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Foto: Colombia Informa

 

El modelo que propone el candidato uribista refleja una visión cercana a la de los republicanos gringos, y especialmente a los neoconservadores, que creen en el llamado “trickle down effect”, la idea de que el crecimiento en cabeza de los ricos y de las empresas, “gotea” hasta los más pobres y por eso, al final, ayuda a que todos se beneficien.

También conocido como “economía de la oferta” (supply-side economics), su propuesta básica es que el Estado debe abaratar la oferta de bienes y servicios, reduciendo el costo de producirlos con impuestos menores y menos regulación estatal, para que las empresas contraten más trabajadores formales y el gasto y ahorro de éstos, que por estar formalizados tendrían seguridad social y pagarían impuestos, ayuden al crecimiento económico.

Al final, es una propuesta de reducir el tamaño del Estado y dejar la iniciativa económica en manos de los privados.

En las economías actuales esa visión suele ir de la mano de fortalecer el mercado de capitales con fondos de ahorro que puedan invertir en diferentes sectores mientras deben devolver el dinero, como los actuales fondos privados de pensiones, pues así se permite que el capital fluya a los negocios que lo necesitan y crean riqueza.

Esa visión se nota en muchas de sus propuestas. Las dos centrales son la de simplificar el sistema tributario para empresas y personas con “tarifas competitivas”, con lo que le apunta a la vez a menos impuestos y menos regulaciones; la de racionalizar el gasto público; y la de lograr un crecimiento sostenido de la economía “con base en inversión, exportaciones y consumo robustos, expandiendo la clase media y reduciendo la pobreza de manera permanente”.

También se nota cuando propone 10 años de incentivos tributarios (no dice cuáles son, pero implican pagar menos impuestos) a inversiones productivas en el agro, reducir el costo país (lo que la inversión extranjera ve como costo adicional por invertir en Colombia frente a otros países) “mediante la simplificación normativa”, profundizar los mercados de capitales, o bajar los impuestos a las empresas pequeñas privilegiando “ procesos de formalización y desarrollo de oportunidades laborales formales”.

Esa mirada abarca también sus propuestas sociales, que no son tan radicales como las de los íconos neoliberales como Ronald Reagan en Estados Unidos o Margaret Thatcher en el Reino Unido pero que parten del supuesto de que para crear equidad el sector privado también debe jugar un papel protagónico.

“Nuestra principal meta social estará centrada en la generación de empleos formales mediante una economía dinámica que florezca ”, dice,lo que muestra que su mayor política social es incentivar a las empresas para crear empleos.

De hecho, propone darle descuentos tributarios e impulsar las llamadas empresas B, que son las que buscan tener rentabilidad mientras solucionan problemas sociales y ambientales (como empresas de reciclaje o que tienen una producción sostenible), que tradicionalmente han encarado entidades sin ánimo de lucro o el Estado.

Esa misma mirada está en su propuesta de formalización laboral, en las de educación superior, que apuntan también a fortalecer el mercado de capitales (fomentar los ahorros de las familias para pagarlos, para las universidades privadas; y un vehículo financiero para fortalecer las públicas por una vía diferente al presupuesto nacional)

Por ejemplo, para reducir brechas sociales (como las de ingresos por clase y género, de consumo, de acceso a TIC o al empleo), propone lograr “empleos formales y estables, sumados a un aumento de los ingresos de las familias, para lo que proponecrear un sistema que no explica.

Otro caso es el del campo, en el que propone apoyar las asociaciones entre campesinos y agroindustriales facilitando sus reglas de juego.

Sin embargo, en un punto importante su perspectiva diverge de la ortodoxia fiscal que suele tener el neoliberalismo y lo ‘criolliza’: Duque propone flexibilizar la regla fiscal, un artículo de la Constitución que evita que el déficit fiscal se desborde

Lo mismo ocurre en otras propuestas puntuales, como al asegurar que la mitad del presupuesto del agro irá en infraestructura (que implica que el Estado va a tener un gasto público importante, aumentando la demanda y no la oferta).

En todo caso, una de las cosas que hace más clara su visión es la ausencia de propuestas para mejorar la equidad, o incluso crear empleo formal, a través de la intervención del Estado. Su norte es que eso se logra con menos regulación, menos impuestos a las empresas y más iniciativa privada.

