Los resultados electorales del 11 de marzo en Cámara de Representantes para el Tolima no arrojaron mayores sorpresas,  tal como lo habíamos pronosticado en nuestras cábalas.

Grandes victorias y grandes derrotas y, probablemente, el inicio del agotamiento de un importante sector de la clase política tradicional del departamento, son las conclusiones que deja el “primer round” por las presidenciales y las elecciones locales en la cámara baja.

Esta es la primera parte de una análisis de largo aliento que adelantaremos esta semana.

 

 

Los godos son la primera fuerza electoral del Tolima

El gran ganador de la jornada electoral fue el gobernador Oscar Barreto Quiroga quien se ratifica como el mandamás del Partido Conservador en el Tolima, pese a la intentona desde adentro de esa colectividad para minarle su poder.

La lista azul logró ser la primera fuerza a Cámara de Representantes con 108.589 votos que le permitieron asegurar dos curules, una para Adriana Magaly Matiz, la ex liberal y ex uribista que finalmente pudo conquistar los votos del ‘barretismo’, suficientes para quedarse con la mayor votación de la jornada: 37.846 papeletas.

Muy de cerca, José Elver Hernández Casas, “Choco”, el heredero de la estructura de los parapolíticos Gonzalo García y Luis Humberto Gómez Gallo, logró mostrarle los dientes a la maquinaria de Barreto con 37.188 votos, y se consolida como uno de los grandes jugadores para las elecciones locales del próximo año.

Lo que vendrá en adelante será la reedición de la larga disputa de estas dos casas políticas por el control del partido, que se expresará en la definición de avales, alianzas y candidaturas para la alcaldía de Ibagué y la gobernación del Tolima. 

 

El Uribismo pisa fuerte y se cotiza

Con 78.122 votos, la lista del Centro Democrático logró mantener una curul en la Cámara de Representantes por el Tolima.

Aunque es improbable conocer las motivaciones por las cuales los electores acuden a las urnas, al parecer, a Ricardo Ferro, el candidato de los seguidores falsos en twitter, le funcionó la estrategia de exacerbar el odio contra el proceso de paz y capitalizar el dolor de las víctimas del conflicto armado.

Ahora, sus 18.853 votos en Ibagué, la más alta votación de la capital del departamento, lo convierten en un referente obligado para que cualquier aspirante a la alcaldía se siente a negociar.

Hoy por hoy, tanto Ferro como Barreto, ambos con el lastre de no haber podido ser alcaldes de Ibagué (por el momento), tienen importantes probabilidades de quedarse con ese cargo por interpuesta persona. La pregunta es qué nombre los podrá unificar.

 

La U pierde pero Yepes gana

Después de tener dos curules con votaciones muy fuertes en el departamento, el Partido de la U palideció en las urnas, al límite de pasar raspando para mantener un solo escaño.

Jaime Yepes perdió cerca de 10 mil votos con respecto a la elección de 2014, pero logró asegurar su silla por cuarta vez en el Congreso con 22.231 votos (aspiraba a superar los 40 mil).

Carlos Edward Osorio, por su parte, dejó su movimiento en cuidados intensivos. El triple salto mortal que dio para llegar al Senado, dejar a Harold Urrea en Cámara y mantener dos espacios en la asamblea departamental, lo dejó en el suelo con pocas probabilidades de ponerse en pie.

(Todo dependerá de las alianzas que el saliente Representante logre para las presidenciales).

Esta es la segunda vez que Yepes derrota a sus rivales en la U, Carlos Edward Osorio y Jorge Tulio Rodríguez. La primera vez fue en 2006, cuando le ganó la curul a Jorge Tulio, que venía de sacar 80 mil votos en la alcaldía de Ibagué.

La pregunta que queda es para qué le sirvió a Yepes la alianza con Gentil Gómez. 

 

Emilio tuvo premio de consolación

Cambio Radical logró meter un representante a la Cámara por el Tolima, se trata de Aquileo Medina, el hombre de Emilio Martínez Rosales, quien logró 21.572 votos.

Pero el ’emilismo’ perdió más de lo que ganó, pues su ficha en el Senado, Rosmery Martínez Rosales, se quemó.

Aunque golpeado, Emilio ratificó que es el gran elector de Cambio Radical en el Tolima y que lejos están de disputarle el control de esa colectividad los ex alcaldes de Ibagué (y ex liberales), Rubén Darío Rodríguez y Jesús María Botero, quienes tras la figura de Marta Villarreal, solo alcanzaron 6.468 votos (entre los tres).

Otro ex liberal que salió directo al pabellón de quemados fue Raúl Porras, con 2.484 votos.

 

El ocaso del Partido Liberal

“Raspando la olla”, el Partido Liberal del Tolima logró mantener a Ángel María Gaitán en la Cámara de Representantes.

El partido de Mauricio Jaramillo, que hace un par de años tenía Gobernador, senador tolimense, alcalde de Ibagué y Representante a la Cámara, hoy sólo alcanza 43.343 votos en el departamento, por debajo de todos los partidos tradicionales.

Gaitán, con 23.762 votos, es lo que le queda al “jaramillismo”, que esta vez sí recibió la muenda que hace años le tenía prometida el ‘barretismo’. Con esta realidad, el liberalismo está prácticamente liquidado para las locales, aunque la política es “dinámica”.

 

“Cámara alternativa”, el fracaso de una ilusión

Al Guillermo Alfonso Jaramillo se le mojaron los papeles con la lista de la Decencia encabezada por Gonzalo Parra, que apenas logró 12.305 votos para la Cámara, una lista muy débil con cinco candidatos que no sumaron 8 mil votos.

El encargado por el alcalde para armar la lista de los movimientos alternativos, Nayid Salazar, no logró maniobrar para poner de acuerdo a los grupos y grupúsculos de izquierda y sacar una sola lista que habría asegurado el umbral, sin descartar la curul, en caso de que hubieran llegado unidos con el Polo y los Verdes.

Por el otro lado, la apuesta, al parecer, era la de la “derrota digna”, una actitud que por años ha identificado a la izquierda colombiana.

Sectores de amarillos y verdes en la “Coalición Colombia” se opusieron radicalmente a una alianza con Jaramillo, aunque no se ruborizaron al recibir el discreto aporte de un uribista y un barretista en la lista. 

Al final, quedaron dos listas con buena votación pero sin umbral y sin curul.