Cuestionar es un medio de proceder porque nos coloca en dirección a una respuesta. El proceso mismo de la investigación tomó su propio curso y en la medida de ello examiné la trama de este trabajo investigativo y observé que la formulación de las preguntas se quedaba corta con respecto a lo que yo aprendía. La secuela de este cambio es definitiva en cualquier intención de significado. Ahora la pregunta se dirigía hacia el ¿para qué? Este avance permitió tener una visión más amplia de los posibles sentidos comunicativos de las experiencias corporales.

El para qué de mis objetivos encuentra que las expresiones culturales de resistencia pueden siempre ir más allá, el movimiento de vaivén de la experiencia temporal trabaja no sólo la resistencia, sino además la expansión, es como habitar el vacío y fundar un mundo comunicativo en cada paso vivido de la experiencia.

Involucramos nuestro cuerpo en la danza y eso nos dirige hacia la totalidad, nos convoca a reunirnos como grupo, a problematizar la realidad política y social de un país mestizo y colonial como Colombia. Situarnos como personas y reconocer la experiencia de mi amigo para ser tú, yo y nosotros.

En cuanto a la comunicación, lo que podemos decir es que, desde el principio de la formulación del proyecto, se buscó explorar un campo no precisamente nuevo, pero sí impopular para los estudiantes de las facultades de comunicación. Poner en entre dicho lo que entendemos por comunicación y buscar metodologías y espacios que nos sirvan para ampliar su estudio. La comunicación como dimensión básica de la vida, aquello que se pone en común y es de significativo para la misma comprensión de la vida.

 

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¿Que qué quiere el ombre negro? Aunque me exponga al resentimiento de mis hermanos de color, diré que el negro no es un ombre*.

Frantz Fanon, Piel negra, Máscaras blancas, 1952.

 

Fanon nació antillano, Jairo nació colombiano. Comparten la memoria ancestral de los océanos y así ponen en comunicación el hecho de que, si bien es cierto que la conciencia es actividad de trascendencia, hay que saber también que esa trascendencia está obsesionada por el problema del amor y de la comprensión.

 

Mirá, hay dos campos: el blanco y el negro, ambas metafísicas son disolventes y, para nosotros, el que adora a los noir está tan “enfermo” como que el que los abomina. Y a la inversa, muchacho, el negro que quiere blanquea su raza es tan desgracio como el que predica el odio al blanco.

Frantz Fanon, Piel negra, Máscaras blancas, 1952.

 

El punto de partida de la reflexión crítica de Frantz Fanon tiene que ver con la historia de la relación de Francia con sus colonias esclavistas, que es distinta a la historia de la relación de España con las Américas esclavistas. El deseo de terminar con un círculo vicioso fue el único guía tanto de los esfuerzos de Fanon como de los movimientos de Jairo.

Cada uno de estos hombres negros, desde sus realidades circunstanciales, entendieron su irreductible pertenencia a la época en la que habían nacido. Desde el análisis psicológico, el martiniqués quiere ayudar a sus hermanos a tomar conciencia de las realidades económicas y sociales.

 

Yo te digo, sacúdete con energía, quitaté el lamentable caparazón de servidumbre construio durante siglos de incomprensión.

Frantz Fanon, Piel negra, Máscaras blancas, 1952.

 

Por la costa del pacífico colombiano, más de 30 años después de la publicación de Piel negra, máscaras blancas, Jairo Antonio vive en carne propia el doble complejo de inferioridad.

 

Uno de negro debe buscar mejorar la raza
y mejorar el status social.
Eso me lo decían mis padres, los amigos o los vecinos.

Jairo Cuero, Bogotá, abril, 2017.

 

El complejo de epidermización ataca señalando con el dedo, mostrando las diferencias y ocultando las proximidades. Jairo dice que su serenidad no debe ser confundida con pasividad, muchas veces lo creyeron bobo o era tratado infantilmente. Pero su serenidad contiene un carácter fuerte, un cierto tipo de brusquedad, ¿tal vez la violencia? Me confiesa que siente rabia, le pregunto ¿por qué tienes rabia?

 

Porque siento que vivir en Tumaco, en un lugar humilde, en un pueblo abandonado por el gobierno, en donde las oportunidades de vida y trabajo son pocas,
en donde la población la mayoría es negra,

y que te estén recordando que tú eres negro,
que eres menos que los demás, que lo negro está mal, todo el tiempo son modelos sociales
indicándote que tú eres ¡menos, menos, menos!
Jairo Cuero, Bogotá, abril, 2017.

Jairo Cuero, Bogotá, abril, 2017.

