia de ciertos funcionarios del Estado, el ciudadano de a pie percibe también que tiemblan de pavor frente a los latifundistas y despojadores de tierras”.

 

Un triunfo para el uribismo

En una columna de opinión publicada por la Fundación Paz y Reconciliación, el analista político y estudios del conflicto armado, León Valencia, calificó la decisión de ‘Iván Márquez’ de no asumir la curul en el Congreso como grave. “Este es el triunfo político más grande del uribismo contra los acuerdos de paz”, dijo.

 

 

“La Corte Suprema de Justicia y Duque tendrán, seguramente, en sus manos la extradición de Santrich y no es descartable que tomen esta decisión en los próximos meses.  ¿Qué hará Márquez?, ¿volverá a la guerra? No quiero pensar en ese escenario. El proceso de paz fracasaría. Las disidencias, ahí sí, dejarían de ser fuerzas marginales, condenadas a convertirse en simples organizaciones criminales ligadas al narcotráfico y tendrían un nuevo impulso; la negociación con el ELN sería mil veces más difícil; y el gobierno de Venezuela tomaría un protagonismo impresionante en el conflicto colombiano”, agregó.

Valencia, quien se reincorporó a la vida civil tras su paso por la guerrilla, le pidió a Márquez que “en vez de refugiarse en las montañas, Márquez tendría que refugiarse en las bancadas parlamentarias comprometidas con la paz, en la opinión pública que ha favorecido el proceso y en las organizaciones sociales que a pesar de las agresiones persisten en sus luchas.”