 

Vargas muestra un liberalismo pragmático de apoyo a las empresas

 

 

El modelo económico que reflejan las propuestas de Germán Vargas responde a una visión liberal moderada, similar a la de la “Tercera Vía” de Tony Blair que ha defendido Juan Manuel Santos,

En esa visión, el sector privado es el responsable del grueso de la actividad y las decisiones económicas, pero el Estado puede ayudar a mover la economía, con gasto público en algunos sectores clave, siempre ayudando a las empresas (que invierten, ahorren, producen y consumen) más que a las familias o los trabajadores (que invierten, ahorren, producen y consumen).

La defensa de ideas liberales es clara en su propuesta económica, que busca “generar condiciones propicias que favorezcan la inversión privada, el emprendimiento y la formalización (…) para lo que se requiere generar confianza en el país y un ambiente amigable a la inversión; se necesita una Colombia en la que hacer empresa y ser formal tenga sentido”, dice su programa.

También se aterriza en la idea de una nueva reforma tributaria, que es el proyecto central de la propuesta económica. Esa reforma busca esencialmente mayor competitividad, no más igualdad, y por eso baja los impuestos a las empresas, especialmente la tasa a la que pagan renta las empresas del 33 al 30 por ciento, permite que descuente el IVA que pagan cuando compran bienes como inversión para sus negocios, y elimina el impuesto a los dividendos.

En general, Vargas ve al Estado como un árbitro que ayude a asegurar que esa iniciativa privada funcione.

“Un Estado austero pero eficiente, que da claridad en las reglas de juego, que privilegia el bien común sobre el particular, que cuenta con instituciones respetadas y creíbles, y que no dude en hacer cumplir la ley”, dice en su propuesta de economía.

Pero, a la vez, muestra que tiene una visión de un Estado con un papel líder en sus propuestas de vivienda, infraestructura y minas y energía, que pone como sectores jalonadores del crecimiento económico (en algunos apartes, pero no en todos, incluye el turismo, la agricultura y la industria exportadora).

“Uno de los mejores caminos para lograr mayor justicia social, mejorar la calidad de vida de millones de colombianos, dinamizar la economía, romper las barreras de la pobreza y generar empleo digno, es a través de la construcción de nuevos hogares dignos”, dijo al lanzar la política de vivienda.

En la de economía, explica que eso se hará en principio con un Estado que mejore el ambiente para esos sectores. “Es indispensable impulsar la inversión en infraestructura, así como recuperar la inversión en el sector minero-energético mediante la adopción de políticas que den seguridad a los inversionistas y recuperen la rentabilidad de las proyectos “, dice.

Y también propone facilitar la formalización de las empresas, hacer más flexible la contratación y despido de trabajadores,

Pero la participación del Estado para fortalecer la iniciativa privada tiene en ocasiones un papel más activo, y a eso le dedica todo un capítulo de sus propuestas, que propone una política de desarrollo empresarial.

Además de incluir allí la reforma tributaria, propone políticas específicas para que el Estado ayude a las empresas, incluso dándoles recursos públicos por varias vías, algo que no entra dentro del cánon neoliberal y acerca su modelo a propuestas más de centro.

Por ejemplo, para que tengan acceso a recursos propone fortalecer los créditos de Bancoldex y Finagro (entidades públicas) a empresas privadas de sus sectores (exportaciones y agro) y crear un fondo de capital semilla para emprendimientos tecnológicos; para mejorar las personas que contratan propone crear una bolsa de empleo, manejada por el Servicio Público de Empleo, para ubicar laboralmente a los trabajadores con debilidad manifiesta; o para ayudar a que sean más competitivas mantendrá proyectos de apoyo a las empresas como Innpulsa (para la innovación), los Programas de Transformación Productiva y en general subsidiar parcialmente programas de mejoras internas de las empresas.

En contraste, no tiene una política de pobreza, desigualdad y la de empleo se centra en ayudar a que las empresas encuentren los trabajadores que necesitan. “Propongo una política integral que comprende la creación de un sistema en donde el país sabrá qué sectores económicos están más activos, cuántos trabajadores se necesitan y de qué tipo, incluso en dónde se debe actuar para salvar empleos. Además, se capacitarán a las personas y trabajadores para que ocupen las vacantes disponibles o aquellas que el aparato productivo necesite”, fue su resumen al lanzarla.