 

Pero Jairo Antonio logra sacudirse la armadura y, en la proyección contemporánea del mangingue, se mueve en círculos grandes, sus brazos dan y reciben, sus movimientos son explosivos y buscan tensionarse. La intención de Jairo siempre es grande porque lo afrocontemporáneo permite el diálogo con la tradición.

 

No es lo mismo hacer un currulao, por ejemplo, hace 20 años atrás que hacerlo en este momento, porque en este momento lo afecta lo que pasa en las circunstancias en las que estás en este momento.

Jairo Cuero, Bogotá, enero, 2017.

 

Pero Fanon no se quedó ahí y abarcó el renacimiento del hombre y de la mujer negra. Expresó que el ser humano es un Sí que vibra con las armonías cósmicas.

 

-Mijo, el día que usté se encuentre condenado a contemplar la disolución de las verdades elaboradas para los ombres colonizados. Ese día usté dejará de ver las antonimias proyectadas sobre el mundo.

Frantz Fanon, Piel negra, Máscaras blancas, 1952.

 

No es lo mismo bailar una cumbia hoy que ayer. La danza afrocontemporánea propone una reflexión filosófica frente a lo viejo y lo nuevo, es decir, frente al dilema de la inmutabilidad de la cultura africana.

 

Cuenta un viejo dicho que
un pueblo debe conocer sus raíces
más no hundirse con ellas, ¿me entendés?

Jairo Cuero, Bogotá, marzo, 2017.

 

Asumir una cultura es entender que la tradición no involucra exclusivamente un sentido de transmisión y de recepción, sino, por el contrario, la tradición debe ser entendida como dinámica, constantemente interpretada y reinterpretada, pues la creación es inherente al ser humano y no podemos pretender quedarnos en lo mismo de siempre si lo que queremos es crear.

Pero esa no es la circunstancia actual desde donde se empieza el camino hacia la libertad. No. Debemos ir hacia la reflexión de entendernos como seres espacio-temporales en un mundo condicionado, en donde el agua que corre por el río nunca es la misma. ¿Cuál es la actividad filosófica hoy, sino el trabajo crítico del pensamiento sobre uno mismo?

 

El problema aquí muchacho, se sitúa en la temporalidá. Negros y blancos estarán desalienados cuando hayan rechazao encerrarse en la Torre sustancializada del pasado.

Frantz Fanon, Piel negra, Máscaras blancas, 1952.

 

¿Respiras ayer? ¿Respiras mañana? La danza requiere una inversión corporal verdadera, en nuestro país existe un extrañamiento de uno mismo, un desconocimiento mutuo del otro que nos ha llevado a las más terribles guerras. Si en un momento la memoria nos falla, debemos escuchar las voces de nuestro cuerpo, las aguas que comunican la historia del mundo. Fanon escribe que en algún momento se planteó la cuestión de ser efectivamente solidario con un pasado determinado, y fue en la medida en la que se comprometió frente a sí mismo, y ante el prójimo, a combatir con toda su fuerza para que nunca hubiera sobre la tierra, pueblos sometidos.

 

¿Quieres que te cuente? Me descubrí un día en el mundo y me reconocí un único derecho: el de ¡Exigir! Al otro un comportamiento humano. No soy prisionero de la historia. Mirá, ni tu no yo debemos buscar allí el sentido de nuestro destino. Debej de recordar en todo momento que el verdadero salto consiste en introducir la invención en la existencia. En ejte mundo al que nos encaminamos, nos creamo interminablemente.

Frantz Fanon, Piel negra, Máscaras blancas, 1952.

El aporte más grande de la danza afrocontemporánea a la historia de Colombia tiene que ver con su capacidad creadora y su sabiduría corporal cargada de tanto simbolismo. La danza es capaz de tejer un sentido que comunica entre generaciones, es capaz de romper con las distancias y los individualismos. Asumir en este sentido una cultura implica comprehender que ésta es dinámica, que permite los encuentros y el diálogo.

Pero el hombre y la mujer negra son también un No y Fanon pide que se los considere además desde su actividad negadora. Sentirnos en la voz de toda la historia de la esclavitud, porque la maldición del negro fue haber sido esclavizado.

 

No a la indignidad de la persona No a la explotación de la persona, No al asesinato de lo que hay más humano en la persona: la libertad.

Frantz Fanon, Piel negra, Máscaras blancas, 1952.

 

Jairo experimentó en su propio Cuero la capacidad transformadora de la danza. Fanon lleva al humano al ser accional, a la primera urgencia de quien tras haber reflexionado, se apresura a actuar, es decir, a mantener en su circularidad el respeto de los valores fundamentales que hacen un mundo humano.

