La Sala Plena de la Corte Constitucional declaró que la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas es ajustada a la constitución. La decisión la tomó, este miércoles, al declarar exequible el Decreto 589 del 5 de abril de 2017 que creo, por un periodo de 20 años –que podrán ser prorrogables–, la entidad encargada de dirigir, coordinar y contribuir en acciones para buscar personas desaparecidas en el marco del conflicto armado en Colombia.

Este organismo será de carácter humanitario y extrajudicial, pues no inhabilitará a las autoridades que adelantan investigaciones para establecer las circunstancias y responsabilidades, ni tampoco podrá ser utilizado para atribuir responsabilidades. La unidad, de acuerdo con el decreto, tendrá un enfoque territorial, diferencial y de género, que corresponda a características en cada territorio y en cada población, con especial atención en la protección de mujeres y menores víctimas del conflicto armado.

Entre sus funciones, la Unidad deberá recolectar toda la información disponible para ubicar a personas desaparecidas y contrastar la información de entidades oficiales y no oficiales. Igualmente, tendrá que poner en marcha un plan nacional que establezca prioridades para cumplir con los objetivos en coordinación con entidades, víctimas y organizaciones de derechos humanos.

También deberá coordinar y adelantar, con el apoyo de Medicina Legal y de otras entidades, procesos para buscar, localizar, recuperar, identificar y entregar los cuerpos de personas desaparecidas. Asimismo, entre sus funciones está la de garantizar la participación de los familiares en la búsqueda de sus seres queridos y que deberá estar acompañado de un informe detallado de la información que se logre obtener sobre lo sucedido.

Esta unidad deberá, entre otras cosas, elaborar e implementar un registro nacional de fosas, cementerios legales y sepulturas, en coordinación con autoridades competentes. Igualmente tendrá acceso a bases de datos oficiales y podrá firmar convenios con organizaciones de víctimas y de derechos humanos para tener acceso a la información. En cuanto a la información reservada, la Unidad deberá garantizar la reserva de la misma por escrito. Lo mismo sucederá con la información de inteligencia y contrainteligencia. Esta Unidad, para la Corte Constitucional, es una realidad.

Cuatro claves para entender los desafíos de la Unidad

Foto: La Razón

Los familiares participarán en la búsqueda de sus seres queridos

El carácter humanitario y extrajudicial de la Unidad facilitará la participación de las familias en la búsqueda de los desaparecidos, pues su intervención no estará restringida por las limitaciones y las formalidades de un proceso judicial penal.

“Hasta el momento – explica Luz Marina Monzón – la búsqueda de desaparecidos en Colombia se ha adelantado en el marco de procesos penales en los que los familiares se han limitado a testimoniar”. Pero en los procesos que adelantará la Unidad (cuya tarea no es juzgar a los victimarios) la lógica será distinta, pues los familiares no solo aportarán con información o con sus testimonios, sino también con los saberes y metodologías que han construido a partir de sus propias experiencias de búsqueda.

“Las actividades de la Unidad serán verdaderamente reparadoras en la medida en que las familias contribuyan en cada etapa de la búsqueda y su experticia sea incorporada en las herramientas humanitarias de búsqueda, localización e identificación que la Unidad establezca”, dice Monzón.

Para César Muñoz esta es una gran oportunidad para visibilizar la labor investigativa que cientos de familias y organizaciones sociales adelantan hace varias décadas para dar con el paradero de sus desaparecidos.

“No solo buscamos cuerpos, también buscamos verdades”

Localizar un cuerpo, identificarlo y devolverlo a sus familiares para que realicen los rituales de entierro y despedida que han postergado durante años sin duda ayudará a mitigar su dolor. “Pero la sensación de incertidumbre muchas veces no termina con el hallazgo del cuerpo, sino con el esclarecimiento de las circunstancias que precedieron y rodearon la desaparición”, señala Muñoz.

En ese sentido, la función reparadora de la Unidad de Búsqueda no solo radica en su efectividad para encontrar cadáveres, sino en su capacidad para contribuir a esclarecer los contextos, las motivaciones y los actores que propiciaron la desaparición.

“Exhumar los cuerpos que fueron desaparecidos y privados de la vida implica exhumar verdades que nos permitirán entender los porqués de la desaparición forzada en Colombia y lo que ha significado para las comunidades construirse en medio de tantas ausencias”, anota Muñoz.

Esa, para Monzón, es una de las tareas más desafiantes de la Unidad:. “Esperamos que este mecanismo nos ayude a comprender que las personas desaparecidas nunca han dejado de ser parte de esta sociedad y que su desaparición no solo ha afectado a sus familiares, sino que ha instalado la desconfianza y el miedo como formas de interacción social en todo el país”.

La Unidad de Búsqueda aportará a la Comisión de la Verdad y se alimentará de la JEP

Las actividades humanitarias de la Unidad de Búsqueda se desarrollarán como complemento y sin asumir las funciones de la Comisión de la Verdad y de la JEP. En ese sentido, dice Monzón, los tres mecanismos deberán articularse de manera adecuada para operar como lo que son: un sistema integral para ofrecer respuestas a las víctimas.

“La documentación que recolectará la Unidad le servirá a la Comisión de la Verdad para entender, en perspectiva de memoria histórica, qué lugar ocupó la desaparición forzada en el conflicto armado”, dice Monzón.

En relación con la JEP, la experta explica que la Unidad de Búsqueda debe garantizar la confidencialidad de sus fuentes y que, por lo tanto, no podría entregárselas a ese organismo de justicia. “Salvo los estudios forenses, nada de la información que produzca o reciba la Unidad puede servir como prueba a las autoridades judiciales”, anota Monzón.

“Lo que sí se esperamos es que la JEP remita a la Unidad de Búsqueda a las personas que acepten haber cometido crímenes de desaparición forzada para que contribuyan a dar con el paradero de los desaparecidos”, puntualiza Monzón.

La Unidad también espera encontrar a los combatientes dados por desaparecidos y a personas con vida

Otro de los desafíos de la Unidad de Búsqueda es encontrar a los combatientes de todos los grupos armados que fueron desaparecidos en medio de las dinámicas de la guerra y cuyas familias, al igual que las de los civiles, esperan respuestas. Así mismo, la Unidad enfrenta el desafío de localizar a personas que hoy son dadas por desaparecidas, pero que no han perdido la vida.

“Los mecanismos de búsqueda que las instituciones especializadas en el tema han desarrollado hasta ahora se concentran en la búsqueda de personas fallecidas, pero la Unidad está llamada a diseñar nuevas herramientas para encontrar vida”, dice Monzón. Experiencias como las de El Salvador (donde se han especializado en buscar a personas que desaparecieron siendo niñas) o como las de Argentina (donde las Abuelas de la Plaza de Mayo han dado con el paradero de los nietos que desaparecieron durante la dictadura) son, según la directora de la Unidad, un buen ejemplo en este sentido.

 


Con información de Mimbre y El Espectador