La historia la conocimos el pasado jueves. Según nuestras fuentes, las alcaldesa, Carolina Hurtado Barrera, le habría entregado una planilla a cada uno de los contratistas de la administración (se calcula que fueron 60 personas), para que le recogieran las firmas a la campaña “Mejor Vargas Lleras” y se las devolvieran el sábado, cuando Miguel Barreto y Mauricio Pinto, alfiles del movimiento político del gobernador, estuvieran de correría por el municipio.

En efecto, Barreto y Pinto llegaron a Lérida este sábado. Miguel, en campaña para el senado, y Mauricio, reconocido como el hombre llamado a recoger las banderas del ‘barretismo’ en la gobernación, se reunieron con concejales, un ex alcalde y futuros candidatos a la alcaldía, y por supuesto con la comunidad.

Primero organizaron un “desayuno de trabajo” (así corrieron la invitación al evento político) en el establecimiento “Recorcholis”, propiedad de un tío de la alcaldesa, en donde ella misma estuvo (aunque no al mismo tiempo que Barreto y Pinto). 

Ella llegó, saludó, habló de lo que está haciendo en la alcaldía, los proyectos que está esperando sacar adelante y se fue (…), después llegaron ellos, se presentaron, nos dijeron que estaban en campaña y que querían escuchar a la población, eso fue todo”, nos dijo una persona que estuvo en la reunión.

 

 

 Concejales (y contratistas) indignados

El supuesto pedido de la alcaldesa no cayó bien en los concejales de la coalición de gobierno y tampoco en algunos de los contratistas que recibieron la planilla.

Una muestra clara de ello es que al “desayuno de trabajo” solo asistió el concejal Fabián Díaz, de opción ciudadana, quien aspira a que el ‘barretismo’ le dé la bendición para la alcaldía.

Los demás no asistieron y se reunieron con Barreto y con Pinto por aparte. Es el caso de Germán Lerma (en la esquina de la derecha abajo), quien pertenece al mismo movimiento de la alcaldesa, “Firmes por Lérida”, y de María Helena Nieto (camiseta roja de rayas en el centro abajo), del partido conservador.

 

Lerida/Compartir iniciativas de desarrollo y abrazos de amistad…Una meta más.

Δημοσιεύτηκε από Mauricio Pinto Rondon στις Σάββατο, 9 Σεπτεμβρίου 2017

 

La molestia de los concejales, según uno de sus colegas que no está en la coalición, es porque la alcaldesa puso a recoger firmas a sus cuotas sin consultarles, por un lado. Y por el otro, porque los pone en una situación difícil dado que en sus partidos no se ha definido la posición frente al tema de Presidencia. 

(En la coalición de gobierno están la U, el partido conservador y centro democrático).

Por otra parte, conocimos que entre los contratistas también hay indignación. Tanto por el ‘trabajo extra’ como por el candidato al que les “tocó” ‘colaborarle’.

 

‘Barretismo’ de nuevo cuño

Carolina Hurtado Barrera estuvo en la Comisaría de familia durante la administración de Marco Antonio Ospina Velandia, alcalde liberal que no tenía buenas relaciones con Oscar Barreto, por entonces gobernador del Tolima.

Un año antes de culminar el periodo, Hurtado renunció al cargo y se lanzó a la alcaldía con el aval del partido liberal (y el apoyo de Ospina Velandia), pero fue derrotada por Iván Alfredo Quesada Amaya, de cambio radical.

Los más de dos mil votos le sirvieron a Carolina para llegar a la secretaría Administrativa del departamento durante la administración de Luis Carlos Delgado Peñón. Ahí estuvo dos años y volvió a la contienda electoral.

Sin embargo, esta vez el aval del partido liberal, entregado a dedo por Mauricio Jaramillo, fue para Ospina Velandia, derrotado por su antigua pupila, quien, con el apoyo de Barreto, su antiguo contradictor, se lanzó por firmas.

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Así, por una voltereta de la política, Carolina, y su hermano, Andrés Fabián Hurtado Barrera, actual secretario de Infraestructura del departamento – quien fuera cuota del ex alcalde de Ibagué, Rubén Darío Rodríguez, en distintas administraciones liberales -, llegaron al ‘barretismo’, al que ahora defienden a capa y espada.

Serían los hermanos Hurtado Barrera quienes, presuntamente, estarían detrás de las firmas para la campaña de Vargas Lleras, con lo cual jugarían a dos bandas.

 

El gobernador Oscar Barreto con los hermanos Hurtado Barrera en Lérida. 

Las hipótesis

La idea que tiene más fuerza es la del supuesto arreglo Barreto-Vargas Lleras.

El primero, en busca de un acuerdo favorable con la Fiscalía, que le imputa cargos por contrato sin cumplimiento de requisitos legales, peculado por apropiación agravado y prevaricato por omisión (le espera audiencia de formulación de acusación el próximo 26 de septiembre ante la Corte Suprema de Justicia).

Contexto: Barreto, ¿Cero y van dos?

Y el segundo, en busca de votos. La hipótesis es que los compromisos del gobernador empezaron con la misma campaña y las firmas hacen parte de ese proceso. La parte de Vargas Lleras sería interceder ante el ente acusador, en manos de Néstor Humberto Martínez, uno de sus alfiles más poderosos.

La segunda hipótesis tiene que ver con los intereses del secretario de Infraestructura, quien, para el mundillo político, se encuentra en campaña política permanente por la alcaldía de Ibagué, para lo cual estaria pidiendo cancha.

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Las dos hipótesis son tremendamente difíciles de probar, sin embargo, en política nada es gratis.