 

La danza digamos me enseñó, un camino digamos que de eso se llama no de rebeldía sino como de una especie como de revolución,
en donde a través de la danza yo muestro mi color,
como soy yo, que me gusta que no me gusta,
de donde soy, mis raíces y las defiendo con base en la danza.

Jairo Cuero, Bogotá, enero, 2017.

 

Fanon acepta las consecuencias del estremecimiento de la muerte, la disolución irreversible, pero también la posibilidad de la imposibilidad. Como dijimos antes las personas son un sí y a la vez un no. Como una canción el ser negro vive su vida, pesca, sufre y baila.

Bailamos para ser vistos, para expresar nuestro sufrimiento, nuestras preocupaciones. El único medio para romper este círculo infernal que me remite a mí mismo, consiste en restituir al otro, por la mediación y el reconocimiento de su realidad humana. Ahora bien, el otro debe efectuar una operación semejante. La operación unilateral sería inútil.

Fanon decía que el negro, aunque sincero, es esclavo del pasado. El tiempo es inmanente a nuestro ser, es en el singular movimiento que de un cabo al otro el tiempo se mueve, es decir, el presente siempre tangible que viene de atrás y se dirige hacia adelante.

 

No soy esclavo de la Esclavitú que deshumanizó a mis padres ¿Superioridá? ¿Inferioridá? ¿Por qué no simplemente intentar tocar al otro, sentir al otro, revelarme al otro?

Frantz Fanon, Piel negra, Máscaras blancas, 1952.

 

En este país como en casi toda América latina hay patrones implícitos y sutiles de discriminación étnica. Colombia es un territorio que se ha ido conformando en la línea delgada del mestizaje de diversos continentes, los puertos caribeños presenciaron el fuerte colonialismo hispano y puerta de entrada para los esclavos africanos. Durante mucho tiempo se mantuvo la visión jerarquizada de la “superioridad blanca” y el negro dentro de este collage ocupó siempre un rango inferior.

No fue sino hasta la constitución de 1991, que se estableció un principio de reconocimiento y protección de la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana. La administración de Samper (1994-1998) contempló una estrategia de modernización y reconversión industrial, que postulaba al pacífico dentro de los objetivos de lograr una mayor competitividad, con miras al mercado internacional. Aun así, el pacífico hoy en día sigue siendo un territorio desconocido para la mayoría de colombianos.

Diversificar el pensamiento, permitir la creatividad y el movimiento constituyen amplias formas de acceder al tiempo. Esa relación diferente que podemos asumir frente a la historia, como lo anota Félix Martínez (2016), implica un reconocimiento de una práctica de abertura y diálogo con el otro. La modificación de las prácticas culturales y dancísticas de los pueblos tradicionales, es una realidad inherente al tiempo, no se debe asumir lo afro o indígena como una esencia acabada y definida (Birenbaum, 2006). ¿Lo que nosotros hacemos mitiga el racismo? Pregunta Catalina Mosquera a Jairo:

 

En lo que yo hago te reconocen y te respetan, pueden no compartirlo, pero te respetan.Pero se puede llegar a más, al día en que nos reconozcamos y nos veamos como lo que somos: humanos.

Jairo Cuero, Bogotá, marzo, 2017.

 

Uno quiere ser aceptado ese es el afán ¡Pues claro tras siglos y siglos de incomprensión como bien lo dijo Fanon, se espera un trato humano, una actitud como de quien ha atravesado la noche de su consciencia y le pide a su cuerpo un último ruego:

 

¡Oh, cuerpo mío, haz siempre de mí un ombre que interroga!

Frantz Fanon, Piel negra Máscaras blancas, 1952.

 

La danza es una excusa, una motivación, la danza es una experiencia en donde el sujeto se siente forzado a expresar una realidad sensible aun no actualizada en la realidad concreta. Jairo quiere seguir danzando al ser su práctica una posibilidad de construir un discurso que hable del respeto por el cuerpo y la vida. La danza constituye una experiencia que reta la crisis de la sociedad colombiana para hacerla pertenecer a los sentidos.

 

– “¡Ay! somos los negritos de Chango Ararat que todos los años salimos a bailar, hermanito hermano culi pipon, pélame los dientes que yo toco el tambor… ay somos los negritos de Chango Ararat, ay no me digas negro pues blanco nací, tus malas acciones me tienen así”

bunde ritual de Tumaco

 

* Dado que Frantz Fanon hablaba francés, he escogido una traducción y un acento que reivindique la tradición oral de las sociedades negras en Suramérica, como pueblos ubicados principalmente en las costas donde hablar “jerguiao” es un denominador común entre las personas.

 


Lea la primera parte de esta crónica, también en lapipa.co: 

https://lapipa.co/somos-los-hijos-de-chango-ararat-el-encuentro/